Microrrelatos 2016
Gotas de agua
Oigo el sonido mudo desde donde nacen en lo alto de la cascada. Me envuelve el murmullo de esas gotas al saltar sobre sus embalsadas compañeras. Es ahí donde se casan unas con otras, en el altar que forman las rocas ataviadas con el traje verduzco que la madre naturaleza ha dispuesto para ellas. Yacen en armonía durante unos escasos segundos para ser capitaneadas por el cauce del serpenteante río que será el encargado de dirigir el concierto musical hasta fundirse en el añil del mar. Él las acogerá en su seno para siempre y las salará de por vida.
Sedienta abducción
Olía a hospital. Abrió los ojos y se encontraba en una extraña habitación donde nunca antes había estado. No le dolía nada, ni sabía por qué estaba allí, pero de pronto comenzaron a aparecer tubos y agujas del fondo de la oscuridad y empezaron a someter a su cuerpo a terribles pinchazos.
Detrás suya se erigían esbeltas figuras de un color verde fosforito con semblante serio y piel marchita. Su cuerpo ya no soportó más el dolor y se desvaneció. Allí quedó su cuerpo desecado y arrugado, sin su 90% de agua. Ellos solo querían su agua.
El último premio Nobel
En su discurso de aceptación del premio, el científico pronunció unas breves palabras.
-Solo he venido a pedir perdón, ya que, sin pretenderlo, he creado el arma definitiva.
Con propiedad
Cuando el científico estuvo seguro de que acababa de descubrir el funcionamiento del cerebro humano y podía adivinar los pensamientos ajenos, tembló porque se le agotaban los segundos. Nadie que hubiera rozado la perfección divina podía moverse entre los mortales sin ser perseguido por los poderosos. No tuvo más remedio que sacrificarse. Conociendo lo desconocido afirmó, en el Congreso de la Ciencia, que para hablar con propiedad del funcionamiento cerebral deberían hablar con expertos pues él era un simple ignorante que por más que miraba por la lente del microscopio, teniendo delante la evidencia, se le resistía.
Y sin embargo…
Las dos horas que duraban las misas de la época era tiempo suficiente para sus observaciones. El sol que entraba en lo alto de la cúpula de Santo Sofía de Las Flores iluminaba perfectamente el espacio en que él se ubicaba.
– No es el sol… es la tierra se repetía cada vez – es la tierra que gira alrededor del sol… anotaba una y otra vez en su cuaderno de notas de vuelta a su casa.
Sin embargo, cuando quiso dar cuenta de su hallazgo la inquisición consideró que aquello podría socavar incluso el andamiaje eclesiástico.
Aporia
Hypatia solo pudo sonreír con esa misteriosa luz de la Gioconda de Leonardo. Habían encontrado el misterio astronómico de la elipse. Los planetas si se alineaban como ella lo describía, con su fiel ayudante y el universo politeísta de la antigua Grecia. La sencillez de la ciencia o la altivez de quien cree tener el conocimiento. Este huye cuando el ego y el orgullo creen estar por encima de la transparencia de Galileo al salir de Roma, de Copérnico o Hawking viajando en el tiempo y el espacio sin Einstein o Sagan, porque cada ser piensa, sueña o es un científico empírico en potencia.
Quiero ser ingeniera
Me llamo Aisha tengo doce años, vivo en Barcelona. Llegué con mi familia desde Marruecos buscando una vida mejor. Mi padre nos decía que cuando estás muerto nada te da miedo, por eso nada lo paró hasta llegar aquí. Ahora soy feliz. Mi padre se quedó sin trabajo, vivimos con poco pero tenemos casa, comida y vamos al colegio. Quiero ser ingeniera. Me encantan las matemáticas y el dibujo técnico. Mi familia dice que las chicas no estudian eso, pero quiero construir puentes y derribar muros. Estoy segura que lo voy a conseguir y eso que yo no estoy muerta…
Lo divino y lo humano
En un mundo en el que incluso el juicio final llega con retraso, las facturas de agua, teléfono y electricidad, llegan siempre puntuales.
Voz de agua, corazón de león
La gammagrafía le dejó la sensación de haber sido espiado por dentro. Los microorganismos estaban diluyendo en arena su compacta figura y se le secaron las entrañas.
Las manos de Carmen devolvieron el lustre a su piel de mármol despojándola de las calcáreas células muertas. Nadie lo había tocado con tanto cariño desde hacía seis siglos, cuando sólo era un bloque de piedra. Tras diez años de mimos volvió a brotar de su boca la vitalidad de león, y en Granada, desde su patio, se escuchó de nuevo a los doce hermanos cantar con voz de agua.
Mirada de esperanza
Sus ojos observan las células sin descanso, su cuerpo, encorvado sobre su microscopio, no siente las horas pasadas, las noches en vela. Analiza, sin descanso, la vida minúscula que gobierna nuestra existencia. A su alrededor los silenciosos ordenadores trabajando junto a ella, compañeros imprescindibles de progreso.
Hoy, su corazón comienza a latir inquieto, ante ella, la imagen esperada, el resultado buscado. Las células malignas, temidas, estas malditas invasoras desaparecen ante sus ojos.
Sonríe, y conmovida gira su rostro hacia la mirada de esperanza de quien, tras la puerta, espera una respuesta para poder seguir viviendo.
El submarino
Sin móvil aparente que lo justificara, dos hombres luchaban entre sí en tierra firme hasta la muerte, sin testigos que certificaran la acción.
Una multitud de estrellas fugaces se instalaron definitivamente en el firmamento. La luna, impávida, también ocupó su lugar. Un pez espada salía y entraba una y otra vez de la superficie plateada del agua queriendo, sin éxito, pinchar la luna. Un periscopio emergió en la noche, giró en redondo para ocultarse de nuevo bajo las aguas del Mediterráneo. En las profundidades del mar un útero de acero guardaba aún en su seno una feliz esperanza de vidas.
La mecánica de la atracción
Decir que estudio la mecánica cuántica, o mencionar que en cualquier sistema físico existe una multiplicidad de estados resultantes de incertidumbre en las magnitudes observables…, no funciona con las chicas. Contarles que he ganado un premio Nobel de Física antes de los treinta, tampoco. A ellas les mola el de Literatura, el Oscar…, el Grammy Latino, pero el Nobel de Física…, con eso espantas a una chica guapa. Así que cuando conozco a una fémina en un bar le digo que soy pediatra. Y que pertenezco a Greenpeace. Les gustan los tíos que hacen algo por el planeta.
Los guardianes del arcoiris
Hace 600 años Kúndur, una joven mujer Inca, recibe de los antiguos dioses del Abya Yala, la misión de proteger a los pueblos primigenios de la destruccion hecha por seres de otro mundo y devolverle la paz a la tierra.
Ella se apoya en los saberes de los antiguos guerreros de los desiertos del sur, de la majestuosa selva madre y de los mágicos bosques del norte; para enfrentar el fin del Quinto Sol.
Esta historia, nos invita a través de diversos mitos fundacionales a reflexionar sobre nuestro actual modelo de vida y a construir una relación con la tierra de mayor equilibrio, para el buen vivir.
El hábitat de Javiera
Javiera amaba la política desde pequeña. Afiche de propaganda electoral que veía en la calle, inmediatamente lo dibujaba y coloreaba en las últimas hojas de sus cuadernos escolares. Escribía los lemas de los candidatos en las paredes del colegio, y devoraba con pasión los textos de Giovanni Sartori.
Al momento de optar por una carrera universitaria, sostuvo sin titubeos: “mi hábitat natural es la ciencia política. Toda mi ilusión está puesta en ella”. Fueron cinco años de entrega total al estudio en Oxford, graduándose con honores. Hoy es investigadora principal del Departament of Political Science de la Universidad de Yale.
Zero
Mi visión se nubla, empiezo a perder la sensación del tacto. Saco la foto de mi familia del bolso. Imagino susurrarles al oído que todo está bien, que voy a solucionar todo.
Caigo desvanecida en medio del laboratorio. Me incorporo, tomo una bocanada de aire que sabe a hierro y ceniza. Limpio el polvo del vial, despego la etiqueta de la muestra 1590.
Siento que el fin se acerca. Miro por última vez a la paciente 0 y anhelo desde el fondo de mi corazón ver el alba del día siguiente junto a ella.
Me inyecto el contenido del vial……
Andrógenix
Y un día, a aquella científica loca que se embelesaba mirando caracoles en las vitrinas de las tiendas de mascotas, se le ocurrió la brillante idea de contaminar el agua del planeta con andrógenix (la droga que cambiaría la anatomía humana). Tiempo después, sonreía con satisfacción al ver a sus nuevos objetos de estudio caminando por las calles, algunos tomados de las manos. Ya a nadie le importaba qué tipo de pareja hacían las personas; ya no había discriminación de género: ella los había hecho iguales.
Las olas del tiempo
*Jajajajajajaja.
-¿De qué ríes?
*Recordando cuando me pretendían sacrificar por no venerar al sol para los años 2.400 a.C., pero escapé en grandiosas olas del tiempo al siglo VI a.C. a la vida de Pitágoras, me susurró «La tierra es redonda» y en medio del caos emprendimos a husmear estrellas; amenazado por la guillotina partí, porque en 1.973 me llamó Martín Cooper por celular notificándome al Facebook que el agua iba a desaparecer.
-¿Por eso es tanta risa?
*Si, por que acaban de llegar del futuro diciendo que se pueden teletransportar y no creen.
-Ay razonamiento, tú y tus inventos.
Nefelibato
Recostado en la ventana, observaba los caudales que producía la intensa lluvia. Cerré mis ojos, caí profundamente dormido. Aprecié el increíble escenario, las montañas cubiertas de nieve se perdían en el cielo sin fin, teñido de un rojizo azulado. Los torrentes fluían pacíficamente, las exóticas especies vivían en armonía, no lograba reconocerlas. La noche cayó, la luna brillaba intensamente, un ser extraño me elevó por los cielos, miré las estrellas y quedé anonadado, estupefacto y atormentado. Desperté. Estaba boca abajo sobre un pequeño charco. Había caído por la ventana.
La peor pesadilla
San Pedro se acercó hasta él y le susurró al oído:
–Hijo, no puedes atravesar esta puerta.
– ¿Por qué?
–Eres científico y nuestro Gran Padre dejó claro que el hombre no debe tocar el fruto del Árbol de la Ciencia.
– ¡Pero no soy una mala persona! Ni siquiera he ensayado mi ciencia en animales ni personas.
–Eso no importa. Debes purgar tus pecados más abajo.
Y lo empujó hacia el abismo.
Antes de tocar fondo, despertó empapado en sudor.
– ¿Una pesadilla, excelencia? –inquirió su ayudante.
–La peor de todas –respondió el inquisidor–, ¡he soñado que era científico!
Hacia el futuro sin retrovisor
Nochevieja, Puerta del Sol. Miles de personas brindan, cargadas de deseos y buenos propósitos, capturando el momento con sus teléfonos móviles y tablets. Equipos de televisión graban y emiten su señal para que la gente pueda disfrutar del momento en directo, en España o en cualquier lugar del mundo vía satélite, viéndolo cómodamente en increibles televisores de última generación.
Juan y Manuela están allí, con sus doce uvas en un vasito sujetado por unos guantes de lana.
-¿Te imaginas que el viejo reloj, un mecanismo de más de un siglo de antiguedad, fallara, precisamente hoy?
– ¡Trending Topic mundial!
Aguas
La mañana amaneció lluviosa. El hombre se levantó y miró por la ventana. No importaba, igualmente iría.
Desayunó. Tomó su impermeable y salió. Sus piernas se tambalearon. Con dificultad llegó hasta la balaustrada que ahora separaba la ciudad del río.
Un relámpago quebró el espacio, ahí se detuvo. Recordó a su padre, recordó cuando le decía:
-Ya verás , hijo, estas aguas un día darán fuerza y como el sol, iluminarán al pueblo que crecerá, crecerá…
Sí, y él llegó a ver cómo el caudal movió los álabes y generó luz. Su padre con otros ingenieros lo habían logrado.
Símbolos
Más de dos milenios llevaban esos trazos sobre la roca. Suavemente paso de nuevo el cepillo, dejando al descubierto nuevas letras, que le terminaron de convencer de su pertenencia a la simbología íbera. Roc desde niño se había sentido atraído por las antigüedades, y con el paso del tiempo, la arqueología se había convertido en su pasión. La frase que llevaba tatuada: “El único deber que tenemos con la historia es reescribirla”, marcaba su forma de actuar en la vida, siempre buscando nuevos datos que aportaran Luz en la bruma del pasado.
Burbujas
Rob miraba complacido la cara de asombro de Asong y su hijo Kouam cuando el agua empezó a brotar. La bomba haría que la cosecha del poblado no volviera a morir en caso de sequía. Los habitantes se fueron acercando poco a poco, hasta estar todos reunidos, e incluso en el último momento el chamán de la tribu, desconfiando de esa magia desconocida, se unió a la celebración que empezaba a tener lugar. Esos momentos son los que compensaban el estar tanto tiempo alejado de su casa pensó Rob mientras se unía a la danza tribal animado por Huley.
La cura
Por fin lo había logrado, pero para Luz, era demasiado tarde. El cálido aplauso que le brindaba el auditorio, le despertaba sentimientos enfrentados. Tras diez años de lucha, de dormir poco, comer mal, y sobre todo, no ver lo suficiente a su hija, había descubierto la cura. Pero para Luz era demasiado tarde. Esther pensó en su hija y sintió que su propia energía se había agotado con su pérdida. Pero sabía que esa medicina, sería La Luz para el resto de niños aquejados de ese mal, y que su hija donde estuviera en ese momento, sonreiría.
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