Microrrelatos 2016
Solicitud de patente
Yo, Henry Isaac Tesla Asimov, solicito ante usted patentar un auto que utiliza como combustible agua y que emite oxígeno.
En busca de Schrödinger
—Che, este bicho mirá que salió ladino. Nunca sé por dónde anda metido. La última vez me costó encontrarlo. Es un caso. Y además, muy inteligente, demasiado me parece. Además es un peligro, hay que andar con cuatro ojos. El otro día me rompió un matráz del laboratorio que tenía mercurio, no se envenenó de asco, nomás.
—Che, que cosita, revisamos toda la casa y nada, ¿dónde corno se habrá metido?
— ¿No estará en esa caja?
—Ahí lo que hay es un detector de partículas, mirá si el gato se va a met… Schrödi, ¿estás ahí?
Amor Cuántico
Este amor es una locura. Las probabilidades están en nuestra contra. Cuando sé donde está, trato de alcanzarla, y ella, cuando llego, ya no está allí. Es que no para. Una vida llevo así, desde que esta atracción irrefrenable me lleva, una y otra vez, a este estado de demencia que es el estar tratando de alcanzarla. Cuando sé donde está, ni idea tengo de hacia donde va y cuando sé hacia donde va, no sé donde está. Y eso me mata. Ya me lo había dicho Heisenberg: el amor entre un pión y una lambda es altamente improbable.
El fámulo de Cambridge
Se dice de Newton: un hipocondríaco por su nacimiento prematuro, huérfano de padre y abandonado de la madre por segundas nupcias. Pero realmente padecía de distrofia muscular y con ello, de cada rato se caía. Y para limitar las burlas de sus coterráneos, les contó, más no entendieron, que investigaba una ley gravitatoria que no permitía que la luna se soltara de la tierra, ni él del suelo. Seguramente alguien recordara el episodio de la manzana, pues mejor decir que el fruto del pecado guió a la ciencia, que un chico cayéndose constantemente.
De Amor y de Agua
Siempre hay un motivo para volver al lugar donde uno quiso y soñó. Después de treinta años regreso, pero, esta vez solo. En aquel momento llegué con la mujer amada, al tercer día de casados.
Yo era oriundo de Misiones. Ella desconocía esa belleza argentina, descubierta por Alvar Núñez Cabeza de Vaca allá por 1541. Un viajero describió las Cataratas del Iguazú en su magnificencia diciendo: «Es un océano derrumbándose en un abismo»
Ahora yo digo: Océano donde brama cautiva la selva y encierra vestigios de vida.
Controversias del agua
Una huella tras otra en un sendero y la vida se manifiesta. Unos ojos inquietos observan. Luego otros y otros más. Dialogan, confrontan, acuerdan. No siempre logran entenderse. “El agua es vida”, dice el biólogo. “El agua es inerte”, dice el químico. “El agua es conflicto”, dice el ambientalista. “El agua es inspiración”, dice el poeta. “El agua es esperanza”, dice el campesino mientras riega su huerto. Y así, una y diversa, frágil y potente, sigue el agua su curso a merced del hombre, que nada sería sin ella.
Una madre de este siglo
En el centro de una habitación cerrada, Raquel calcula el volumen de oxígeno que aún queda en el interior. Mientras tanto, inhala aire muy lentamente con la intención de reducir el intercambio gaseoso en sus pulmones y retrasar, así, el momento en el que la atmósfera de la habitación contendrá solo una mezcla mortífera de dióxido de carbono y vapor de agua. Aturdida por el sopor que empieza a invadirla, se imagina a sí misma de pequeña, estudiando el sistema respiratorio.
La mano de su hijo la desvela. “Venga, mamá, recuerda que tengo examen de ciencias a primera hora”.
Un mundo lleno de posibilidades
Érase una vez, una simpática niña en una escuela de un precario país en conflicto permanente. La pequeña estaba dotada de un gran talento para la ciencia. Hubiera sido suficiente con un ligero aliento para desarrollar su capacidad. En un universo paralelo puede ser que a esa niña no la violaran, quizás no la obligaran a dejar de estudiar y tal vez no bombardearan su casa sino que fuera feliz, consiguiese una beca y le acabaran dando el Premio Nobel de Física por su demostración de la Teoría de Cuerdas.
¡Lástima! Exclama la muchacha, corriendo hacia el refugio antiaéreo.
Génesis
La tibia luz del amanecer ilumina la vegetación húmeda, los animales somnolientos alzan su mirada para ver las aves que atraviesan el firmamento. Una fina niebla lo cubre todo, como la envoltura necesaria de un mundo que se apresta a ser estrenado. Luego de siglos de devastación y de adaptación a los cambios de clima, una tierra nueva se despereza y se da a la vida con optimismo. La perniciosa humanidad se ha extinguido.
Evanescencia
Al principio, en el ensueño del paraíso, su sólida existencia lo abarcaba todo. Siglos después, cuando Tales de Mileto postuló un principio originario independiente, se hizo frágil, como si algo de su consistencia lo hubiera abandonado. Cuando Laplace determinó el pasado y el futuro, alcanzó tal levedad que una mínima brisa podía hacerlo oscilar y su turbia materialidad se hizo transparencia. Al final, Stephen Hawking unió a la teoría M, el inicio del espacio y el tiempo. Entonces, el último vestigio de Dios se evaporó, sin un leve rumor siquiera. Como si nunca hubiera existido.
Herencia
Observando a las madres, encuentro que el vínculo que hacen con sus hijos puede construirse a partir de la actividad de ella. Si es así, los hijos pueden luego estar muy centrados en sus vidas en relación a su quehacer. La actividad de la madre va dando un sentido a repetir en esos hijos que todo van captando. Los hijos pueden hacer profesiones y actividades que van dando sentido a sus vidas. Si hay ausencia de madre, podemos encontrar personas que no avanzan en la vida. Ante tales circunstancias podemos aceptar a la madre que nos tocó y amarla.
La revolución de Schrödinger
La historia del agua en Sudamérica era como la del gato de Schrödinger, pero sin gato. En aquella caja había una población sedienta y empobrecida, en una caja de mala calidad, gobernada por una fábrica de cajas rica y poderosa. La fábrica de cajas introdujo una empresa americana que cobraba un impuesto por beber. La fábrica dijo que no sabía si estaba muerta o viva, que no le importaba. Que aquella caja estaba muerta y viva a la vez.
Menuda tontería, aquella caja solo estaba a punto de explotar. Decían que el agua del cielo no era de nadie.
Astronomía póstuma
En el último instante se percató de que había hecho los cálculos con su peso habitual. Pero había adelgazado casi siete kilos en tres semanas. El miedo y la ansiedad habían devorado buena parte de sus tejidos. Se secó las lágrimas y corrigió la dosis. Luego se acostó con la ventana abierta. Quería volver a ver el que había sido su inmenso laboratorio. Y mientras el sueño le iba alcanzando, su dedo índice se empeñó en dibujar eclipses y cometas, Perseidas y constelaciones. Todo aquello que la había hecho tan feliz.
21 días
Los científicos llevaban días reunidos. El motivo: un asteroide iba a impactar con la Tierra en 21 días.
Un científico japonés propuso construir en tiempo récord una sonda que viajara hasta el asteroide cargada con una cabeza nuclear.
Un ruso proponía que la sonda pintara la superficie del asteroide, provocando así que este se desviara en su órbita debido al efecto Yarkovsky.
El canadiense Jay Langdon, astrónomo e ingeniero aeroespacial, y una de las voces más respetadas de la comunidad científica, dijo:
-Lo que tenemos que hacer es…
Se hizo el silencio.
-… marcharnos a casa con nuestras familias.
No maté al cuy
Compramos el cuy a pedido del profesor, lo llevamos al laboratorio. Hoy aprenderíamos biología con la vivisección.
Nos dio lástima el animal, abrirlo vivo para ver el funcionamiento de sus pequeños órganos. Nos sentimos culpables de injusta muerte, aunque sea por ciencia. Volvimos al laboratorio, contentos rescatamos al cuy.
El profesor contrariado supo o intuyó que fuimos nosotros, yo de alguna manera el responsable. Su sanción contundente: «Con esas actitudes nunca llegarás a ser hombre de ciencia».
Por ello me dediqué a la informática y la simulación, realizar diseños que reemplacen el uso de seres vivos para el aprendizaje.
Pigmentos
Trazó la última línea y volvió a sentarse junto a los demás. Al abrigo del fuego, contempló su obra. Pronto, muy pronto, quizá mañana, sabrían el porqué de su dibujo. Con el paso del tiempo había ido superando sus propias creaciones, la innovación de colores, de contornos, de gestos, de intenciones. Mañana cazaría al mamut que se le resistía una y otra vez, sí. Necesitaba hacerlo para terminar de plasmar aquellos ocultos matices y formas que, en la distancia, no lograba adivinar. Amaneció y salió a por él. Era un artista.
El recreo de los números
0.9(periodo): Nueve.
4: ¿Jugamos a la pelota?
√(-3): No me apetece mucho, ¿damos un paseo?
4: Vale, hasta la fuente.
0.9(periodo): Nueve.
12: Eh, 4, ¿ya estás hablando sólo?
15: Con su amigo imaginario, ja ja.
4: Ya están los abusones, no les hagas caso √(-3).
15: Oye 7, tienes bocadillo, dame un trozo.
0.9(periodo): Nueve.
7: No quiero.
-3: Dale un trozo 7, si no te lo quitará, o algo peor.
7: ¡Tú siempre tan negativo!
15: ¿Y por qué a 5 le has dado?
7: Porque somos primos.
0.9(periodo): Nueve.
Te siento
Con mis ojos, puedo verte al bajar por las montañas.
Con mis oídos, puedo escucharte al caer sobre mi techo.
Con mi piel puedo sentirte, cuando estoy fuera de casa.
Cuando te tomo, siento como fluyes dentro de mi cuerpo.
Cuando desde el cielo bajas como lluvia, recordándome el olor de mi tierra.
Te necesito tanto, que sin ti no podría vivir.
¡Oh Agua!, te manifiestas por medio de mis cinco sentidos.
¡Cómo te necesito en mi vida!
El caracol
El caracol se replegó a su casa hasta que pasara el peligro. Un zorzal andaba buscando desayuno.
Cuando llegó la noche y el zorzal buscó la rama más delgada de un árbol para dormir tranquilo sin la amenaza de algún gato acróbata, el caracol salió de su casa y se fue por el pastizal, seguro también de estar a salvo de depredadores.
Buscó hojitas tiernas y al atravesar el sendero fue dejando una estela de plata.
Ese derrotero es el que siguen los niños para encontrarlos y llevarlos de marineros en unas embarcaciones de papel.
Eureka
Mire los ojos de Ella y le dije: «Estaba pensando que si la dualidad partícula-onda depende de si es observada o no, entonces la conciencia forma parte de la ecuación que explica el universo, y una vez calculada, la conciencia será medible, ¿lo entiendes?»
Ella puso sus hermosos ojos fijos en mí y me dijo: «Claro. Es como si tú fueras un gato en una caja; si yo me voy ahora jamás tendrás otra oportunidad, pero si te callas y seguimos haciendo el amor, puede que te siga viendo». Y entonces entendí todo y me callé.
Tensión superficial
La casa sola, ropa tirada y moho en la comida de días anteriores. Los animales muertos, el agua mezclada con la muerte. Ya no estaban, se marcharon luego de la última gota de esperanza derramada. Solo preguntas, ya no había risas, ni complicidad, quedaba soledad y melancolía por los días felices. Pensaron que todos cabían en el mismo lugar con sus humores, sus gustos, sus colores…se perdona, pero no se olvida. No fue suficiente esperar, la tensa calma cobró venganza a los más pequeños. Fue la gota que derramó la copa y desbordo su contenido.
El muro
Caía impulsado por el odio enceguecido que lo lanzaba del otro lado del muro, expropiando también sus sueños y anhelos que repelían con su propia esencia. El temor de lo incierto sobrecogió su ansiedad, camuflada en la vergüenza de una derrota irreal. Tomo aliento, miro por última vez el muro, y emprendió presuroso un camino incierto al origen de su cuerpo y de su alma donde encontraría la savia de su vida dibujada en varias canas y arrugas de quien pario su milagro de vida, comprendiendo que su realidad era pura y su ideal era banal.
El (no) matrimonio
Siempre me decía «es increíble la relatividad de las cosas en la vida. ¿Alguien se para a pensar en la importancia de su nombre? Nadie, nunca». Los papeles, por fin, eran suyos. Ahora se llamaba Noreia, sin vacilaciones, sin pegas. Era una nueva batalla ganada desde que empezara todo aquel proceso había ya un año y medio. Estaba cada vez más cerca de romper para siempre el «matrimonio», como ella decía, con un ya casi inexistente Lucas. Porque Noreia no había sido nunca Lucas, pero Noreia había nacido en un cuerpo que no era el suyo.
Reflexión
Cierro los ojos e intento adivinar, qué escribiría hoy en día, acerca de nuestras vidas, aquel poeta famoso que afirmó eran ríos que iban a dar a la mar. Qué diría al ver ríos retenidos por gigantescas presas, agotados hasta la sequedad, muertos al llegar al mar por culpa de la polución…
Quizás pensase lo mismo, que muestras vidas continúan siendo como los ríos actuales, llenas de obstáculos y complicaciones a sortear. Sin embargo, seguro que no entendería cómo hemos podido llegar a tal situación, máxime cuando pasados quinientos años, seguimos teniendo el mismo final.
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