Microrrelatos 2015

Mi Madre

…Y en el preciso momento, me parió mi madre, pequeño e indefenso. Envolviéndome en sus brazos me bañó con un torrente de lágrimas de felicidad jurando hacer de su sabiduría mi mayor legado.
Crecí bebiendo del agua de su experiencia que no solo calmaba mi sed sino que me hacía amarla en su integridad.
Al tiempo, me soltó de su mano descubriendo que mi destino era dar de beber al mundo del agua que yo bebí. Y así lo hice.
Ya mayor, miré mis hechos y decidí darle las gracias trasmitiendo lo aprendido.
A propósito, mi madre se llamaba Ciencia.

Diario personal de la Entropía

Día 1. «!Que se haga la luz!»

Carta para Antonio Meucci

Bajó de su bicicleta, corrió hasta la última caseta del correo y compró dos estampillas de Alexander Graham Bell, separó lentamente cada una de las estampillas, pegó una en un sobre sellado y guardó la otra cuidadosamente en su bolsillo. Entregó el sobre al encargado y montó en su bicicleta desandando el camino recorrido.

Ocaso

—¿Tú crees que…?
—Estoy seguro.
—Cómo…
—Estamos nosotros ¿no?
—Pero… y si vuelven a…
—No importa, vendrán otros.

Acongojado, rezumando los últimos vestigios de un sentimiento primitivo, JK-478M soltó la última estrella que se perdió más allá de lo observable.

Cobardía

María gritaba. El vecino no supo si llamar a la policía o mantenerse al margen. Había un precedente: los orgasmos operáticos de María (indiscernible el dolor del placer). Física de oficio y de vocación poeta, María teorizaba sobre una dimensión donde el placer y el dolor desbaratan las medidas, como el espacio y el tiempo en Einstein. Y los celos jugaron su parte, lo sé, soy el vecino, el amante relegado. Un nuevo grito, y el disparo subsecuente no me sorprendió. Tampoco que María huyera bajo una manta de ambulancia hacia nunca más o hasta luego.

Cementerio de olas

Tiene el tamaño de Mongolia pero es invisible para los radares y para la conciencia humana. No así para las olas, que mueren enredadas en ese vertedero a la deriva. Las olas intentan huir de la difunta marea como delfines que pudieran abandonar su naturaleza cetácea. Las olas anhelan regresar, curar sus crestas e iones en el manantial donde nacieron. Desean advertir a las aguas puras de que surca el Pacífico una colosal medusa vestida con jirones de invernadero.
Los salmones, tras desovar y morir, debemos prevenir en el cielo a cada gota de lluvia que pretende ser río.

O.

En el rubor de las nubes flota una despedida. Sobre tu balsa olvido que no hago pie: sigue meciéndome o me hundiré. ¿Cómo no reparé antes?, tu 60%, un caudal para mis grietas, ha estado aquí disuelto desde entonces. Ya sabes lo que dicen: «inodora, incolora, insípida». No, imposible, hay tantos matices en tus humores que se me hace el cuerpo agua. Te levantas y en un tono algo salobre me arrastras hasta el zaguán de arena.
—¿Otra vez nadando sola? Le dije que esta costa es traicionera. —No te conoce, tú nunca me traicionarías.

LA INVENCIÓN DEL LENGVAJE

CVANDOLOSCORRECTORESIPROCESADORESDETEXTO
DESAPARECIERONINEXPLICABLEMENTEELMVNDOHABÍA
DEJADODEVSARPALABRASPARACOMVNICARSEMEDIANTE
VNSONIDOINTERMINABLEEINDEFINIBLECOMPVESTOPOR_
TODAS_LAS_PALABRAS_DEL_MVNDO_EN_TODOS_LOS_
DIALECTOS_POSIBLES_DVRANTEVNPERÍODODEMILAÑOS
CVANDOESTESONIDOETERNOFVEALAVEZSVSTITVIDOPOR
ELPENSAMIENTOENSVMÁXIMAEXPRESIÓNMVCHOANTESDE
QVESEINVENTARALAMÁQUINADELSILENCIO__

ECOS INSOSPECHADOS

Rocío conocía con certeza la existencia de ese pequeño planeta llamado Tierra a 123 años de luz donde habitaban multitud de gotas de agua. Allí, también vivían organismos muy complejos que presumían de inteligentes, aunque practicaban el canibalismo, los humanos. En sus prácticas repugnantes, adoraban ingerir seres como Rocío mezclado con gas carbonatado acompañado de un siniestro cántico, Chin chin.

Lo que ignoraba Rocío mientras caía la noche en HAT-P-11b es que algunos de esos humanos acababan de observarla espectroscópicamente con un extraño instrumento llamado Hubble y, en ese preciso instante, aquel rumor infernal, chin chin, era en su honor.

Ventana

Más allá del cristal, el horizonte descorazona: cables sin electricidad, tuberías secas, automóviles oxidándose. El mundo es un telón olvidable. Pero no lo son mis sentimientos. Tengo el vértigo de retenerlos. Sin embargo no hay teclas. Tampoco un trozo de papel. Escamoteo el agua de la cena. Enciendo fuego con mis corbatas. Al empezar el burbujeo, coloco al pie de la ventana la cacerola y paso un dedo sobre el cristal. Así es como rayo el leve vapor donde me eternizo.

Cristal líquido

Llevaba días tan débil que ni siquiera lograba la garra para encontrar una razón. Se sentía tan vulnerable que sólo el ser consciente de ello ya le agrietaba las entrañas. Parecía que aquella revista sobre ciencia que su padre compraba cada mes le esperase sobre la mesa como única salida. La cogió sin apenas ser consciente, como si avanzase en un estado de sueño incapaz de controlar su movimiento. Abrió justo a la mitad y la vista le llevó a la línea exacta: “El agua del cuerpo humano es en realidad (H2O)37, cristal líquido”. Se incorporó. Ya comprendía su fragilidad.

Mi método

Odio el método científico. Es un sentimiento que llena mi ser y no puedo evitar. Esa maldita forma de hacer las cosas, rodeada de un aura de superioridad y que goza del respeto de la comunidad científica. Porca miseria, como dirían mis viejos amigos Leonardo y Galileo.
La ciencia no es rígida, la realidad no es universal y por tanto he decidido poner fin a esta farsa.
Voy a postular una ley inamovible por la flexibilidad en el uso de herramientas de investigación según cada contexto. Por supuesto, será perfectamente posible de reproducir y refutar. Faltaría más…

Antes de la vida y antes que a ti.

Ahí esta tu cadáver, postrado frente a mí ¿No era eso lo que querías?, era la dirección hacia donde tu duda te llevaría eventualmente, tus estudios sobre la vida y a muerte. y tu curiosidad sobre qué encontrarías más allá.
¡Ja! con esa sonrisa cualquiera se daría cuenta que lograste terminar tu estudio, dime… ¿Cuando éste contigo me platicarás otra vez lo que descubriste? Yo prometo que lo escucharé hasta el final.

El milagro de la lluvia

Hoy llueve a cántaros y Nicolás se queda perplejo mirando la lluvia, los charcos. Le encanta saltar sobre ellos.
El pequeño Nicolás tiene apenas 4 años.
—¿De dónde viene la lluvia?, —me pregunta
Sonrío, miro al cielo y le explico el ciclo del agua.
El agua de los mares, los ríos y los océanos se transforma en vapor.
Se acumula en el cielo en formas de nubes y la devuelve a la tierra en forma de lluvia.
Nicolás me mira sorprendido, con sus manitas extendidas hacia la lluvia.
—Es un milagro, mami. —me contesta.
En verdad, es un milagro, Nico.

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Rencillas

Llovió fuerte veinte días seguidos y el catre comenzó a empaparse. Se tumbó. En la semi-oscuridad, el hombre manoteó un libro de Engels: “Del socialismo utópico al socialismo científico”. Calculó a ojo y lo lanzó al otro lado: a ver si sigue viva esa vieja espartaquista. Pero en el otro catre la mujer, recibido el impacto, le devolvió un famoso tratado revolucionario: “Reforma o Revolución”. La lluvia proseguía imparable y el lecho se iba anegando. Disculpa el golpazo, mujer, pero estoy dispuesto a pactar, olvidemos rencillas trasnochadas y unámonos antes de que la Naturaleza nos aniquile. Debemos cambiar de fosa.

El Justo Injusto

Santiago recibió una llamada del hospital y le informaron que su madre había fallecido y cayó en un estado depresivo y recibió la visita de su amigo Carlos

—Manuel tiene que comer y beber agua, está deshidratado —le dijo.

Carlos agregó que el agua está conformada con dos moléculas, una de hidrógeno y una de oxígeno y que son vitales para la vida, ya que el cerebro humano es 95% agua y que se requieren dos litros y medio de agua, el cual incluye lo producido por el metabolismo del cuerpo.

—Bien, lucharé por mi vida —le manifestó Santiago.

 

Única

Sus cabellos de cobre caían sedosos sobre sus hombros. A sus ojos, llenos de energía, y a su sonrisa de nácar había que sumarle su personalidad de hierro, tan particular como cada átomo de su cuerpo.
Cada fibra de su cabeza la hacía la más inteligente de todas. Tan inigualable como el ADN de cada individuo, tan perfecta como un diamante en bruto.
Cualquiera que viese a aquella magnífica aleación metálica de forma humanoide sabría que estaba ante una de las más asombrosas creaciones de la historia del hombre.

La prueba

739 años después de crear su fórmula para la inmortalidad el Dr. Atkinson acudió en persona a la oficina de patentes.

Ciencia

Ciencia (2014)

Basta el cruce de dos puntos para tejer sistemas infinitos. Períodos y grupos diseñan la tabla periódica de elementos del ruso Mendeléiev y del alemán Meyer; clase y orden, género y especie, le permitieron al sueco Linneo concebir su esquema taxonómico para plantas y animales. Los argentinos, modestos habitantes del universo, destinamos los dos puntos como referencia para el encuentro de dos amigos en una esquina, Callao y Corrientes, por ejemplo, o para armar en las horas libres del colegio apasionantes tutti-frutti. Quizá no dediquemos tantos esfuerzos a la ciencia, pero es proverbial nuestro cultivo de la amistad.

Ciencia (2015)

¡Hola! Muchos de vosotros me conocéis, aunque nunca me hayáis visto en persona.
Esto se debe a que me oculto tras muchos pseudónimos: Einstein, Darwin, Hawking, entre otros muchos. Y aunque no me creáis, puedo afirmar haber participado en todas y cada una de las heroicidades del ser humano. Gracias a mí, la humanidad consiguió hazañas tan espectaculares como: llegar a la Luna, curar enfermedades o permitir evolucionar al mundo hasta dimensiones inimaginables y sin parangón, que antaño no tenían cabida.
Pero basta de esconderse, hoy rebelaré al mundo mi verdadera identidad.
Soy el progreso y mi nombre, CIENCIA.

¿Ciencia? (2015)

Más de mil intentos antes de tener éxito y encender una bombilla ¿Ciencia o fe?

¿Qué hago?

—Uff, ¿Qué hago?
—Bueno, yo creo que no deberías pedirle salir. Así, te rechazará y estarás saliendo con ella al mismo tiempo. Mientras que si lo haces, tan solo una opción será revelada en este mundo.
—¿Cómo?
—Sí, ¿no sabes lo de la paradoja del gato de Schrödinger? Un científico austriaco encerró…
—¡Ay, cállate ya! Albert, siempre con tus paranoias de física y todo ese rollo. Asúmelo, eres un panadero. Céntrate en tu trabajo.
Y es que no sabemos en qué mundo paralelo Albert Einstein es un panadero o uno de los físicos más brillantes.

Pelusa

Buenas, mi nombre es peluff y como intuiréis, soy una pelusa. Un buen día, mi gran amigo humano, José, me preguntó:
—¿Tu “raza” siempre ha existido?
—No, mi “raza” surgió en este mundo gracias a vosotros, los mamíferos. Vuestros pelajes nos dieron la vida, ya que sin ellos, solo seríamos polvo. —respondí.
—¿Cómo qué polvo? —volvió a preguntar incrédulo.
—La razón es que nosotras estamos compuestas principalmente de polvo y pelo, y cuando ambos se unen con la ayuda de las fuerzas nuclear fuerte y débil, nacemos nosotras, las pelusas.

{x+1}

Día {x-2}: Años después de la última lluvia aparecen oscuras manchas allá lejos en el horizonte, pero los escasos supervivientes no se molestan en recuperar la esperanza.
Día {x-1}: Mañana lloverá, pero la humanidad ya ha aceptado que nada va a cambiar, que la capacidad de sobrevivir es tan innata como la de hacer lo correcto, y que la suya nunca fue la especie idónea.
Día {x}: Un niño, desarraigado de su historia, recibe las primeras gotas con ojos voraces y se maravilla de gozo mientras agita un grifo oxidado al aire, trazando así el día {x+1}.

El remedio de la abuela

Tenía 17 años. Sentía tristeza, irritación, desmotivación, ahogo y desesperación. Lo probó todo: psicólogos, medicamentos, yoga, coaching… pero nada lograba devolverle el aliento, ni los kilos perdidos. Entre sollozos y lágrimas, se derrumbó ante su abuela:
«Ya no puedo más; creo que me voy a morir de pena».
Ella, tan entrañable como siempre, sacó un frasco y le contestó:
«Tómate un sorbito cada noche y ya verás como en 5 días habrás recuperado toda la energía. Pero no se lo digas a nadie. Es un secreto».
Así fue. Y una vez más, la abuela pudo susurrar: «Gracias, placebo».