Microrrelatos 2015

Sabiduría popular

Esa madrugada decide que visitará al médico. Aunque hoy ha cenado regular (pasta integral y fruta), lleva tiempo con algunas rayadas que quiere explicarle con minuciosidad, por si tuvieran su importancia. Me pasa esto y esto; me pincha aquí y ahí. Encañonado por un tipo de bata blanca, le llega el murmullo continuado de gente que aguarda en los pasillos. Advierte de repente unas pastillas en su mano. ¡Vaya, las mismas de aquella cagalera común!, protesta. En ese instante se despierta y esprinta al retrete. Evacúa muy ligero, y aprecia un posible cólico nefrítico, antes de entrar furioso en Google.

Recuerdo

Recuerdo los días en que la lluvia caía sobre mi cara, el mar me lamía los pies, me dejaba llevar por el río. Eso terminó y sólo me queda describirlo aquí porque mi garganta está seca y, como yo, todo en esta tierra agoniza. Cansado de esperar un nuevo brote del viejo líquido vital, recuerdo mientras nos apagamos.

Lo Humano de la Ciencia

¿Por qué separamos lo humano de lo científico? Frecuentemente escuchamos la distinción entre lo científico y lo humanístico, ¿pero acaso no es la ciencia algo profundamente humano?, así como, ¿todo aspecto humano tiene condiciones propias de la ciencia? La investigación y la innovación son en esencia un producto de la reflexión y el cuestionamiento, así como toda reflexión, o bien, esconde una búsqueda por el conocimiento o una mejor comprensión de alguna situación o realidad en particular. Así, resulta sorprendente descubrir cómo a pesar de que las ciencias se separaron de la filosofía, ninguna de ellas se separó del hombre.

La velocidad de la luz

Como cada viernes pidió prestada la linterna y se despidió con los últimos bramidos del atardecer. Comenzó el ascenso al monte. Al llegar a la cima había oscurecido. Con cuidado extendió la manta sobre la hierba, se tumbó, apuntó hacia el cielo y encendió la linterna. Vio estrellas resplandecer, identificó planetas, constelaciones y nebulosas, nada fuera de lo común.
Al alba, con los primeros rayos de un sol rosado, recogió todo y echó a andar. Como cada sábado, le devolvieron la señal. Pero tampoco pudo verla. Por un mal cálculo, cuando llegó, él regresaba a casa.

El sueño

En las entrañas de la nave de salitre encuentra toneles y contenedores.

Revientan y dejan al descubierto un catálogo imposible de imaginar. Hay escarabajos.

Moluscos, armadillos, ornitorrincos, conchas, caparazones… Encuentra plantas y papeles y libros, el retrato de un señor muy serio coronado con una peluca blanca. Y mapas con islas remotas, y ballenas, corrientes, aves, centenares de cosas que no puede nombrar.

—¡Charles!

Las cuadernas se resquebrajan, la madera cede y se parte. Despacio, el barco llamado Azar se hunde.

—¡Charles! —chilla mamá.

El joven Darwin deja la cama. ¿Recordarás aquel sueño que ha de remover el futuro?

TAS

Fue cuando fijó en ella su mirada que se alertó de su conexión. Fue cuando la analizó bien que pudo ver en ella algún tipo de enlace. Pero no fue hasta que se acercó que se produjo la reacción . Su Gibbs era negativo.

LA CIENCIA ESCUCHA Y AYUDA

Laura, la científica de la psicología, se propuso investigar sobre cómo ayudar a sus amigos de la calle, ¡gamines!, como les decían con desprecio, en su época de estudiante. Ella anhelaba escucharlos, conocer sus muchos problemas, que iban más allá de lo económico; eran del alma adolorida, era ese frío y cruel abandono familiar, quizá, consumo de drogas y alcohol, abrazados tan solo por la severidad e indolente sociedad para la que ojala fuesen desechables. Y si, sus conocimientos unidos a su voluntad de amor y tolerancia le permitieron llegar a algunos de ellos y experimentar su renacer.

Misifú

Era un lugar oscuro que jamás había frecuentado. Su vida era como la de uno cualquiera, se había basado en comer y descansar en el sofá. Se barruntaba como había llegado hasta allí. Ese espacio pequeño y cerrado le despertaba intranquilidad y recelo. Lo último que recordaba era haberse quedado dormido.
—¿Habré muerto mientras dormía?¿Realmente sigo vivo? —Se preguntaba Botines Schrödinger

Round 2

—¡A la batalla! ¡Avanzad!
—¡Sin cuartel camaradas! ¡Victoria o muerte!
Ser soldados de este ejército es un plomo, aquí estamos otra vez avanzando durante meses con un frío que pela para molernos a palos y dejarnos hechos unos zorros. Estos tipos del CERN no se enteran de que estamos hasta el moño. Ni bosón de Higgs ni leches, que venga él mismo a liarse a mamporros. A ver si nos dejan descansar de una vez.
Firmado: Haces de Protones rasos

MAXINASH 2016

Ayer estuvimos en la Feria Nanotecnológica de Barcelona. Fuimos invitados al evento junto a los diseñadores Alan & Megax de la marca internacional de ropa Zookism. Mientras ellos se paseaban por la galería física destinada a la Inteligencia Textil nosotros visitamos la carpa virtual de Órganos Moleculares. Cuando hemos analizado la productividad y el beneficio neto de los inventos enseguida pedimos el contacto con las empresas de distribución. Los primeros en cerrar negocio con nosotros han sido los inversores en vino de Hypephor que se han dado cuenta de la ventaja de incorporar lenguas y narices electrónicas en la industria.

El Final

Calculo que me quedan 45 minutos, se acaba, llega el final y todo quedará en el olvido. El pacto entre el hidrógeno y el oxígeno ya no crea agua, hoy ya no existe y por ende la vida se extinguirá conmigo. El calor lo sofoca todo, he dejado de traspirar, ya no tengo qué.
No sé cómo me veo, la arena no refleja nada y cuando el sol llegue al cenit seré el último ser vivo carbonizado; y pensar que el mundo me pertenece, que es sólo mío, que llegué a ser su rey en un trono que arde.

Vistas

Vivo atrapada en un témpano de hielo, inmóvil, exánime. Infinitos caminos me han traído hasta aquí. Nací hace ya mucho tiempo. Primero solo eran etéreas moléculas de hidrógeno y oxígeno, invisibles, sin personalidad alguna hasta que su unión me creó a mí. He caído cortando el aire desde kilómetros de altura, he navegado por ríos, he recorrido grutas y lagos submarinos, me he perdido a la deriva por inmensos océanos. He vuelto a ser ligera, incorpórea, pero siempre me vuelto a encontrar. No sé qué me deparará el futuro. Mientras pasa el invierno disfrutaré de estas vistas.

Amistad solitaria

El agua no encontraba con quien jugar. La piedra nunca la dejaba entrar. Con el aceite no se podía mezclar. Los metales sólo la usaban para ver su reflejo. Ni la nobleza de algunos gases era consuelo en un mundo que la dejaba pura y sola. Recorrió el mundo buscando amistad. Con el calor voló hacia las nubes pero el frío la endureció. Por algún río se echó a correr y de una cascada saltó para no volver. Pero pudo comprender que la amistad puede estar donde no la ves, y valoró la tierra que siempre tuvo a sus pies.

Cronostasis inversa

Nuestro cerebro nos engaña, todos lo sabemos, y más a mí, que soy de esas que me fio poco de mis sentidos y compruebo mil y una veces si he cerrado bien la puerta o apagado las luces.
Todo cambia cuando estoy contigo. Mis sentidos funcionan mejor que nunca y percibo todo plenamente, pero algo “falla”. ¿Quizás tú, jugando con la ciencia y conmigo, provocas un fenómeno de cronostasis inversa? ¿Por qué el tiempo pasa tan rápido cuando estoy contigo?
En realidad, me da igual. Si es otro engaño, solo decir que me encanta vivirlo a tu lado.

ILUMINADOS

2020, 20 de febrero , 20:00 horas. Noticias.
Hoy conmemoramos el descubrimiento de Halfmann. Después de la aplicación de la Ley Informativa Lumínica, y posteriores investigaciones, aplicaremos la comunicación más segura y cómoda actualmente LUZNET. Fruto de la investigación del equipo de físicos alemanes, toda nuestra información, será almacenable en este novedoso universo de memoria cuántica. Importantes multinacionales han creado ya las primeras estaciones de repetición y han puesto en marcha fructíferas campañas de marketing como:
Energía más limpia, mensajería ilimitada.
Su vida es inhackeable.
Pruébalo gratis, sin compromiso. Le instalamos nuestro fotometrón.
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Los primeros saltos

—Buen salto, soldadito. Cuatro milésimas. ¿Cómo te sientes…?

La reentrada fue más suave esta vez, sin temblores. Tampoco perdió la consciencia, aunque lo hubiera preferido al latigazo del pico ULT. Era como si te congelaran y descongelaran los ojos de golpe.

—Confuso… menuda sorpresa. Ayúdame con la criopiel, anda.
—¿Sorpresa? ¿Qué quieres decir?
—No pude situar la baliza RosEin. En esas coordenadas ya hay una señal de enlazamiento.
—¿Estás seguro? ¿Y de quién es? ¿de TimeLeap? ¿Chronos…?
—Activa el holo y lo verás.

Dieron varias vueltas alrededor del holo.

—Pero… esa estructura, no…
—No. No parece humana.

Hoy he descubierto que soy una especie en extinción

Hoy he descubierto que soy una especie en extinción. Su sonrisa me parece un invento más importante que el de la bombilla. He visto la luz y creo que necesito su piel más que el agua. Como científico de la vida, pienso que se puede compartir sangre sin ser familia. La respiración es algo que pierdo cuando siento esa química al verte. Me extinguiré porque no hay solución para esta explosión de energía, ni ciencia que explique por qué se para el mundo cuando veo a ese ser humano que pertenece a otra galaxia.

Seamos razonables

Seamos razonables, no fue en Mesopotamia donde inventamos a dios: salió de la sed. Fueron los nómadas deshidratados, que al beber de nuestros manantiales recuperaban la voz y con ella la necesidad de contar a todos que en cada gota estaba la vida, que todos éramos agua. Y como cada sed es distinta, una variada irracionalidad divina regó la tierra.

Lo que sí inventamos los sumerios fue la rueda y los inicios de la agricultura. Os dimos, también, algo con qué escribir. Haced que el agua no falte. Que la ciencia ilumine lo que la sed nubla. Seamos razonables.

Espera…

¡ Suplico misericordia! Soy tuyo. Te pertenezco. He pecado. Quiero redimirme. Espera.

La presencia preguntó:

¿Qué te queda por hacer en este mundo? ¡Explícate!

El interpelado, respondió:

¡Llenar folios que nunca se han escrito. He nacido, y antes de partir quiero dejar huella de mi paso por la vida. Es por ello, que suplico que me regales un poco más de mi existencia!

Los enfermeros transportaban al enfermo al quirófano. Un corazón que había palpitado en otro cuerpo, esperaba…

La guadaña que seguía tras la camilla, decidió partir e ir en busca de otras malas hierbas.

Vocación bajo la lluvia

Una multitud de paraguas se amontonaba en la calle al lado de una carretera plagada de coches en un caos provocado por la lluvia. En medio del bullicio, un niño miraba hacia el cielo con gesto pensativo. La pregunta no se hizo esperar y se giró hacia su madre:
«Mamá, ¿por qué llueve tan rápido?»
Ella, contagiada de la agitación que vivía la ciudad, respondió con un escueto:
«No sé hijo.»
Pero este no se dio por vencido e insistió:
«¿Y quién sabe eso?»
«Los físicos.» le contestó.
«Entonces yo seré físico mamá.»

Nunca los cabellos fueron tan largos

Nunca los cabellos fueron tan largos. Soy el vagabundo que avanza solitario entre la cencellada, esquivando árboles con la ilusión de un niño que corre libre hacia la vida, intentando evitar que no me permitan ver el bosque. El silencio no interrumpe el tiempo mientras constantemente intento salir del hoyo sin cavar más. Otra vuelta alrededor del astro de luz. Casi otra lengua más. Mi casa es un laboratorio lejos de casa; es un paper; es una finca en otra tierra; es un reto al conocimiento que me tiene absorbido. Después de todo, solo soy un doctorando.

Difícil de explicar (hasta para un científico)

Los científicos aspiran a explicar el porqué de los fenómenos, pero la naturaleza suele darnos sólo los qué. Un psicólogo cree saber por qué un adulto se come las uñas cuando los datos sólo dicen que cuando su corazón se acelera, él se las acerca a la boca.
Creer en ciencia es mejor que creer en el poder del caldero de una bruja, pero este acto de creer tiene mayor símil con la ingenuidad que con la mejor refutación.
La ciencia quiere explicar, pero la naturaleza es intensa, variable, y frenética; y nuestro método científico, grandioso pero limitado.

Vida

A escondidas del mundo, absolutamente solo entre la devastación, diminuto, quebradizo y expuesto a la cruel hostilidad del entorno, un pequeño helecho acaba de brotar en Marte.

Gurthak llegó temprano a su trabajo. En su escritorio del Observatorio Astronómico de Arkros se acumulaban los papeles en desorden de varios días de trabajo, después del descubrimiento del exoplaneta Kon-236, el octavo encontrado en ese sistema y el tercero desde su estrella enana amarilla, a 200 años luz de Gardos. Encontró también una nota de Grothy, el bioquímico del equipo. “Llámeme”. Levantó el auricular, ansioso.
“¿Qué encontró Grothy?”
“La espectrometría es clara. Tiene agua líquida y altos niveles de dióxido de carbono en la atmósfera. ¿Sabe qué significa?”
Gurthak permaneció en silencio, con los ojos llenos de lágrimas.


Desperté en una gota de agua. A mi alrededor todo era cristalino, limpio, claro… Tan puro que daba miedo respirar.

Nos rodeaban siete científicos. Serios, envueltos en sus batas, nos miraban con ojo crítico. No sabía dónde esconderme.

– ¿Qué hacemos con la gota? Es la última de su especie.

– Desechémosla. Con una sola no podemos hacer nada.

– ¡No! No tiraremos la última gota de agua. En el agua se esconde la Vida… El futuro de la humanidad. ¿No es cierto?

Me habían descubierto.

– Sí – respondí. – Aquí estoy.

Vigía

Toma un trozo de vidrio y talla. Junto a él, otros ojos lo miran con incredulidad; no cree que con unos cristales pueda examinar el universo. Su padre sigue tallando, empapado de sudor y de fe. Levanta y revisa el lente. Vuelve a frotarlo hasta que desgasta la periferia, toma otro más pequeño y repite la tarea. Su brazo se mueve en zigzag. Es de noche. El hombre termina y los coloca en sus posiciones. Enfoca, entonces su hijo observa el cielo; y el asombro sale de su boca. La Luna aparece con sus cicatrices, radiante y hermosa.