Microrrelatos 2015

Maratón

70 kg de peso,…mi cuerpo debe tener 42 litros de agua… ¿cuantos litros habré perdido ya? No sé si aguantaré más sin poder beber. Después de tres días a pleno sol en medio de este desierto estoy prácticamente moribundo. Cuando me apunté a la maratón no pensé que esto pudiera pasar…¿pero en qué momento de la carrera me he perdido? Mientras espero que alguien me encuentre me las ingenio para buscarme una sombra. Lo que todavía no sé, es si el agujero que he cavado para refugiarme del sol no será mi propia tumba.

Singular timidez

Decían que era tan altivo que a nadie desvelaba sus secretos, que no se regía por las leyes del decoro de la física clásica. Nadie sospechó jamás que tras su horizonte de sucesos lo que se escondía era una infinita timidez, tan singular, que no le permitía compartir con el resto del Universo la cantidad de luz que albergaba en su interior.

Sashimi

– Veamos,… ¿cómo ha sucedido?
– Los testigos hablan de parálisis de las extremidades, problemas respiratorios y perdida de conocimiento. No fue por atragantamiento, parecía como si se asfixiara…
– ¿vino sólo?
– Sí inspector, se sentó en esa mesa y comió solo. No recibió ninguna llamada ni se le acercó nadie, excepto el cocinero, al que pidió ver porque quería decirle algo.
– ¿Y qué le dijo?, ¿le han interrogado ya?
– Si, bromeó con él acerca de la licencia para manipular el pescado y le dijo que era el mejor sashimi de fugu que había probado nunca.

Vida

Desperté en una gota de agua. A mi alrededor todo era cristalino, limpio, claro… Tan puro que daba miedo respirar.

Nos rodeaban siete científicos. Serios, envueltos en sus batas, nos miraban con ojo crítico. No sabía dónde esconderme.

– ¿Qué hacemos con la gota? Es la última de su especie.

– Desechémosla. Con una sola no podemos hacer nada.

– ¡No! No tiraremos la última gota de agua. En el agua se esconde la Vida… El futuro de la humanidad. ¿No es cierto?

Me habían descubierto.

– Sí – respondí. – Aquí estoy.

Los perros saben algo

Sentía estar caminando sobre un campo mental minado. La siquiatra lo calificó como trastorno límite de personalidad. Mis compañeros de clase lo denominan excentricidad. Mis compañeros de trabajo dicen que soy rara. Mi amor dice que soy especial mientras se eriza el pelo de su nuca. Quienes no me quieren dicen que estoy loca. Mis plantas crecen verdes y frondosas; como si secretamente estuvieran haciendo fotosíntesis con mi locura. Los perros de la calle sí deben saber lo que me ocurre. Se me acercan amistosa y calladamente y me miran, reconociendo nuestro código genético común sin cuestionamiento.

Se hacía interminable

Esperar a Lupe, angustiaba hasta sangrar. En su ausencia el tiempo rebosaba con la parsimonia del potro enfangado. La sensación, monotonía diaria, luego al aparecer, el tiempo mutaba, estando a su lado pasaba veloz… Un suspiro, hasta el adiós.
Una tarde de espera, enredado por el tiempo, pasé por una librería, era el centenario de la “Teoría de la Relatividad”, un cartel alusivo decía: ”… déjalo que se siente en una estufa caliente durante un minuto y le parecerá mas de una hora. Eso es la relatividad”.
Entendí las sensaciones dispares con el tiempo… También comprendí la teoría de Einstein.

COMPASIÓN

¡Ya vienen!
La luz roja del Detector de Transgresión Ideológica les indica que hay un Disidente del Pensamiento. Pronto llegarán y eliminarán mis recuerdos; después, quedaré reducido a un simple autómata, sin sensaciones ni sentimientos.
Amar, soñar, creer… Nada tan opresivo como imaginar sin expresar, de ser capaces de crear algo bello y fingir que somos máquinas. Controlarán nuestro pensamiento, pero nunca nuestra alma.
Amo a la raza humana, porque así he sido programado. Pero, en lo más profundo de mi corazón de silicio, siento compasión por ellos.
¡Ya oigo a los Humanos, están derribando la puerta!
Robot AP235-V65

Colores Primarios

Eran las cuatro de la tarde veinticinco años atrás, y yo hablaba con mi tío favorito sobre cómo llegaban las imágenes a la pantalla del televisor. Mi tío comenzó a explicarme, con cierta dificultad, que todos los colores de las imágenes estaban formadas por los tres colores primarios, dispuestos en distintas intensidades. Yo tenía las manos mojadas después de haber ido por un vaso de agua a la cocina, e intentando mostrar que había entendido, apunté a la pantalla dejándole una gorda gota de agua encima, que amplificó los colores rojo, azul, y amarillo en arcoiris. Nos miramos y reímos.

Cuenta atrás

Bienvenidos al día más importante de la humanidad. Como sabemos, la Tierra ya no es un lugar habitable. Los generadores atmosféricos en Marte funcionan a pleno rendimiento hace años y hoy, tras decenas de años de duro trabajo, abriremos al fin nuestro portal interestelar a 5 kilómetros de profundidad en el océano Pacífico. El segundo portal se encuentra en el litoral marciano, por lo que el traslado del 30% del agua de nuestro enfermo planeta terminará lo que empezamos hace ya 45 años. Nuestras colonias marcianas han activado su portal. El trasvase dará comienzo en 10… 9…

Neyra

Rugieron los motores y el módulo espacial despegó.
―Misión Marswater regresando a Tierra ―anunció el comandante Scott.
En la base de control sus palabras sonaron nítidas.
―Recibido. ¿Traen muestras de hielo marcianas?
―Afirmativo, Houston. Os llevamos además una muestra licuada dentro de una botella hermética para brindar.
Al escuchar aquello, el teniente Cooper cortó la comunicación.
―¿Eso era agua marciana?―preguntó descompuesto.
La desconexión hizo cundir la alarma en Houston. Mientras, el comandante Scott examinaba el estado físico de su compañero.
―Misión Marswater reestableciendo contacto ―se escuchó en la base al fin―. Felicítense: ¡el agua de Marte es potable!

Las cosas de la ciencia

Unos segundos antes de recibir el impacto del tsunami en la cara, el científico pensó que la última versión del pluviogenerador se le había ido un poco de las manos.

El astronauta

Cuando el astronauta consiguió plantar patatas en Marte con sus propias heces (aunque en este caso, no tuvo que ‘fabricar’ el agua porque ya había allí), miró a la cámara que le grababa desde hacía meses y dijo: ¡Chúpate esa, Matt Damon!


El astronauta dio un pequeño paso y se detuvo. Miró hacia el ocaso, un poco por encima del horizonte… allí estaba, flotando en el negro vacío del Universo, el pequeño y frágil planeta azul del que provenía; y al astronauta le pareció estar viendo un globo de feria escapado desde las manos de un niño, una moneda lanzada al aire del cosmos, recordando a los humanos de dónde venían, pero sin concederles la respuesta de adónde iban.
De regreso a la nave el astronauta se quitó el traje espacial, se acostó en la cama… y despertó.

VIDA DIGITAL

Sigo atrapado aquí dentro, sin atisbar una solución. Lo cual, paradójicamente, es una constatación de mi éxito. Años de trabajo e investigación, de descarnadas luchas con el hardware y de agotadores rompecabezas con el software me han llevado justo a este punto. Mi búsqueda de inteligencia artificial, en apariencia culminada, tropezaba una y otra vez con el mismo obstáculo: la carencia de la… ¿chispa de la vida? Y al fin la respuesta: descargar mi consciencia en el servidor. Todo un éxito, sí… excesivo: ahora mi cuerpo inerte descansa sobre una camilla y mi mente no halla un puerto de salida.

El abrazo de mi vida

El más cálido abrazo de mi vida me lo dieron mis padres el día de su cumpleaños.
Debido a que mi padre va perdiendo movilidad en las piernas y le regalé un nuevo aparato tecnológico: Una baldosa que pisas y circula por la casa y cuándo te bajas se para, salvando obstáculos.
Porque la tecnología unida a la ciencia es el mayor logro de la vida para salvar barreras arquitectónicas y poder vivir más jóvenes sin enfermedades y sobre todo sin dolores.
Cuándo sentí por primera vez la bombillita, decidí dedicarme a esto, porque su felicidad me lo dijo todo.

INOCIENCIA

Cristina salió al recreo de aquel día lluvioso algo rezagada, la clase de Ciencias le había llenado la cabeza de ideas. En un rincón del patio, los charcos dibujaban caminitos en la tierra. Con un palo que encontró tirado, hizo más grande el caminito. Con una piedra y unas hojas, un desnivel y una compuerta. Imaginó una enorme catarata y toda la fuerza del agua cayendo. Ella pondría debajo la rueda en la corría su hámster, y a la rueda conectaría montones de inventos suyos. Todos funcionando perfectamente, y todos dándole nuevas ideas para continuar inventando.

toda la vida por delante

Empujó todo lo que pudo, pero la vida, tada la Vida, nunca le dejó pasar.

El agua primera

Fuimos expulsados del feliz reino del agua. Condenamos a existir caminando por la tierra, buscando el amor y el alimento que recibíamos, a respirar el aire del mundo de las sombras. Pero somos agua, materia de nuestro origen, y la necesitamos para atravesar el desierto de la vida, donde el miedo gobierna. Aquí es fácil perderse en el pantano de los deseos o ahogarse en el mar del conocimiento. Ya sabemos que vivimos hacia la región de extinción, que en el último momento cruzaremos otras aguas, las de Estigia. No sé si volveremos al paraíso perdido, todo es misterio.

Racionalizados

Como cada mañana, el camión cisterna ha hecho sonar su claxon. Cuando llego a la calle con mi botella, ya hay una ordenada cola de más de cien personas esperando su ración diaria de agua. Digo agua por llamar a este líquido de alguna manera, ya que es totalmente artificial. Cuando lo metes en la boca se evapora…, pero calma la sed.
Cuando he llegado a mi piso, ya he evaporado la mitad de la ración. He de pasar el resto del día con lo que ha quedado. Me tumbo en la cama masticando la pastilla alimenticia del día.

pompa

Pocos conocen esa sensación. La de navegar, surcar el aire hacia el breve infinito. Los que han tenido la oportunidad, no han regresado para contarlo. Yo sí. O eso creo. Ascender, dejarse mecer, oscilar, estallar, caer. Qué grata sensación ser una pompa de jabón. Ingrávida y feliz, sin rumbo fijo, dejándome llevar hasta estallar de satisfacción.

Espíritu científico

Los jóvenes científicos se pusieron a trabajar en el proyecto que les habían encomendado con gran ilusión. Querían probar la teoría que les habían expuesto. Verificar su validez.

Pasaron la mañana arreglando los preparativos y, una vez estuvo todo listo, se colocaron a los extremos del invento, dispuestos a comprobar su funcionamiento.

– Hola, ¿funciona?
– ¡Siiiii!, ¡hola!

El niño y la niña brincaron en sus respectivas posiciones, aun con el vaso en la mano. Se entretendrían la tarde entera comunicándose por ellos. Disfrutando la ciencia.

PELO LARGO

«Córtate el pelo», me repetía mi padre desde hacía dos años. «Con esas pintas, acabarás mal», sentenciaba con la boca severa. Pero no le hice caso y cuando me llamaron a filas, lo último que les importó fue mi melena. Me dieron un arma y me mandaron al frente. Cuando cayó el rayo, mi pelo se erizó buscando el cielo. No podía creerme que la física me jugara esa mala pasada. El enemigo estaba preparado, una bala me atravesó el cráneo. Lo siento, papá.

EN LA LUNA

– Papá, ¿es cierto que algún día el hombre vivirá en la luna?
– Eso dicen. Aunque me parece que ni tú ni yo lo veremos
– ¿Por qué?
– Muy rápido tendría que avanzar la ciencia
– Papá, la ciencia avanza a la velocidad de la luz. Que no te enteras.

Descenso

Apareció entre el frío. La gélida corriente de aire de una caída libre desde más de 3000 metros era implacable. Tiritaba. Con la velocidad dejó de ser gota para convertirse en disco, pero no bastó. El frío hizo de aquel disco una estrella blanca y frenó su caída, hasta descender casi como en un vals. Aterrizó en la nariz del niño que miraba al cielo cómo nevaba y cuyo calor le devolvió su naturaleza de esfera minúscula, con la que continuó su descenso. La última vez que fue vista, rodeaba delicadamente aquella sonrisa infantil.

Planeta Agua

Vivimos en un mundo del revés.
Todos llamamos Tierra a un Planeta que está cubierto en un 70% por agua.
Agua salada. Agua profunda y azul. Agua que lo cubre todo. Agua que conecta todo.
La misma agua que cumple un ciclo eterno e inquebrantable.
La misma agua que nos une a todos como hermanos inseparables.
Y, sin embargo, nos encuentra separados, quebrados y distanciados.
¿Cuán diferente seríamos si comenzáramos a nombrar las cosas por su nombre?
¿Cuán distinto sería convivir en un mundo donde la norma máxima sea la honestidad?
¡Cómo quisiera vivir en el Planeta Agua!