Vamos al paraíso, tres fuimos los seleccionados por el Consejo Mundial para visitar a Dios. La nave desciende, nos recibe Leonardo, ministro de la ciencia. Esperábamos un gran recibimiento, pero las almas de allá vuelan alegremente entre las flores, sin inmutarse ni correr a los balcones.
Dios nos recibe en su modesta cabaña, escucha nuestras propuestas para resolver el problema del agua en el mundo, se muestra orgulloso por el análisis plural y cardinal realizado. Aprovecho una pausa, con temor propongo el diluvio moderado y paulatino, Dios sonríe y afirma, en equipo con Leonardo lo lograrán.