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Amor vanguardista
Joan.Lant
Me enamoraste con tu mirada biónica y partes sintéticas. Venias en levitación magnética, como sacada de un cuento de Tesla. La energía limpia que emanabas era palpable. Con un tímido saludo me acerque, comentando trivialidades: que si la ingeniería climática, avances nanotecnológicos y demás innovaciones. Pero me silenciaste con tu sonrisa de grafeno, convenciéndome de que eras la indicada. Meses después te entregue un anillo 6G actualizando la propuesta, almacenada por ti en tu data storage. A partir de ahí sincronizamos nuestras nubes para guardar vivencias, revolucionando el amor cada día en el hogar inteligente que construimos para nosotros.
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Amor vanguardista
Joan.Lant
Me enamoraste con tu mirada biónica y partes sintéticas. Venias en levitación magnética, como sacada de un cuento de Tesla. La energía limpia que emanabas era palpable. Con un tímido saludo me acerque, comentando trivialidades: que si la ingeniería climática, avances nanotecnológicos y demás innovaciones. Pero me silenciaste con tu sonrisa de grafeno, convenciéndome de que eras la indicada. Meses después te entregue un anillo 6G actualizando la propuesta, almacenada por ti en tu data storage. A partir de ahí sincronizamos nuestras nubes para guardar vivencias, revolucionando el amor cada día en el hogar inteligente que construimos para nosotros.
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Amor vanguardista
Me enamoraste con tu mirada biónica y partes sintéticas. Venias en levitación magnética, como sacada de un cuento de Tesla. La energía limpia que emanabas era palpable. Con un tímido saludo me acerque, comentando trivialidades: que si la ingeniería climática, avances nanotecnológicos y demás innovaciones. Pero me silenciaste con tu sonrisa de grafeno, convenciéndome de que eras la indicada. Meses después te entregue un anillo 6G actualizando la propuesta, almacenada por ti en tu data storage. A partir de ahí sincronizamos nuestras nubes para guardar vivencias, revolucionando el amor cada día en el hogar inteligente que construimos para nosotros.
Joan.Lant
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Evolución
ruffosur
-¿Entonces, me voy?- preguntó con ademán de salir.
Darwin reflexionó unos instantes. Sin levantar la vista, invitó:
-No, mejor quedate. Hay gente a la que le hacés falta-.
Y Dios volvió a sentarse.
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Evolución
ruffosur
-¿Entonces, me voy?- preguntó con ademán de salir.
Darwin reflexionó unos instantes. Sin levantar la vista, invitó:
-No, mejor quedate. Hay gente a la que le hacés falta-.
Y Dios volvió a sentarse.
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Evolución
-¿Entonces, me voy?- preguntó con ademán de salir.
Darwin reflexionó unos instantes. Sin levantar la vista, invitó:
-No, mejor quedate. Hay gente a la que le hacés falta-.
Y Dios volvió a sentarse.
ruffosur
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Judas
ruffosur
Como a Judas, a él le tocaba traicionar aquello que más amaba. Dedicó su vida a medir la perfección divina de las esferas celestes confirmada en la obediencia circular de los planetas, eternos y aristotélicos. Pero entre su fe y sus cálculos no tenía opción. Registraba, sin lugar a dudas, que los planetas recorrían una pecaminosa órbita elíptica: en lugar de un centro, asiento único y trono, el sol se conformaba en ocupar uno de los focos, duplicado y excéntrico. Como Judas, Johannes Kepler, al dar su libro a la imprenta, sintió que besaba la mejilla del Maestro.
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Judas
ruffosur
Como a Judas, a él le tocaba traicionar aquello que más amaba. Dedicó su vida a medir la perfección divina de las esferas celestes confirmada en la obediencia circular de los planetas, eternos y aristotélicos. Pero entre su fe y sus cálculos no tenía opción. Registraba, sin lugar a dudas, que los planetas recorrían una pecaminosa órbita elíptica: en lugar de un centro, asiento único y trono, el sol se conformaba en ocupar uno de los focos, duplicado y excéntrico. Como Judas, Johannes Kepler, al dar su libro a la imprenta, sintió que besaba la mejilla del Maestro.
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Judas
Como a Judas, a él le tocaba traicionar aquello que más amaba. Dedicó su vida a medir la perfección divina de las esferas celestes confirmada en la obediencia circular de los planetas, eternos y aristotélicos. Pero entre su fe y sus cálculos no tenía opción. Registraba, sin lugar a dudas, que los planetas recorrían una pecaminosa órbita elíptica: en lugar de un centro, asiento único y trono, el sol se conformaba en ocupar uno de los focos, duplicado y excéntrico. Como Judas, Johannes Kepler, al dar su libro a la imprenta, sintió que besaba la mejilla del Maestro.
ruffosur
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Tendiendo al Límite
ruffosur
Arquímedes, espantado, dejó caer la pequeña piedra redonda. La había visto rodar entre la espuma. La recogió, curioso, ahuecando su mano a la absoluta redondez de la piedra. Intuyó, iluminado, que incluidas en su finitud podían concebirse todos los poliedros imaginables: los vio multiplicando sus facetas, mutando de tetraedros a cubos, de cubos a octaedros, de octaedros a cuerpos de caras incontables, todos pujando encerrados en la minúscula superficie de esa piedra, tendiendo al límite en viaje hacia la esfera. Comprendió: tenía el infinito en la palma de su mano. Arquímedes, espantado, dejó caer la pequeña piedra redonda
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Tendiendo al Límite
ruffosur
Arquímedes, espantado, dejó caer la pequeña piedra redonda. La había visto rodar entre la espuma. La recogió, curioso, ahuecando su mano a la absoluta redondez de la piedra. Intuyó, iluminado, que incluidas en su finitud podían concebirse todos los poliedros imaginables: los vio multiplicando sus facetas, mutando de tetraedros a cubos, de cubos a octaedros, de octaedros a cuerpos de caras incontables, todos pujando encerrados en la minúscula superficie de esa piedra, tendiendo al límite en viaje hacia la esfera. Comprendió: tenía el infinito en la palma de su mano. Arquímedes, espantado, dejó caer la pequeña piedra redonda
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Tendiendo al Límite
Arquímedes, espantado, dejó caer la pequeña piedra redonda. La había visto rodar entre la espuma. La recogió, curioso, ahuecando su mano a la absoluta redondez de la piedra. Intuyó, iluminado, que incluidas en su finitud podían concebirse todos los poliedros imaginables: los vio multiplicando sus facetas, mutando de tetraedros a cubos, de cubos a octaedros, de octaedros a cuerpos de caras incontables, todos pujando encerrados en la minúscula superficie de esa piedra, tendiendo al límite en viaje hacia la esfera. Comprendió: tenía el infinito en la palma de su mano. Arquímedes, espantado, dejó caer la pequeña piedra redonda
ruffosur
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Rompiendo el gran filtro
rubencon
Una pequeña molécula que tenga carbono en su estructura es un latido de existencia telúrica, quizás otros elementos sean los ingredientes de la receta vital alienígena y no sabemos buscar, pero solo buscando se puede hallar.
Es nuestro sino, la humanidad necesita saciarse de su ignorancia existencial, demostrar que nuestro gran filtro es la incapacidad de poder viajar a lomos de la relatividad por el cosmos.
El casting de la astrobiología comenzó hace décadas y se está acelerando, al igual que el Universo se expande. Pero en unos años romperemos el filtro y nuestra consciencia cabalgará en una vela solar.
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Rompiendo el gran filtro
rubencon
Una pequeña molécula que tenga carbono en su estructura es un latido de existencia telúrica, quizás otros elementos sean los ingredientes de la receta vital alienígena y no sabemos buscar, pero solo buscando se puede hallar.
Es nuestro sino, la humanidad necesita saciarse de su ignorancia existencial, demostrar que nuestro gran filtro es la incapacidad de poder viajar a lomos de la relatividad por el cosmos.
El casting de la astrobiología comenzó hace décadas y se está acelerando, al igual que el Universo se expande. Pero en unos años romperemos el filtro y nuestra consciencia cabalgará en una vela solar.
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Rompiendo el gran filtro
Una pequeña molécula que tenga carbono en su estructura es un latido de existencia telúrica, quizás otros elementos sean los ingredientes de la receta vital alienígena y no sabemos buscar, pero solo buscando se puede hallar.
Es nuestro sino, la humanidad necesita saciarse de su ignorancia existencial, demostrar que nuestro gran filtro es la incapacidad de poder viajar a lomos de la relatividad por el cosmos.
El casting de la astrobiología comenzó hace décadas y se está acelerando, al igual que el Universo se expande. Pero en unos años romperemos el filtro y nuestra consciencia cabalgará en una vela solar.
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Gravedad
bryanrima
A ella no le gustaba cuando él se vestía de rojo; pensaba que no le quedaba bien. Si lo veía en el mismo árbol, le sacaba su pegajosa lengua y, en un movimiento lento, daba la vuelta rechazando su cortejo. Él, desilusionado, se ponía de todos los colores; los pigmentos hacían su función. «Quizá el azul le guste», pensaba. Pero un día, al verla pasar, el corazón se le aceleró y, sin poder sostenerse, cayó sobre la cabeza de Isaac. Años más tarde, el genio físico, descubriría los niveles de gravedad que puede generar el golpe de un camaleón enamorado.
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Gravedad
bryanrima
A ella no le gustaba cuando él se vestía de rojo; pensaba que no le quedaba bien. Si lo veía en el mismo árbol, le sacaba su pegajosa lengua y, en un movimiento lento, daba la vuelta rechazando su cortejo. Él, desilusionado, se ponía de todos los colores; los pigmentos hacían su función. «Quizá el azul le guste», pensaba. Pero un día, al verla pasar, el corazón se le aceleró y, sin poder sostenerse, cayó sobre la cabeza de Isaac. Años más tarde, el genio físico, descubriría los niveles de gravedad que puede generar el golpe de un camaleón enamorado.
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Gravedad
A ella no le gustaba cuando él se vestía de rojo; pensaba que no le quedaba bien. Si lo veía en el mismo árbol, le sacaba su pegajosa lengua y, en un movimiento lento, daba la vuelta rechazando su cortejo. Él, desilusionado, se ponía de todos los colores; los pigmentos hacían su función. «Quizá el azul le guste», pensaba. Pero un día, al verla pasar, el corazón se le aceleró y, sin poder sostenerse, cayó sobre la cabeza de Isaac. Años más tarde, el genio físico, descubriría los niveles de gravedad que puede generar el golpe de un camaleón enamorado.
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Yo no fui
LolB
Los habitantes del gran pulmón de la tierra buscaban al responsable de los acontecimientos ocurridos en los últimos días. Desde lejos, se podían oír los ronquidos de Volcán, el primer sospechoso. Al escuchar las acusaciones, Volcán finalmente despertó. Resopló ante tal disparate y les dijo “Hace tiempo que no juego con fuego. Vayan a preguntarle a Rayo”. Más tarde, durante la tormenta, Rayo manifestó “Yo no lo provoqué. Me parece que se dirigen en la dirección equivocada”. Los habitantes continuaron con la búsqueda, mientras a lo lejos, una colilla se escondía debajo de una roca.
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Yo no fui
LolB
Los habitantes del gran pulmón de la tierra buscaban al responsable de los acontecimientos ocurridos en los últimos días. Desde lejos, se podían oír los ronquidos de Volcán, el primer sospechoso. Al escuchar las acusaciones, Volcán finalmente despertó. Resopló ante tal disparate y les dijo “Hace tiempo que no juego con fuego. Vayan a preguntarle a Rayo”. Más tarde, durante la tormenta, Rayo manifestó “Yo no lo provoqué. Me parece que se dirigen en la dirección equivocada”. Los habitantes continuaron con la búsqueda, mientras a lo lejos, una colilla se escondía debajo de una roca.
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Yo no fui
Los habitantes del gran pulmón de la tierra buscaban al responsable de los acontecimientos ocurridos en los últimos días. Desde lejos, se podían oír los ronquidos de Volcán, el primer sospechoso. Al escuchar las acusaciones, Volcán finalmente despertó. Resopló ante tal disparate y les dijo “Hace tiempo que no juego con fuego. Vayan a preguntarle a Rayo”. Más tarde, durante la tormenta, Rayo manifestó “Yo no lo provoqué. Me parece que se dirigen en la dirección equivocada”. Los habitantes continuaron con la búsqueda, mientras a lo lejos, una colilla se escondía debajo de una roca.
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LA CIENCIA LO EXPLICA TODO
CaloAmalgam
-Es un hecho indiscutible, irrefutable ante la ciencia que una vez muerto no se pueda comunicar uno desde el más allá, ¿No es verdad doctor Martín? me carcome la duda desde el funeral.
-Sin duda Rogelio, no existe forma científicamente comprobada de eludir el término del ciclo tan preciado y finito como lo es la vida. Una vez muerto es todo, no hay más, tu cuerpo dejará de lado toda actividad fisiológica, tus órganos no realizarán más procesos bioquímicos, tus neuronas dejarán la sinapsis, morirás.
-Una duda más, ¿Cómo se explica usted entonces que ha estado hablando con un muerto?
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LA CIENCIA LO EXPLICA TODO
CaloAmalgam
-Es un hecho indiscutible, irrefutable ante la ciencia que una vez muerto no se pueda comunicar uno desde el más allá, ¿No es verdad doctor Martín? me carcome la duda desde el funeral.
-Sin duda Rogelio, no existe forma científicamente comprobada de eludir el término del ciclo tan preciado y finito como lo es la vida. Una vez muerto es todo, no hay más, tu cuerpo dejará de lado toda actividad fisiológica, tus órganos no realizarán más procesos bioquímicos, tus neuronas dejarán la sinapsis, morirás.
-Una duda más, ¿Cómo se explica usted entonces que ha estado hablando con un muerto?
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LA CIENCIA LO EXPLICA TODO
-Es un hecho indiscutible, irrefutable ante la ciencia que una vez muerto no se pueda comunicar uno desde el más allá, ¿No es verdad doctor Martín? me carcome la duda desde el funeral.
-Sin duda Rogelio, no existe forma científicamente comprobada de eludir el término del ciclo tan preciado y finito como lo es la vida. Una vez muerto es todo, no hay más, tu cuerpo dejará de lado toda actividad fisiológica, tus órganos no realizarán más procesos bioquímicos, tus neuronas dejarán la sinapsis, morirás.
-Una duda más, ¿Cómo se explica usted entonces que ha estado hablando con un muerto?
CaloAmalgam
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Las migajas del pastel
CarlosBarata
Tres altos cargos del gobierno piden al camarero de un restaurante que reparta equitativamente el goloso bizcocho que han pedido. Este lo corta en tres porciones y se lo lleva a otros comensales, ante las expresiones desconcertadas de los dignatarios. Con gesto comedido, distribuye las migajas restantes a partes iguales. Al advertir el descontento, el camarero responde, fastidiado:
- ¿Les molesta? Ustedes asignan el presupuesto para ciencia de la misma manera.
- ¿Y a usted qué le importa? – inquiere uno de ellos, indignado.
- Soy investigador, pero por las noches trabajo de camarero para poder pagar el alquiler
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Las migajas del pastel
CarlosBarata
Tres altos cargos del gobierno piden al camarero de un restaurante que reparta equitativamente el goloso bizcocho que han pedido. Este lo corta en tres porciones y se lo lleva a otros comensales, ante las expresiones desconcertadas de los dignatarios. Con gesto comedido, distribuye las migajas restantes a partes iguales. Al advertir el descontento, el camarero responde, fastidiado:
- ¿Les molesta? Ustedes asignan el presupuesto para ciencia de la misma manera.
- ¿Y a usted qué le importa? – inquiere uno de ellos, indignado.
- Soy investigador, pero por las noches trabajo de camarero para poder pagar el alquiler
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Las migajas del pastel
Tres altos cargos del gobierno piden al camarero de un restaurante que reparta equitativamente el goloso bizcocho que han pedido. Este lo corta en tres porciones y se lo lleva a otros comensales, ante las expresiones desconcertadas de los dignatarios. Con gesto comedido, distribuye las migajas restantes a partes iguales. Al advertir el descontento, el camarero responde, fastidiado:
- ¿Les molesta? Ustedes asignan el presupuesto para ciencia de la misma manera.
- ¿Y a usted qué le importa? – inquiere uno de ellos, indignado.
- Soy investigador, pero por las noches trabajo de camarero para poder pagar el alquiler
CarlosBarata
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