Reservas de agua dulce bajo los océanos

No parece el lugar en el que se espera encontrar agua dulce, sin embargo, a decenas de cientos de kilómetros de profundidad en el océano es posible encontrar agua subterránea fresca. Un hallazgo de 2013 que mostraba posibles soluciones a futuras crisis del agua, sin embargo, ahora, un estudio revela que quizá no sea buena idea.

En el año 2013, científicos de la Universidad de Flinders, en Australia, descubrieron enormes reservas o acuíferos de agua dulce bajo los océanos. Estos acuíferos están situados a kilómetros de distancia mar adentro de Australia, China, América del Norte y Sudáfrica. Aunque el acceso a esas reservas se mostraba muy complejo tanto en aspectos técnicos como ecológicos, el hallazgo parecía una posible solución a crisis mundiales del agua.

Origen de las reservas de agua dulce

Aunque hasta entonces se conocían reservas de agua dulce bajo el lecho marino, se pensaban que eran fenómenos excepcionales. Pero aquella investigación demostró que los acuíferos dulces y salobres bajo los océanos eran, en realidad, muy comunes. Se habían creado en los últimos cientos de miles de años. En aquel entonces, por media, el nivel del mar era mucho más bajo del actual y, por tanto, la costa se encontraba más lejos. De esta manera, cuando llovía, el agua se filtraba en el suelo y se llenaban esas zonas que ahora se encuentran bajo el mar.

Hace miles de años, los glaciares cubrían gran parte del planeta. Los océanos retrocedieron cuando el agua se congeló en enormes capas de hielo que cubrieron el continente de América del Norte. Cuando terminó la edad de hielo, los glaciares se derritieron. Grandes deltas fluviales fluían a través de la plataforma continental. Los océanos subieron y el agua dulce quedó atrapada en sedimentos debajo de las olas. Descubiertos durante la perforación de petróleo en alta mar en la década de 1970, los científicos pensaron que estos acuíferos de agua dulce “aislados” eran una curiosidad. En cambio, pueden resultar ser la fuente de agua dulce más nueva de un mundo reseco.

Cómo llegar hasta el agua dulce

Para conseguir esta agua, se encontraron dos maneras de acceder a esas reservas de agua dulce. Una es la construcción de plataformas marinas desde las que perforar el fondo marino. La otra es hacer perforaciones desde islas cercanas a los acuíferos. En ambos casos, se estimaba que resultarían elevadas en coste. Además, plantean varios problemas de sostenibilidad e impacto ambiental. Todo esto a pesar de que, a priori, se consideraba que su explotación podría ser beneficiosa para usos como beber, la agricultura o la extracción de petróleo.

Ahora, en un nuevo estudio publicado en Geophysical Research Letters, a partir de la investigación de Holly Michael y Xuan Yu, ambos de la Universidad de Delaware, sugiere que aprovechar estos recursos, en efecto, podrían llevar a impactos adversos para la Tierra.

Consecuencias de su uso

A través de simulaciones y modelos computarizados, han explorado cómo el uso de los recursos de agua dulce en alta mar amenazaría los sistemas acuíferos en tierra, conduciendo con ello a una menor disponibilidad de agua subterránea en tierra y causando su caída generalizada. Sobre todo, si se usan para la extracción de petróleo. Un uso puntual de estos recursos en comunidades costeras cercanas a esos acuíferos podría considerarse positivo. Sobre todo si esas poblaciones aumentan y el agua dulce se presenta como un recurso limitado o está degradada por la contaminación.

Pero es diferente en el caso de las perforaciones petroleras, dado que se usa el método conocido como “inundación de agua”. El método consistente en inyectar agua para que la plataforma soporte la presión y pueda mover el petróleo a los pozos. La nula salinidad de estas reservas de agua dulce se presenta como un recurso perfecto para las perforaciones. Sin embargo, su uso podría ocasionar serios problemas. Dado que el agua dulce subterránea bajo el mar está conectada con el agua subterránea bajo tierra, si aquella desciende de manera drástica, también lo hace esta. Esto es algo que tendría repercusión directa con las comunidades costeras que se encuentran sobre ella. Ese agua llena los poros de los sedimentos sobre las que se asientan y una disminución podría conducir a un desplome o hundimiento paulatino.