¿Puede el agua reducir la dependencia hacia el petróleo?

Un grupo de investigadores de la Universidad de Manchester ha trabajado en la utilización de biología sintética para aprovechar la naturaleza y crear un camino mucho más eficiente y sostenible en la producción de combustible, en especial para sustituir el uso excesivo del petróleo.

Para los científicos actuales, encontrar nuevas formas sostenibles y eficientes que ayuden a reducir el gran impacto de la huella de carbono , especialmente el uso excesivo de petróleo, es uno de sus grandes desafíos. Sabemos que todo avance en este sentido supondría de gran ayuda para la mejora del medio ambiente y para combatir la crisis climática.

En esa línea está trabajando un grupo de investigadores de la Universidad de Manchester, a partir del estudio y aprovechamiento de la naturaleza y la biología sintética. Durante la investigación, los científicos descubrieron que una especie de bacteria que crece en el agua del mar (Halomonas) crea un sostén microbiano fácil y viable que puede ser usado para producir compuestos de alto valor.

Qué son las bacterias Halomas

Halomonas es un género de proteobacterias halófilas (tolerantes a la sal). Crece en el rango de 5 a 25% de NaCl. La especie tipo de este género es Halomonas elongata.

Los miembros de Halomonas son bacterias gramnegativas con forma de bastoncillo, generalmente de 0,6 a 0,8 μm por 1,6 a 1,9 μm. Se mueven usando flagelos. Crecen en presencia de oxígeno, aunque se ha informado que algunos pueden crecer sin oxígeno. Cuando se cultivan en una placa de agar, forman colonias blancas / amarillas que se vuelven de color marrón claro con el tiempo. Se han encontrado especies de Halomonas en una amplia variedad de ambientes salinos, incluidos estuarios, el océano y lagos salinos.

Ciertas especies de Halomonas pueden mostrar potencial patógeno en humanos. En un estudio, se aislaron tres especies de dos pacientes que padecían bacteriemia en un centro de diálisis. El estudio planteó la hipótesis de que el bicarbonato utilizado en el líquido de diálisis puede haber sido contaminado por la bacteria.

El nombre Halomonas deriva de: sustantivo griego hals, halos (ἅλς, ἁλός), sal; y monas (μονάς), que nominalmente significa “una unidad”, pero en realidad significa una bacteria; por lo tanto, mónada (tolerante a la sal). Los miembros del género Halomonas pueden denominarse halomonads

Método del estudio

La biología sintética pretende hacer productos químicos que pueden explotarse como precursores de combustibles. Así, los científicos rediseñan el genoma del microbio para modificar su metabolismo y crear diferentes tipos de compuestos químicos de gran valor, que puedan sustituir a la extracción de petróleo crudo de la tierra: un proceso que no es sostenible y puede requerir mucha energía.

De este modo, mediante el procesamiento químico sintético, se producen compuestos químicos más sostenibles e igual de eficientes.

Lo innovador de este hallazgo de la Universidad de Mánchester se encuentra en que las bacterias crecen en el agua de mar. Del mismo modo, la gestión del sistema y su durabilidad son también aspectos innovadores debido a que presenta una producción continuada.

La vida sin petróleo

Esta ingeniería aplicada a bacterias puede contribuir a reducir los flujos de residuos, limitar la producción de subproductos tóxicos y no depender de recursos no sostenibles como el petróleo crudo.

El petróleo negro, pegajoso y grasiento es el material de partida para algo más que combustible de transporte. También es la fuente de docenas de productos petroquímicos que las empresas transforman en materiales versátiles y valiosos para la vida moderna. Materiales como pinturas relucientes, plásticos resistentes y moldeables, pesticidas y detergentes. Los procesos industriales producen algo parecido a la belleza del exudado. Al romper los hidrocarburos en el petróleo y el gas natural en compuestos más simples y luego ensamblar esos bloques de construcción, los científicos aprendieron hace mucho tiempo a construir moléculas de exquisita complejidad.

Según este grupo de científicos, la biotecnología podría permitir aprovechar la rica selectividad de la naturaleza para producir químicos complejos de manera eficiente; en muchas ocasiones se utilizarían temperaturas y presiones más bajas que en la síntesis orgánica tradicional, se crearían menos subproductos y contaminantes y se reducirían los costes.