Redes fantasma: una amenaza para los océanos

Un informe muestra que alrededor de 640.000 toneladas de “redes fantasmas” terminan en los océanos cada año: una cifra que se corresponde al 10% de los plásticos que se encuentran en el ecosistema marino y que pueden provocar la muerte de muchos animales marítimos.

Las ‘redes fantasmas’ son redes de pesca perdidas o abandonadas durante la pesca, en ocasiones en prácticas ilegales. Greenpeace ha publicado un informe -‘Redes fantasmas: el abandono de redes de pesca amenaza a nuestros océanos’- en el que evidencia la gran problemática que supone ese abandono de cara al ecosistema marino y a las especies que lo habitan.

El gran problema de las redes fantasmas

Las redes fantasmas son un problema de gran escala que el informe resume en los siguientes puntos:

  • Unas 640.000 toneladas de equipos fantasmas acaban cada año en el océano, lo cual equivale al peso de más de 50.000 autobuses de dos pisos.
  • Estas redes fantasmas representan el 10% de los residuos plásticos de los océanos. Representan una mayor proporción que aquel que aparece flotando en la superficie de las aguas.
  • Basura asociada a la pesca, como embalajes, cintas o boyas, arrojada o abandonada, también contribuye a la contaminación plástica oceánica.
  • En algunas áreas oceánicas específicas, la pesca constituye la principal fuente de contaminación de plástico.
  • Descubrieron alrededor de 300 tortugas marinas muertas en un suceso único en aguas mexicanas en 2018 debido a la pesca fantasma.
  • La “pesca fantasma” compite contra los pescadores por las mismas capturas. Su acción, además, supone un peligro para la navegación y la seguridad en el mar.

La contaminación de los océanos de todo el mundo es un fenómeno en crecimiento y un problema generalizado y globalizado. En concreto, se encuentra el aumento del volumen de plásticos que acaban depositados en los océanos: se calcula que 12 millones de toneladas de plástico terminan en las aguas marítimas y oceánicas.

Consecuencias

Todo ese plástico puede atrapar, enredar, sofocar y matar animales, además de acabar en sus estómagos al ser ingeridos, dado que peces u otro tipo de especies pueden confundir los plásticos o microplásticos, con alimento, alterando la cadena trófica.

Sin embargo, hay un tipo particular de contaminación plástica que es muy mortal, al estar diseñado para atrapar y matar la fauna marina. Hablamos de aquellos objetos abandonados, perdidos o descartados de la llamada ‘pesca fantasma’.

Pero en las últimas décadas, la industria pesquera mundial también ha utilizado cada vez más plástico en cuerdas, redes y líneas como equipo de pesca. La ligereza, la flotabilidad del plástico, su durabilidad y el bajo coste lo hacen ideal para la pesca. Desafortunadamente, estas cualidades también hacen que las redes y líneas fantasmas sean una amenaza mortal y creciente para el ecosistema marino. También suponen una amenaza para las comunidades que dependen de océanos saludables.

Así, estos aparejos de pesca pueden perderse por accidente o abandonarse en el mar de manera deliberada, representando una amenaza para la vida silvestre durante años o décadas, porque lo atrapan todo, desde pequeños peces y crustáceos a tortugas en peligro de extinción, aves marinas e incluso ballenas, extendiéndose por todo el océano debido a las mareas y a las corrientes.

Datos para entender el problema

De 2000 a 2012, el Servicio Nacional de Pesca Marina informó un promedio de 11 grandes ballenas enredadas en redes fantasma cada año a lo largo de la costa oeste de Estados Unidos. De 2002 a 2010, se recuperaron 870 redes en Washington (estado) con más de 32.000 animales marinos atrapados en su interior. Se estima que los aparejos fantasma representan el 10% (640.000 toneladas) de toda la basura en el ecosistema marino.

Se estima que el 46% del parche de basura del Gran Pacífico consiste en plásticos relacionados con la pesca. Las redes de pesca representan aproximadamente el 1% de la masa total de todos los macroplásticos marinos de más de 200 milímetros. Los artes de pesca de plástico constituyen en general más de dos tercios de la masa total.

Según la SeaDoc Society, cada red fantasma mata cangrejos Dungeness por valor de 20.000 dólares durante 10 años. El Instituto de Ciencias Marinas de Virginia calculó que las ollas de cangrejos fantasma capturan 1,25 millones de cangrejos azules cada año solo en la bahía de Chesapeake.

Recomendaciones

Ante esta situación y estos datos, el informe recomienda:

  • Acordar un ambicioso Tratado Global del Océano, para la primavera de 2020, que proporcione una protección integral a la vida marina en aguas internacionales, estableciendo así las coordenadas de una red global de santuarios totalmente protegidos para hábitats en estado crítico.
  • Adoptar soluciones intersectoriales y mejores prácticas.
  • Tomar medidas efectivas para abordar la contaminación marina, incluyendo artes de ‘pesca fantasma’, a través de organizaciones regionales y globales.