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Nuevo tratado para proteger los océanos

Los países de todo el mundo comenzaron la segunda ronda de negociación para elaborar un tratado que proteja la biodiversidad en los océanos. Un ambicioso proyecto que se cerrará en 2020 y que se pretende que sea una suerte de “Acuerdo de París” para los océanos.

Durante la IV Asamblea del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), desarrollado por la ONU en Nairobi (Kenia), se presentó un extenso informe de 740 páginas, "Perspectivas del medio ambiente mundial”, que arrojó unas conclusiones con respecto al futuro de la Tierra muy poco positivas. Desarrollado durante seis años de recopilación de información por parte de 250 científicos de 70 países, el informe describe un abismo creciente entre países pobres y ricos: el exceso de consumo, la contaminación y el desperdicio de alimentos en el mundo desarrollado conduce al hambre, la pobreza y la enfermedad a otros lugares de rentas más bajas.

A través de un estudio publicado por la revista Science, los científicos autores de este mostraron que los océanos se están calentando con una rapidez mayor a la esperada. Un hallazgo con graves consecuencias para el cambio climático, porque casi todo el exceso de calor absorbido por el planeta termina almacenado en sus aguas. Si no se toman medidas, la previsión de estudio, estima que a partir del año 2080 los océanos se habrán calentado seis veces más de lo que lo han hecho los pasados sesenta años.

Lo anterior son solo dos ejemplos de una situación problemática que en el Día del Clima se deben tener en cuenta sobre el momento actual y la necesidad de tomar medidas urgentes. De ahí que se deba aplaudir que en esta semana países de todo el mundo hayan iniciado una nueva ronda de negociaciones para la elaboración de un tratado enfocado a la protección de la biodiversidad de los océanos.

El compromiso de los 193 estados miembros de la ONU es cerrar, para mediados del año 2020, un texto jurídicamente vinculante con el objetivo de regular las aguas internacionales, las cuales suponen dos tercios del total de los océanos. La meta es aprobar una especie de Acuerdo de París para los mares.

En septiembre de 2018 se llevó a cabo una primera ronda para iniciar unas negociaciones que se han retomado ahora en la sede de las Naciones Unidas para concretar el contenido de este tratado oceánico y que desarrollará hasta el 5 de abril. En septiembre se llevará a cabo una tercera y en los primeros meses de 2020 una cuarta, y definitiva, en la que el tratado debería estar cerrado de manera total.

Unas negociaciones que deberán pulir las diferencias de los distintos países, dado que existen posturas dispares sobre las restricciones a la hora de explotar la alta mar frente a otros que tienen como objetivo prioritario, antes que su explotación, la protección y conservación de la biodiversidad marítima.

Para las organizaciones ecologistas se trata de una buena noticia, aunque tampoco esconden preocupación por el papel de determinados países, pero han recibido la iniciativa como muy positiva en un momento, como decíamos, de gran riesgo para los océanos y mares. Se necesitan medidas urgentes y globales para proteger la vida en la alta mar cuando las amenazas son cada vez mayores y los estragos de la contaminación, el cambio climático y la sobreexplotación de los recursos marítimos, han creado consecuencias que deben revertirse en la medida de lo posible. Un tratado internacional, en este sentido, es un gran paso.