¿Qué consecuencias en el medio ambiente tiene no reciclar el papel?

Reciclar papel es uno sencillo gesto al alcance de todos y que contribuye a lograr un planeta más sostenible. A pesar de que los dispositivos electrónicos han reducido considerablemente el uso del papel, lo cierto es que la producción de este material todavía tiene un importante impacto en el medio ambiente.

Antes de conocer el impacto medioambiental que tiene no reciclar correctamente el papel, es importante explicar de donde procede este material. El papel es una lámina fina compuesta, principalmente, de celulosa que se extrae de la madera de los árboles. Al triturarla y someterla a una serie de tratamientos químicos da lugar a las hojas que utilizamos en nuestro día a día.

El papel fue uno de los inventos que transformaron las sociedades antiguas. En las primeras culturas, la palabra era transmitida a través de grabados en piedra o tablas. La invención del papel sustituyó estos materiales y facilitó la transmisión de conocimientos de una generación a otra, así como permitió mejorar la conservación de los textos antiguos. Ahora, en plena era de la digitalización, cuanto menos papel consumamos, y más reutilicemos y reciclemos, mejor para la salud del planeta.

Reciclar papel, un gesto sostenible al alcance de todos

La producción del papel provoca un impacto en el planeta. Su proceso de fabricación está directamente relacionado con la tala indiscriminada de árboles que provoca la pérdida de 15.000 millones de ejemplares cada año, según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Yale (EEUU) y publicado por la prestigiosa revista Nature.

Ante esta alarmante situación, reciclar papel es un sencillo gesto que contribuye no solo a revertir, o al menos mitigar, el deterioro del planeta, sino también a proteger el hábitat de miles de especies de animales que depende de estos ecosistemas.

¿Cuáles son las consecuencias de no reciclar papel? 

No hacer un buen empleo del papel repercute directamente en el estado de nuestros bosques. Los árboles son los principales productores del oxígeno que respiramos en la Tierra y, además, son auténticos sumideros naturales de carbono que nos permiten mantener el equilibrio medioambiental. Una forma de proteger estos entornos es revisando nuestro consumo de papel, reciclar y optar por utilizar papel reutilizado. De este modo, contribuiremos con sencillos gestos a lograr una sociedad más consciente y respetuosa con el entorno natural.

A continuación, recopilamos algunas de las consecuencias de no reciclar papel:

Mayor contaminación ambiental.

Cada año se producen 400 millones de toneladas de papel en el mundo, según apuntan desde Evironmental Paper Network. La producción, la distribución y el consumo de estas elevadas cifras está provocando una sobre-explotación de los recursos naturales a nivel mundial. La Memoria de Sostenibilidad del Papel, realizada por Asociación Española de Fabricantes de Pasta, Papel y Cartón (ASPAPEL), indica que por cada kilo de papel producido emite alrededor de 3,3 kilos de CO₂ equivalente*.

Sin embargo, no solo repercute en la calidad del aire, también en el consumo de energía y de agua empleada durante su producción. Además, el proceso por el que se blanquea el papel requiere de productos químicos como el cloro y el sulfato, que son altamente nocivos para la salud de las personas y para el medio ambiente.

Deforestación.

Los bosques son la fuente principal de materia prima para la producción de papel. En este sentido, los más afectados son los bosques primarios: aquellos que existen sin que hayan sido alterados por el ser humano, como, por ejemplo, bosques tropicales o selvas.

Reciclar papel, un gesto sostenible al alcance de todos

Tanto es así que, según cálculos del Fondo Mundial para la Naturaleza (por sus siglas en inglés, WWF), entre 74.000 y 93.000 kilómetros cuadrados de selva desaparecen en el mundo cada año. Esto equivaldría a una superficie similar a la de un país como Portugal.

Deterioro de hábitats naturales.

La deforestación y la tala indiscriminada de árboles no solamente pone en peligro la salud del ser humano, sino también la supervivencia de miles de especies que depende de estos ecosistemas para sobrevivir.

Como indican desde WWF, la destrucción de los bosques primarios y su sustitución por otro tipo de plantaciones orientadas a la producción de papel resulta muy perjudicial para el entorno natural. Porque no solo se pierde el hábitat natural de especies protegidas, sino también se altera el equilibrio del ciclo hidrológico en la zona.

Aumento de residuos y de gases de efecto invernadero.

Otra de las principales consecuencias de no reciclar correctamente el papel es una mayor generación de residuos. Según WWF, el papel representa el 18% de los residuos que generamos cada día. Sin embargo, una de las cualidades que tiene este material y lo diferencia de otros es su alto grado de reciclabilidad. Esto es un factor esencial que muestra la importancia de que, entre todos, seamos más conscientes de depositar este tipo de residuos en los contenedores habilitados para su correcto reciclaje.

Por otra parte, la fabricación del papel ocupa el quinto lugar de consumo de energía a nivel mundial, desde donde se producen la mayor cantidad de emisiones de GEI. Y es que, durante el proceso para la obtención de la fibra celulosa de la madera, se requieren grandes cantidades de biocombustibles y combustibles fósiles que generen el calor y la energía necesaria para la producción del papel.

El papel reciclado, una opción sostenible

En España se recicla el 78% del papel que se produce, según datos de ASPAPEL. Una cifra que lo sitúa como el segundo país europeo que más papel y cartón recicla cada año, únicamente superado por Alemania y empatado con Francia e Italia. Además, cabe destacar que únicamente durante la época navideña se recogen el 20% del papel y cartón que se consume anualmente, lo que supone 873 millones de kilos de este tipo de residuos. Todo un reto para las plantas de reciclaje.

Reciclar papel, un gesto sostenible al alcance de todos

El papel reciclado es aquel que se obtiene de otros papeles y fibras ya desechadas. Ahorrar energía, reducir las emisiones contaminantes y proteger los ecosistemas forestales son algunos de los beneficios de la reutilización del papel. Como indican desde ASPAPEL, una tonelada de papel reciclado equivale a ahorrar 30.000 litros de agua y 150 litros de combustible fósil. Asimismo, fabricar papel reciclado a partir de papel que ya ha sido usado supone una disminución del 74% de las emisiones de gases a la atmósfera con respecto a la fabricación del papel a partir de celulosa.

Desde Fundación Aquae, y a través de nuestros experimentos científicos, te enseñamos a crear papel reciclado desde casa. De esta forma, estarás contribuyendo a reducir el impacto de su uso.


*El dióxido de carbono equivalente es una medida universal utilizada para indicar, en términos de CO₂, el equivalente de cada uno de los gases de efecto invernadero con respecto a su potencial de calentamiento global.