El verano gana terreno a la primavera

El 21 de junio tiene lugar el solsticio de verano, que marca la llegada de esta estación en el hemisferio norte. Sin embargo, las temperaturas registradas desde el mes de mayo hacen dudar de si realmente el verano ha llegado antes de lo previsto. Esta situación es un síntoma más de los efectos del cambio climático y el calentamiento global de la Tierra.

El planeta se calienta y no hay mayor evidencia que los episodios recurrentes de calor extremo que venimos experimentando en las últimas décadas. La temperatura media en España ha aumentado hasta 1,5 grados desde la época preindustrial. Además, la llegada de temperaturas por encima de los 30 grados se está produciendo hasta 40 días antes de lo previsto, según datos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET).

Las olas de calor son cada vez más intensas y frecuentes

Estos datos demuestran que nuestro país es, tal y como indican desde hace años los expertos en la materia, uno de los más vulnerables al cambio climático. Por esto, desde la AEMET advierten de que estos episodios de temperaturas extremas serán cada vez más recurrentes y, en concreto, prevén un verano en el que las olas de calor, las sequías y las tormentas serán una tendencia. También, señalan que, si en los últimos años se han registrado máximas de 47 °C, no será raro que el próximo pico cálido de temperatura se sitúe en los 50 °C.

Olas de calor: cada vez más frecuentes e intensas

El mes de junio está marcado por la llegada del verano, pero también por dar inicio al trimestre más cálido del año. Desde 1975, España está registrando temperaturas cada vez más intensas y ha sufrido un total de 10 olas de calor durante el mes de junio, de las que 6 han tenido lugar en los últimos 11 años. Esto significa que en la última década hemos tenido más olas de calor que en los 25 años anteriores.

Hasta el año 1999 no se había alcanzado en prácticamente ningún punto de España 40 °C y desde entonces ya hemos llegado en mayo cuatro veces a esa temperatura, afirma AEMET. Además, el 2021 fue uno de los siete años más cálidos del siglo XXI y tuvo un total de 13 días en los que se registraron temperaturas de calor extremas, una cifra que se contrapone con el número de días récord de frío durante el invierno: ninguno.

Las olas de calor son cada vez más intensas y frecuentes

Las olas de calor son uno de los efectos más evidentes del cambio climático y el calentamiento global de la Tierra. Estos fenómenos hacen referencia a un evento prolongado en el tiempo en el que la temperatura es extremadamente alta para una región determinada.

Cabe destacar que, para considerar una ola de calor como tal, no es necesario que se supere una temperatura concreta ni un número de días de duración. Este tipo de fenómenos se dan cuando la temperatura es de forma excepcional más alta en comparación a la media habitual registrada en la zona.

Las olas de calor se producen cuando una masa de aire cálido de un continente que llega a otro, variando las temperaturas de este último. En el caso de España, y dada su cercanía con África, a lo largo del año, suelen asentarse masas de aire caliente que proceden del continente africano y que acaban trastocando drásticamente los termómetros de gran parte de la Península Ibérica.

El efecto del cambio climático en las estaciones

El impacto del cambio climático está alterando el clima, pero también la duración de las estaciones tal y como las conocíamos. Según afirma la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EEUU (NOAA, por sus siglas en inglés), desde el 1952, la duración del verano ha aumentado de 78 a 95 días, mientras que la primavera vio reducida su duración de 124 a 115 días.

Este aumento del periodo estival tiene un grave impacto en la biodiversidad. El incremento de la temperatura global y la prolongación del verano repercute en los ciclos migratorios de determinadas especies de animales, disminuye la disponibilidad de alimentos e, incluso, altera sus etapas de reproducción.