Sostenibilidad

Biodiversidad y nuevas tecnologías

Autor: Juan Carlos Pachón

Aplicar las nuevas tecnologías para conocer y conservar la biodiversidad del planeta

La biodiversidad que hoy se encuentra en la Tierra es el resultado de cuatro mil millones de años de evolución. Esta biodiversidad contribuye a la seguridad alimentaria, a la salud humana y al suministro de aire y agua potable. Es, por lo tanto, esencial para el logro de los Objetivo de Desarrollo del Milenio.

Además de la amplia variedad de seres vivos sobre la Tierra y los patrones naturales que la conforman, la biodiversidad comprende los múltiples ecosistemas y las diferencias genéticas dentro de cada especie que permiten la combinación de múltiples formas de vida y cuyas mutuas interacciones con el resto del entorno fundamentan el sustento de la vida sobre el mundo.

En el Convenio sobre la Diversidad Biológica de 1992, suscrito por Naciones Unidas, se afirma que “la conservación de la biodiversidad es interés común de toda la Humanidad”. En el preámbulo de dicho acuerdo, se plantea que la utilización sostenible de dicha diversidad biológica, al igual que su conservación, tienen una importancia crítica para satisfacer las necesidades mundiales en alimentación y salud, y que para ello resulta imprescindible, entre otras cosas, acceso y participación de las nuevas tecnologías.

Es dentro de este contexto que las Partes en el Convenio sobre la Diversidad Biológica, en 2010 en Nagoya, Japón, aprobaron el Plan Estratégico de la Diversidad Biológica 2011-2020 con el propósito de inspirar acciones a gran escala por todos los países y las partes interesadas en apoyar la diversidad biológica durante la próxima década. Reconociendo la urgente necesidad de acción la Asamblea General de Naciones Unidas ha declarado 2011-2020 como el Decenio de las Naciones Unidas sobre la Biodiversidad.

El objetivo 19 de las Metas de Aichi, resultantes de dicho plan estratégico, manifiesta que en el año 2020 se habrá avanzado en los conocimientos, la base científica y las tecnologías referidas a la diversidad biológica, sus valores y funcionamiento, su estado y tendencias y las consecuencias de su pérdida, y tales conocimientos y tecnologías serán ampliamente compartidos, transferidos y aplicados.

¿Cómo pueden contribuir a la conservación de la biodiversidad las nuevas tecnologías?

Se considera que en los últimos 250 años se han descrito casi dos millones de especies y existe una gran discusión en ciencia sobre el número total que habitan en el planeta Tierra. Las cifras bailan entre diez y cien millones, por lo que se entiende el enorme vacío de conocimiento que queda aún por descubrir.

Durante siglos, los científicos debían realizar viajes para conocer las especies de regiones remotas, lo que sin duda era un problema económico. Por otra parte, para realizar los estudios tenían que acceder a colecciones biológicas de forma presencial, para así examinar físicamente los diferentes tipos de especies. Esto suponía una ralentización enorme de las investigaciones, así como un tardío análisis de las nuevas especies que se iban describiendo.

Ante las evidentes dificultades que supone el estudio físico de estos ejemplares, desde hace tiempo se ha buscado la creación de colecciones digitales con e-tipos que permitan facilitar el conocimiento de los organismos vivos. Muchas de estas especies se encuentran ya en la red, en sitios como la Plataforma de Información sobre Biodiversidad Global (GBIF, por sus siglas en inglés).

Algunos proyectos ya empiezan a cristalizar en la digitalización de toda la información recopilada hasta el momento de forma manual sobre nuestra vegetación. Es el caso de Iniciativa Global sobre Plantas, un proyecto creado por la Andrew W. Mellon Foundation, el Jardín Botánico y la Universidad de Múnich (Ludwig-Maximilians-Universität – LMU), que busca digitalizar más de dos millones de tipos archivados de forma histórica en estas entidades, así como 16.000 archivos, 14.000 fotos y 6.500 dibujos. También otros centros, como el Jardín Botánico de Nueva York, el Herbario de la Universidad de Harvard o el Smithsonian Institute han realizado iniciativas en este sentido.

La tecnología GPS, conjuntamente con las técnicas de imagen digital, también se utiliza para mostrar patrones o mapeos de distribución de diferentes especies biológicas. Este tipo de monitorización puede ayudar asimismo en proyectos de conservación y repoblación de flora y fauna de hábitats diversos.

En España existen portales como Biodiversidad Virtual, una plataforma científica y divulgativa basada en el trabajo cooperativo y la participación ciudadana. Consiste en doce galerías temáticas de fotografías digitales geolocalizadas que conforman una base de datos ordenada taxonómicamente. En cada una de estas galerías podemos encontrar carpetas sobre flora y fauna de nuestro país y de otros lugares del mundo.

Sin embargo, la digitalización del conocimiento asociado a especies animales aún se asoma de forma tímida a la revolución 2.0. Algunos proyectos europeos, dentro del Programa Marco FP7 de Investigación, tales como MARBIGEN, que trata sobre biodiversidad marina en Mediterráneo, o ViBrant, cuyo objetivo es crear una plataforma virtual sobre diversidad biológica, trabajan para que el impacto de las nuevas tecnologías ayude a conocer un poco mejor las especies que nos rodean.

La aplicación de las técnicas de imagen digital 3D también puede contribuir al estudio de los seres vivos y de los ecosistemas. Igualmente, los drones constituyen una revolución técnica para la adquisición de datos científicos. Sobre todo cuando las mediciones in situ son complicadas con los medios tradicionales o en ámbitos para los cuales los satélites y los aviones no ofrecen la misma flexibilidad de uso ni una resolución espacial suficiente.

Pero el uso de las nuevas tecnologías no sólo favorece el conocimiento de las especies y sus hábitats, sino que también puede resultar esencial para localizar especies que se dan por desaparecidas. Ese es el objetivo de The Search for lost species, un proyecto de Global Wildlife Conservation que ha recopilado una lista de 1.200 especies de animales y plantas que, aparentemente, han desaparecido, pero que más de 100 científicos de todo el mundo siguen buscando a través de este portal.