Glosario 
 de la Sostenibilidad

Acuífero

El acuífero es una formación geológica capaz de transmitir y de albergar las aguas subterráneas en cantidades significativas. En función de su textura, presión hidráulica y otras características, los acuíferos se clasifican en libres, cautivos, detríticos, kársticos, fisurados, etcétera, y se diferencian de otras formaciones similares (acuitardos, acuicluidos y acuífugos) en su capacidad para permitir la circulación y drenaje del agua.

Etimológicamente, la palabra ‘acuífero’ proviene de los latinismos aqua, que significa «agua», y fero, sufijo que se deriva del griego φέρω y que se traduce como «llevar» o «portar». En sentido literal, un acuífero es aquello que almacena o transporta agua. Esta definición es fácilmente ampliable con ayuda del Diccionario Panhispánico del Español Jurídico (DPEJ), que describe el término como «capa o capas subterráneas de roca o de otros estratos geológicos que tienen la suficiente porosidad y permeabilidad para permitir un flujo significativo de aguas subterráneas o su extracción en cantidades significativas». 

La masa de rocas conformantes de un acuífero gozan de una elevada porosidad, siendo por lo general gravas, calizas y areniscas presentes en ríos, playas, lagos y lagunas, entre otros. Un corte transversal de cualquier acuífero revelaría tres secciones o partes diferenciadas, a saber:

  1. La capa de aireación, que comprende la zona superior de agua subterránea y la superficie propiamente;
  2. La capa de saturación, responsable de contener el agua y detener su filtración
  3. El nivel freático, situado en la divisoria entre las capas de aireación y de saturación.

Esta formación geológica se origina con la absorción del agua de lluvia en un proceso de infiltración-percolación impulsado por la litología y la gravedad; después, el agua precipitada genera capas subterráneas bajo la corteza terrestre que alcanzan profundidades variables de decenas e incluso cientos de metros, hasta áreas no permeables que actúan como soporte. Son famosos los acuíferos de las Tablas de Daimiel en Castilla La Mancha, del Mar Menor en Murcia y de Los Arenales en Castilla y León. 

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La clasificación de los acuíferos se realiza en función de sus cualidades litológicas y su nivel de porosidad. Se describirán a continuación cada uno de los tipos de acuíferos atendiendo a estas características:

Kársticos: estos acuíferos, también denominados carbonatados, se componen de calizas y dolomías que favorecen la acumulación de agua proveniente de lluvias y escorrentías.

Detríticos: estos acuíferos están formados por sedimentos detríticos, arenas, gravas y materiales arcillosos, con una permeabilidad variable.

Porosos: los acuíferos de textura porosa ofrecen una óptima permeabilidad y transmisión de agua, que se acumula en los poros habilitados tras la sedimentación de rocas detríticas.

Fisurados: la textura de estos acuíferos se contrapone a los de tipo poroso, ya que el agua se sitúa en las fisuras de las rocas y circula de forma más errática y variable.

Por otra parte, el grado de presión hidráulica de los acuíferos se utiliza para clasificarlos en tres grupos, a saber: cautivos, libres y semiconfinados.

Cautivos: estos acuíferos se denominan a su vez confinados y son fácilmente reconocibles por mantenerse lejos del contacto con la atmósfera. Sus diferentes poros y grietas permanecen saturados por el agua, que tiende a ascender cuando se practican perforaciones en sus masas rocosas.

Libres: estos acuíferos carecen de formaciones impermeables, y el agua acumulada se mantiene en contacto con la atmósfera. Se los conoce también como freáticos o no confinados.

Semiconfinados: los acuíferos así denominados guardan similitudes con los de tipo cautivo, pues al igual que estos, soportan una elevada presión hidráulica, diferenciándose por su permeabilidad superior.

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Los acuíferos no deben confundirse con otras formaciones de propiedades similares, como los acuitardos. Estos pueden acumular cantidades ingentes de agua, pero la transmisión y drenaje de la misma es mediana. Los acuicluidos son muy impermeables a la circulación del agua, a pesar de la porosidad de sus materiales. En último lugar, los acuífugos se caracterizan por su nula capacidad para almacenar y permitir la circulación del agua, como sucede con determinadas rocas ígneas.