La crisis climática reduce el suministro de agua de montaña

El cambio climático está afectando a los suministros de agua dulce que se extraen de las montañas, de donde procede la mitad de agua potable del mundo. Una circunstancia que, según los expertos, el mundo no está preparado para afrontar.

La mitad del agua potable de todo el mundo proviene de los suministros de agua que proceden de las montañas. Pero la crisis climática está alterando la disponibilidad de estas fuentes de agua debido a que las temperaturas en aumento derriten los glaciares y a que están variando los patrones de las precipitaciones y de los niveles de los ríos.

Agua de montaña

Las montañas a menudo se denominan fuentes de agua de la naturaleza. Interceptan el aire que circula alrededor del globo y lo empujan hacia arriba donde se condensa en nubes, que proporcionan lluvia y nieve. Las montañas también almacenan agua de diversas maneras, incluida la formación de nieve y hielo. Agua que luego se libera como deshielo durante los períodos más cálidos (a menudo, aquellos con las precipitaciones más bajas). No es de extrañar, entonces, que en las regiones áridas y semiáridas, más del 70 al 90 por ciento de los caudales de los ríos provienen de las montañas. Pero incluso en las zonas templadas, del 30 al 60 por ciento del agua dulce puede provenir de las cuencas hidrográficas de las tierras altas.

En la cuenca del Rin, por ejemplo, los Alpes proporcionan el 31 por ciento de los flujos anuales, en verano más del 50 por ciento, a pesar de que representan solo el 11 por ciento de la superficie terrestre de la cuenca. De hecho, todos los ríos principales del mundo, desde el Río Grande hasta el Nilo, tienen su nacimiento en las montañas y una de cada dos personas en el planeta depende del agua de la montaña de una forma u otra: para beber, como fuente de agua. energía o ingresos, para cultivar alimentos.

Situación por países

Una situación que, sin embargo, aun siendo global, no afecta a todos los países de la misma manera. Por ejemplo, en zonas como los Alpes, el agua procedente de los deshielos de los glaciares ha producido inundaciones; por otro lado, la disminución de la capa de hielo en los Andes ha provocado sequías, como está sucediendo en Chile.

En la Organización Meteorológica Mundial (WMO en sus siglas en inglés), en Ginebra, se celebró la ‘Cumbre de la Alta Montaña’. En ella participaron diversos científicos para analizar la situación anterior y buscar una mejor cooperación entre gobiernos, investigadores y agencias espaciales. El copresidente de la cumbre y profesor de la Universidad de Saskatchewan, en Canadá, declaró: “Estamos mal preparados. Nuestras infraestructuras en las montañas y río bajo de ellas se construyeron en los siglos XIX y XX.  Actualmente ya no tenemos los mismos fenómenos climáticos”.

Cómo actuar ahora

Para muchos países, las pérdidas ocasionadas por la crisis climática suponen un coste elevado y adicional, sin embargo, para países en desarrollo que experimentan situaciones similares la capacidad de reacción es mucho menor, cuando no inexistente, para poder afrontar problemas de infraestructuras.

Así, urge rediseñar muchas infraestructuras relacionadas con los sistemas de aguas y los suministros de montaña. Infraestructuras como las presas y los sistemas de riego. Estos no pueden hacer frente en la actualidad a las variantes que están provocando el cambio climático.

De la cumbre, además, se extrajo la conclusión de que escasean los datos relacionados con el agua. De ahí el desafío de persuadir a los gobiernos del todo el mundo para que compartan de manera más amplia y detallada toda la información hidrológica de la que disponen. Solo de este modo se podrá tener una visión global de la problemática. Porque a partir de estos datos se podrá predecir problemáticas futuras y poner en marcha soluciones eficaces.