Arenales del océano, el hábitat de multitud de especies marinas

Los arenales son bancos de arena en los que habitan multitud de especies que se camuflan y protegen de sus depredadores. En muchos de ellos la corriente fluye cargada de nutrientes, lo que facilita el adecuado desarrollo de aquellas especies que viven en estos fondos arenosos. Uno de los más característicos en nuestro país es el de las Islas Canarias.

Ceriantarios, águilas de mar, peces araña o escarapotes, anguilas de arena, gusanos del diablo, estrellas y congrios de arena…son solo algunas de las especies que habitan en los fondos arenosos. Este tipo de hábitats se caracterizan por estar formados por partículas sueltas que van y vienen por el oleaje. En estos fondos arenosos es donde mejor se aprecia ese empeño de la Tierra en borrar las huellas que deja tal variedad de especies.

Como ya sabemos, los arenales son bancos de arena. En ellos viven diferentes especies que se camuflan y protegen de sus depredadores. Además, muchos de estos animales encuentran alimento en las profundidades de los fondos marinos ya que la corriente fluye cargada de nutrientes.

Uno de los más característicos de nuestra geografía es el arenal de las Islas Canarias, predominando sobre los fondos rocosos en las islas más viejas, en las que la erosión ha trabajado durante más tiempo.

Explotación comercial del fondo marino

Pese a que solo conocemos en torno al 1% del fondo del mar a nivel mundial, es un porcentaje suficiente como para haber identificado muchas de sus grandes riquezas. De hecho, la industria minera ha sido una de las primeras en elaborar planes de futuro con la clara pretensión de explotar comercialmente las profundidades marinas. El avance de esta industria podría constituir una de las más peligrosas amenazas para el conjunto de ecosistemas marinos de nuestro planeta, según queda refleja en el informe En aguas profundas.

Tipos de fondos marinos

Esta ecuación la componen dos tipos de fondos diferentes: los fondos arenosos (arenales) y los duros (rocosos). En cada uno de ellos se desarrolla un ecosistema diferente, aunque en algo sí coinciden: la riqueza de los mismos en cuanto a flora y fauna.

Los fondos arenosos suelen formarse con pequeñas partículas arrastradas por el viento o a causa de la propia erosión del litoral. Una de sus principales características es que los arenales del océano se mueven de manera continuada. Sin embargo, existe otra variedad de fondo blando denominado fondo fangoso que suele presentarse de manera más habitual en las marismas o estuarios, aunque en zonas muy concretas también puede desarrollarse a gran profundidad. En estos últimos las aguas suelen ser más turbias, impidiendo que se pueda ver el fondo.

Por su parte, los fondos duros o rocosos resisten perfectamente las corrientes marinas. Este hecho les permite albergar una mayor variedad de especies, al mismo tiempo que son más bellos. Su estabilidad favorece el desarrollo de especies que apenas se mueven, pero hay otras especies que buscan permanentemente las grietas de las rocas que tienen ante sus ojos.

De lo que no hay duda es la importancia que tiene proteger los fondos marinos para salvaguardar la existencia de las cientos de miles de especies que habitan ellos. Y es que aunque puedan parecer uno de los grandes olvidados, sus variados ecosistemas les confieren un papel protagonista en las profundidades marinas.