Cómo evitar las sequías con un atrapanieblas

A medida que las poblaciones crecen, las temperaturas aumentan, la desertificación avanza y el acceso al agua en algunas partes del mundo se vuelve más complicado. Por ello, es importante encontrar formas sostenibles de recolectar agua para mitigar estos problemas. El atrapanieblas es una de ellas.

Qué es un atrapanieblas?

El atrapanieblas, también conocido como captanieblas, es un sistema que se utiliza para captar las gotas de agua microscópicas que tiene la neblina para transformarla en agua que se puede usar. Es una forma creativa de recoger agua y así evitar las sequías que azotan a las partes del planeta donde también hay niebla.

Este sistema, técnicamente, no “crea” agua. Por el contrario, el agua se recoge a través de las microgotas que están presentes en la niebla. El atrapanieblas absorbe o atrapa ese agua, que puede ser reutilizada después para el consumo humano o para actividades como el riego. Es una manera perfecta de impedir problemas relacionadas con la falta de agua en zonas en las que hay sequía, pero también niebla. De hecho, la idea del atrapanieblas nació como solución en lugares donde la ausencia de agua era total o parcial.

¿Cómo funciona un atrapanieblas?

El objetivo del atrapanieblas es lograr que las partículas de agua de la niebla se concentren hasta que sean lo suficientemente densas. Es decir, hasta que se conviertan en gotas de agua. En una noche, un metro cuadrado de los paneles que componen los atrapanieblas puedes absorber de tres a cinco litros de agua dependiendo de la humedad de la zona. En algunas, se ha llegado a conseguir hasta treinta litros diarios.

El atrapanieblas puede funcionar y usarse en cualquier zona en la que la niebla tenga la suficiente presencia como para poder utilizarse el sistema y absorber una cantidad de agua determinada. Por ejemplo, las regiones donde hay desiertos pueden servirse de este invento para evitar las sequías que les son características. El uso del atrapanieblas es efectivo porque las noches son muy húmedas. En otras zonas, dependerá del nivel de humedad para que la captación de agua sea mayor o menor.

El funcionamiento del atrapanieblas es muy sencillo. Las diminutas partículas de aguas se depositan en los paneles concentrándose hasta que forman gotas de agua más grandes. Éstas caen debido a la gravedad cuando han alcanzado el peso necesario. Bajo los paneles se depositan unos recolectores de agua que recogen estas gotas y que reconducen hacia donde se desee: pueden caer en las plantas directamente y actuar como forma de regadío, o bien se pueden almacenar para su transporte.

 

atrapanieblas

 

Los paneles atrapanieblas

Los atrapanieblas están compuestos fundamentalmente por unos paneles en forma de malla que deben tener una estructura muy particular en cuanto al diámetro de los agujeros por donde el agua se filtra. Dependiendo del material serán más o menos grandes, como sucede con los de plástico, los más extendidos. Los paneles suelen situarse, de manera ideal, en laderas o espacios altos por donde corre más el viento entre 300 y 800 metros por encima del nivel del mar.

A la hora de elegir la zona donde colocar los paneles atrapanieblas, se deben tener en cuenta también cuestiones como la contaminación ambiental. Si el aire está contaminado, el agua que se recolecta también puede estarlo. En este caso, lo conveniente es almacenar el agua. Después la someten a procesos de filtración para alcanzar unos niveles de calidad óptimos para el consumo.

Chile, país pionero

El atrapanieblas es un tipo de tecnología que puede ser una solución para abastecer de agua a cientos de regiones áridas en el futuro. De acuerdo con investigadores chilenos, si solo el cuatro por ciento del agua contenida en la niebla pudiera ser capturada, sería suficiente para abastecer todas las necesidades de la zona norte de Chile, incluyendo todo el desierto de Atacama.

Chile es considerado el país pionero en implementar esta tecnología, ya que fue en esa región donde nacieron las primeras investigaciones y modelos. Los atrapanieblas se remontan a la década de 1960 y, en particular, a los trabajos realizados por Carlos Espinosa Arancibia, un físico de la Universidad de Chile que obtuvo una patente de invención por un aparato destinado a “captar agua contenida en las nieblas o camanchacas”. Luego donó su invención a la Universidad Católica del Norte y fomentó su difusión gratuita a través de la UNESCO.

Actualmente el atrapanieblas se ha replicado para evitar sequías en países de Latinoamérica como Perú, Ecuador, Colombia, México, Guatemala y República Dominicana. También se pueden encontrar en otros países como España, Sudáfrica, Namibia, Omán, Croacia, Yemen e Islas de Cabo Verde en África.