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Mapean el agua dulce del planeta desde el cielo

La NASA está llevando a cabo un proyecto global de investigación sobre el agua dulce en la Tierra con el fin de mapear el conjunto de su presencia en el globo y, mediante los datos obtenidos, poder ayudar a resolver problemas en zonas concretas, ya sea por abundancia o por escasez de agua.

El agua es un ingrediente fundamental para nuestra vida en la Tierra y para el desarrollo de los ecosistemas que la conforman. Se puede encontrar en la atmósfera, en los océanos, en los ríos y en los lagos, bajo las rocas… Pero de toda esta agua, aproximadamente el 97% es agua salada, quedando tan solo un 3% como agua dulce, de la cual tan solo el 1% está disponible para nuestro uso. Y la población mundial depende cada vez más de este recurso para la energía, el riego, las prácticas industriales y el consumo diario.

La importancia del agua ha llevado a que los sensores de un conjunto de satélites de la NASA estén llevando a cabo observaciones y mediciones de los recursos de agua dulce: las precipitaciones, la nieve y el hielo, los ríos y lagos, las aguas subterráneas, la humedad del suelo y la calidad del agua. Estas mediciones son de gran relevancia para comprender la disponibilidad y distribución del agua a lo largo de la Tierra.

Porque, ya se trate de inundaciones, sequías o del estado y la calidad de los suministros de agua, abordar las necesidades relacionadas con el agua de los seres humanos en la Tierra comienza con tener claro dónde se encuentra el agua. Aprovechando que posee vistas únicas desde el espacio, la NASA está a la vanguardia en el estudio y monitoreo de este recurso tan valioso y en continuo movimiento.

Los investigadores utilizan datos de satélites y aeronaves para averiguar dónde y cuándo está disponible el agua en todo el mundo, así como para establecer cambios en los patrones de su comportamiento. Datos que pueden ayudar, y mucho.

"El agua dulce es de vital importancia para los humanos, tanto en formas obvias como en formas ocultas, como, por ejemplo, mover el calor alrededor del sistema climático de la Tierra", ha declarado Jared Entin, gerente del programa de hidrología terrestre en la División de Ciencias de la Tierra en la sede de la NASA en Washington. "Con nuestros satélites actuales estamos haciendo grandes progresos de cara a la definición de los detalles necesarios para las decisiones locales sobre el agua y para la visión global para comprender mejor nuestro clima cambiante".

Así, algunos datos satelitales y aéreos están ayudando para conocer dónde se producen inundaciones, realizar pronósticos de sequía y, con ello, ayudar a paliar hambrunas, y para planificar y monitorear los suministros de agua regionales. Estos esfuerzos están abordando algunas de las necesidades más apremiantes de las personas en todo el mundo con relación al agua.

Así, la NASA está atendiendo al agua en toda su complejidad. En el aire: la evaporación de los cálidos océanos tropicales, el agua dulce que se condensa en nubes, la circulación de los vientos y la lluvia o nieve que produce. En el suelo: el agua dulce que se almacena en el hielo, la nieve, los ríos y los lagos. O cómo se empapa en el suelo para desaparecer de la vista e infiltrarse en los suelos y acuíferos. Es decir, mapear el conjunto de agua dulce que se encuentra en el planeta para saber dónde está y cómo usarla de manera apropiada.