×

Sede central. Paseo de la Castellana, 259C.
28046 Madrid
T. 913 075 725
fundacionaquae@fundacionaquae.org

Oficina en Madrid. Santa Leonor, 39.
28037 Madrid
T. 913 621 024
fundacionaquae@fundacionaquae.org


El cambio climático, un peligro para los océanos

El aumento de la radiación solar que penetra a través de la capa de ozono está interactuando con el cambio climático. Las consecuencias se están extendiendo a través de los sistemas naturales de la Tierra, afectando a todo, desde al tiempo hasta la salud pasando por los mamíferos marinos, como focas y pingüinos.

Miembros del Panel de Evaluación de los Efectos Ambientales del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, han publicado en la revista “Nature Sustainability” un artículo en el que se detalla la interacción mutua que se está produciendo entre estos dos fenómenos, el debilitamiento de la capa de ozono y el cambio climático.

El Protocolo de Montreal de 1987 sobre sustancias que atacan la capa de ozono, fue el primer acuerdo ambiental multilateral ratificado por todas las naciones miembros de las Naciones Unidas. En él se diseñó un protocolo para proteger el filtro principal de la Tierra de la radiación ultravioleta solar, eliminando la producción de sustancias nocivas creadas por el hombre. En términos generales, el tratado se considera un éxito, ya que se estima que la media global del ozono se recuperará a niveles anteriores a 1980 a mediados del siglo XXI. Sin embargo, a principios de este año, investigadores informaron haber detectado nuevas emisiones de sustancias, provenientes del este de Asia, lo que podría amenazar la recuperación del ozono.

Los ecosistemas marinos, muy afectos por esta interactuación

Kevin Rose, investigador del Instituto Politécnico Rensselaer que trabaja en el panel y es coautor del artículo, ha declarado que "los cambios en el ozono han modificado los patrones de temperatura y precipitaciones en el hemisferio sur, y eso está alterando, por ejemplo, dónde están las algas en el océano, lo cual, a su vez, está alterando dónde están los peces y dónde están las morsas y las focas, por lo que se están produciendo muchos cambios en la red alimenticia”.

Que el agotamiento de la capa de ozono aumenta la radiación dañina sobre la superficie de la Tierra se sabía desde hacía tiempo; pero su efecto sobre el clima se ha hecho evidente de manera reciente. Este nuevo informe apunta hacia el hemisferio sur, donde un agujero en la capa de ozono sobre la Antártica está empujando la Oscilación Antártica (el movimiento de norte a sur del cinturón de viento que rodea este hemisferio) hacia el sur en unos niveles que no había experimentos en alrededor de mil años. Algo que contribuye de manera directa al cambio climático en el hemisferio sur.

Por tanto, a medida que las zonas climáticas se han desplazado hacia el sur, los patrones de lluvia, las temperaturas sobre la superficie del mar y las corrientes oceánicas en muchas, y grandes, zonas de este hemisferio, han cambiado. Una situación que ha afectado a ecosistemas terrestres y acuáticos en Australia, Nueva Zelanda, la Antártida, América del Sur, África y el Océano Austral.

Algas, pingüinos, aves marinas y focas, muy afectados

En los océanos, por ejemplo, algunas áreas se han vuelto más frías y productivas, mientras que otras áreas se han vuelto más cálidas y menos productivas. Los más cálidos parecen estar disminuyendo sus lechos de algas marinas (en Tasmania) y sus arrecifes de coral (en Brasil), dos partes esenciales de los ecosistemas que dependen de ellos. Por su parte, las más frías, se han beneficiado para algunas poblaciones de pingüinos, aves marinas y focas, al tener más alimento, algo que ha conllevado cambios debido a una sobrealimentación.

Otro problema que se ha producido por esta retroalimentación entre el agujero de la capaz de ozono y el cambio climático, se encuentra en unas mayores concentraciones de dióxido de carbono que producen acidificación en los océanos, reduciendo el grosor de las conchas calcificadas, y ocasionando que los mariscos sean más vulnerables a la radiación ultravioleta.

Por último, el informe destaca que el cambio climático también puede estar afectando a la capa de ozono y a la rapidez con la que se está recuperando. "Las emisiones de gases de efecto invernadero atrapan más calor en la atmósfera inferior, lo que conduce a un enfriamiento de la atmósfera superior. Las temperaturas más frías en la atmósfera superior están desacelerando la recuperación de la capa de ozono", dijo Rose.