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Las garzas vuelan siempre con la cabeza entre los hombros

En vez de volar como las cigüeñas, que vuelan con el cuello estirado, las garzas recogen el cuello en forma de “S”.

Da igual que los aletazos sean de batidas lentas como los de la garza real, o rápidas como los de la imperial, porque siempre dibujarán una “S” con el cuello; siempre vuelan las garzas con la cabeza entre los hombros.

Así sobrevuelan pequeños bandos de garzas reales la costa cantábrica cuando, en otoño, vienen de las Islas Británicas y de Francia; y así vuelan también cuando se van en primavera hacia el mar norteño. En Tapia, en Asturias, ha recogido Bernis un dicho sobre las garzas que responde a este movimiento pendular: “Si la garza viaja al mar, coger los bueyes y arar; si la garza va a tierra, coger el hacha y hacer leña”.

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Pero sea cual sea la dirección de vuelo, es una adaptación de la sexta vértebra, de las dieciséis a veinte que tienen en el cuello, la que les permite replegarlo no sólo cuando vuelan, sino también para cazar al acecho. Se mantienen las garzas con el cuello encogido hasta que, al pasar un pez, disparan el cuello como un arpón, con tanta fuerza, que llegan a ensartar el pez con el pico recto y de bordes tan afilados como una espada.

Esta entrada pertenece al diccionario de la naturaleza de Mónica Aceytuno

Ver también:
El pájaro que huele a mar
La Piedra y la Grulla
Reserva de la Biosfera de Marismas del Odiel