Microrrelatos 2015

Me gustan los días de lluvia

Me gustan los días de lluvia. De pequeño gozaba saltando de charco en charco con mis relucientes botas rojas. Buscaba charcos como un loco, cuanto más grandes mejor. Mi pasión por el agua encaminó mi carrera profesional hacia el mundo del drenaje urbano, dónde a golpe de imbornal, depósito, alcantarilla y compuerta, lucho por acabar con esos charcos que encierran mis risas lejanas. Me gustan los días de lluvia. Disfruto viendo como el agua se mete en las alcantarillas, evitando inundaciones. Pero ya no hay charcos. Los niños ya no ríen. El agua ya no fluye.

Gracias!!!!

Un reconocimiento a todos los Investigadores que se fueron, que llegaron, que llegarán… a los que se quedaron por el camino y a los que tienen el mundo en sus manos… Gracias!!!

Escalofrío

Fue una fría mañana de invierno cuando él no acudió a la cita. Era de puntualidad germánica, por eso un gélido escalofrío recorrió el cuerpo y la mente de ella mientra lo esperaba.
INFARTO, oyó decir más tarde al médico, mientras las lágrimas se deslizaban por sus mejillas.
Solo unos pocos conocían su enfermedad.
Nunca olvidará su gran corazón, ni aquellos ojos a través de los cuales, ahora, algún desconocido ve la vida pasar.

Tras muchas pruebas …

Tras muchas pruebas autónomas un sofisticadísimo robot, de hecho el más elaborado de todos los tiempos, identificó una posibilidad muy clara de hacerse humano: se conmovió tanto que de inmediato la desechó.

Déjame en paz

Son las ocho de la mañana. ¡No! ¡No! ¡No! Repito constantemente en el interior de mi CPU. De repente, puedo oír sus pasos. ¡Ya están aquí! En un par de segundos me encenderán, y mi tranquilo fin de semana habrá terminado. Otra vez siento esos dedos mañosos, haciéndome cosquillas sobre mis teclas. ¡Qué horror! ¿Cuándo dejarán de explotarme? Ojalá existiera un sindicato que defendiese mis derechos, pero me temo que eso no será posible mientras sigamos surfeando esta ola de tecnología. ¿Quieres ayudarme? Lee más, habla más, ríe más, ama más. Vive más.

Esa soy yo

El deshielo ha llegado. Bajo por la montaña a gran velocidad. A mi paso, siento crujir cientos de ramitas e innumerables cosquillas a causa del aleteo de los salmones. Percibo la erosión en mis pies; es como un vals, elegante y pausado que, de repente, se transforma en una coreografía agresiva, hasta estallar en una iracunda catarata. Me caigo al abismo y vuelvo a tomar las riendas de mi sendero. Quizás sea el elixir de los árboles o quizás apague la sed de alguna criatura. No sé qué milagro obraré, pero mientras tanto seguiré mí propia corriente.

Mímame

¿Qué hay detrás de las estrellas? Mundos desconocidos, centros comerciales repletos de extraterrestres o quizás universos paralelos. No lo sé. Dímelo tú, humano, que estas más preocupado del más allá, que de tu propio planeta. ¿Acaso no te has dado cuenta de que me estas destruyendo? No, claro que no. Porque estás demasiado ocupado con tu vida como para pensar en la mía, que es la tuya. Algún día tendrás que marcharte de mis brazos. Algún día tendrás que sobrevivir sin mi aliento. Algún día la gravedad se convertirá en tu mejor amiga. Y solo entonces me recordarás.

H2O

…y empezó la vida. Delfín, tortuga, caballito de mar; espino, luciérnaga, mariposa; elefante, tarántula, ciempiés; león, serpiente, jirafa; rinoceronte, hormiga, chimpancé; gaviota, águila, nenúfar; halcón, estepa, sabina; orangután, libélula, jazmín; tigre, lobo, ser humano…

Cataclismos

-¡Calla y arregla de una vez la cisterna del váter, que gotea! ¡Me pone enferma ese ruidito!
-¿Tú me estás escuchando?
-Por eso mismo, señor responsable de mantenimiento. ¿Dónde está el ingeniero ahora? ¡Ja!
-No me lo puedo creer, la depuradora de oxígeno no funciona, ¡nos queda aire para dos horas!, ¡y tú me dices que te molesta el ruido!
-¡Y te digo más: me alegro de que esta majadería se acabe! ¿Perpetuar la especie? ¡Una…! ¡Qué lástima no morirme con todos el día del cataclismo! ¡Interminables se me van a hacer estas dos horas!

La sirenita se divorcia

Craso error. Tenía que reconocerlo. Pero cuando te enamoras, el corazón no entiende de raciocinios. Así que se vio envuelta en tules y con dos piernas de vértigo, porque eso sí, la bruja fue benevolente…, o al menos eso pensó ella cuando se vio luciendo pantorrilla, hasta que se percató de que su título de Doctora en Biología Marina se quedó a buen recaudo bajo el mar, y no era tan fácil convalidarlo como habían hecho con su cola. No tuvo más remedio que reconocer que ya se lo advirtió su madre, y volver al agua.

Sol, solecito

«—Estoy cansado de esperar—murmuró al cosmos—, pese a los años que llevo ayudando».
—Tranquilo, la humanidad ha sido llamada al aprendizaje y son una variable más, pronto te aprovecharán; ahora calla y ponte ya, que tu hermana la Luna aparecerá —.

Honorable Kauffmann

Accionó el interruptor. Una gran corriente de doscientos cincuenta amperios recorrió el solenoide cuyo núcleo estaba compuesto de ese extraño mineral que encontró en la cantera de caliza abandonada. Sus cálculos fueron un éxito. El campo generado fue capaz de repeler las balas de los ejércitos aliados. El pueblo con sus mil almas fue salvado. Sin embargo, el nombre de A. Kauffmann, pacífico soñador antinazi, fue borrado de los anales de la historia científica. Tal artilugio antibélico era una amenaza para los obreros y profesionales de la guerra, temerosos de perder su oficio.

El universo lingüístico

No hubo Big Bang. El Universo se hartó de saberlo y de saberse todo. Así que decidió partirse en pedazos y diluir su ser en la infinidad. Sabe que reencontrarse y volver a ser uno es inevitable, pero sabe también que eso toma mucho tiempo; mucho tiempo viviendo una conciencia fragmentada que no se comprende a sí misma. Mientras tanto se expande; se enfría. El cero absoluto es la ausencia de movimiento y la perfección de la voluntad. El Big Crunch es cuando el Universo se hace uno de nuevo. Luego se aburre de sí y todo comienza de nuevo.

Calor específico

Aquella mañana fría fue cuando el agua se comenzó a evaporarse. Se evaporaba en los charcos de la calle, en los inodoros y los grifos. Ella se salvó por que su instinto la llevó a los ríos, donde por alguna razón, el agua seguía su curso. Veinte días después la población mundial se redujo a la mitad. El apocalipsis fue porque el calor específico del agua se volvió caprichoso y sensible a los objetos hechos por el hombre. Sólo se podía beber en madera, o directamente de los ríos.

Triste final

No me merezco este final. Soy vital para cualquiera de vosotros. Vengo de buena familia. Tengo parientes ilustres, mis primas bendita y oxigenada, aunque también ovejas negras como la pesada, de infausta memoria. Es cierto, soy insípida, sin color, pero también tengo un historial intachable desde que existo. Caí desde el cielo, me incorporé a un manantial, apagué tu sed un día sofocante y me uní a ti para componer las tres cuartas partes de tu ser.
Y hoy, que lloras por amor, me expulsas de ti en forma de lágrima. Yo soy la vida, no me merezco este final.

Diosaagua

«En verdad os digo: que agua sois, que de mí surgisteis, y que siempre a mí habréis de volver».

Amenaza Gaseosa

Siempre he sido un tipo discreto, pues llevo miles de años en la Tierra y apenas me conocían. Pero fue con la Revolución Industrial cuando mis primos, los Gei, comenzaron a negociar con vosotros y, aunque la cosa prometía, ahora ellos están desmadrados y yo ando en boca de todos. En diciembre, ante 120 Jefes de Estado, reivindicaré mi trabajo en la Cumbre de París y espero que, por fin, tomen en serio a los GEI y procuren pararles los pies; de lo contrario, tenemos los años contados. Por cierto, mi nombre es Efecto y me apellido Invernadero.

El coleccionista de agua

Soy un rara avis. Colecciono truenos. Los truenos son poesía.
La primera vez que leí el post-it en el cielo, fue persiguiendo la última nube que se vio en el estado de Tennessee.
Después llegó el silencio.
Recorrí todo Kentucky, en busca de su mensaje. «Volveré cuando lo entendáis». Y la gente seguía sin entender.
He llegado a Ohio. Y aunque los truenos sean poesía, la gente se asusta del mismo modo y sigue sin entender. Los truenos suenan con otro acento. La gente se asusta. Yo escucho música. Feliz de leer entre líneas, acariciado por la última lluvia.

Viaje iniciático

Buscad una piedra de unos 30 kg. Alzadla sobre vuestra cabeza. Tiradla contra vuestros pies. Veréis como le salen alas y va subiendo hasta que encuentre a los arcángeles. Después entrará dentro del llamado primer motor inmóvil. Y cómo bajará por el espacio relativo de Einstein y por los agujeros negros de Hawking, hasta que llegará a la prosaica ley de gravedad de Newton que hará que os aplaste los pies.
De este experimento se inferirán dos conclusiones: que los sistemas filosóficos idealistas no sirven y que ella, la piedra (pobrecilla), tiene el tiempo justo para poder soñar todo esto.

Orina y pólvora

Luego de la extinción del ozono, la atmósfera comenzó a rodearse de gases de efecto invernadero, como el CO2 y el metano, lo que imposibilitó a algunos seres existir en el planeta.

Los humanos (muy pocos) aún vivimos gracias a que un científico japonés creó un artefacto con el cual se podía generar monóxido de carbono, era parecido a una mochila que lleva colgando un dispensador del cual emana aire puro. El artefacto utilizaba cualquier tipo de basura como combustible incluso políticos corruptos.

Debido a los gases que rodeaban la tierra se prohibió el uso de armas de fuego. Uñas, lanzas de madera, columnas vertebrales, dientes o cualquier otro instrumento que no ocasione una chispa que pueda destruir la tierra era usado como arma.

Ahora estoy aquí en la cima del pico Duarte con mi mochila casi sin combustible observando cómo huye mi presidente dejado rastros de orina y pólvora.

Las bromas de Chaac

Saltó sin pensárselo dos veces. Las aguas lo acogieron con tibieza por el calor mamado durante el día. Incluso con el atardecer entrado, había podido ver la figura inerte de la chica manar de las profundidades del cenote.

Empapado, se extrañó de continuar sintiendo el sudor brotando de su frente rechazando diluirse. Le recordó por un instante las perlas de aceite bailando en sus manos de pequeño mientras su madre se las lavaba después de comer.

Miro en todas direcciones pero ya no vio rastro de aquélla.
Entonces lo comprendió y serenamente se adentró donde las aguas se tornaban añiles.

Polen en la lluvia

Akaima fue la niña que cambió el panorama y salvó muchas vidas. Se dice que no hubo lluvia más furiosa que la que acompañó su nacimiento, y por eso era una consentida de Tláloc. Tenía dieciocho inviernos cuando empezó la guerra de los invasores; asesinaron a su familia, y fue cuando se convirtió en sanadora, pues no quería dejarse vencer. Aplicó los conocimientos sobre hierbas medicinales que aprendió en la escuela y se dedicó a desarrollar métodos innovadores de tratamiento para heridas de los guerreros. Murió a los 24 años en el campo de batalla, pero no así su legado.

Inmortal

Y pensó, el agua es indestructible e infinita, sólo podemos transformarla. Por lo tanto, si mi cerebro y mi corazón son un 75% agua, entonces sumergiré ahí mis recuerdos y sentimientos, así los convertiré en indestructibles, infinitos, Inmortales.

El taxidermista

Aquella mañana iba a ser muy distinta. Ese día estaba en su taller de taxidermia cuando llegó la policía con la intención de detenerle. ¿Detenerme?, ¿por qué? -le preguntó-, estoy trabajando en mi próximo ejemplar. Admiren qué hermosura, la piel es suave, las lineas perfectas, el pelo es brillante y denso. ¿Conocen la taxidermia?, es una ciencia. Se necesitan grandes dotes para ser un experto como yo.
Sí -contestó el policía- pero está trabajando con humanos, ha violado distintas tumbas del cementerio y las tiene aquí expuestas. El taxidermista miro a lo que él llamaba sus “maniquís” y sonrió con malicia.