Historias del cambio

Lenore Fahrig: la ecóloga que enseñó a entender cómo afecta la fragmentación del hábitat a la biodiversidad

La científica canadiense Lenore Fahrig es una pionera en el estudio de la relación entre paisaje y biodiversidad, un enfoque que conecta biología, geografía y planificación territorial

Cuando pensamos en la biodiversidad solemos centrar nuestra atención en el número de especies existentes y en el tamaño de las poblaciones o cantidad de ejemplares de cada una de ellas. 

Sin embargo, apenas pensamos en el espacio que ocupan los seres vivos, siendo este el elemento esencial donde se desarrollan. Precisamente, muchos organismos requieren superficies extensas para poder completar sus ciclos vitales. Si carecen de sitio, no pueden prosperar. Y si no pueden conectar entre ellos, tampoco.

La ecóloga canadiense Lenore Fahrig fue pionera al centrar su investigación en los años 80 del siglo XX en esta cuestión de absoluta importancia. 

Los espacios bien conservados en nuestros días tienen tamaños reducidos y se entremezclan con áreas muy intervenidas por la mano humana. ¿Cómo afecta esto a los ecosistemas y las especies que lo habitan? 

Este es precisamente el foco de las investigaciones de Fahrig. Estudiar los efectos de la estructura del paisaje y la disposición de los bosques, los humedales, las carreteras, las ciudades y los cultivos en la biodiversidad. Su trabajo se centra en un término conocido como la fragmentación del hábitat, una de las principales causas de pérdida de riqueza biológica en nuestro días. 

Lenore Fahrig ha ayudado a entender que los ecosistemas son sistemas espaciales, donde el tamaño de los fragmentos, su aislamiento, la conectividad y la matriz que los rodea condicionan la supervivencia del conjunto. Gracias a esta perspectiva, hoy sabemos que conservar la naturaleza implica también diseñar y gestionar el territorio de conservación. Fahrig también nos ha enseñado que una serie de pequeños espacios bien conectados pueden albergar una gran riqueza biológica.

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Biografía de Lenore Fahrig 

Lenore Fahrig nació en 1959 en Ottawa (Canadá). Se licenció en Biología en la universidad canadiense de Queen en 1981  y se doctoró en 1987 en la Universidad de Toronto (Canadá) con una tesis sobre la dispersión de fauna, el tamaño de la población y la disposición espacial del hábitat.

Tras completar su doctorado, pasó dos años en la Universidad de Virginia como becaria posdoctoral. Allí, investigó cómo las distintas tácticas de dispersión vegetal contribuyen a la capacidad de las especies para adaptarse a las alteraciones del entorno.

Posteriormente, trabajó durante otros dos años como investigadora científica para el Departamento Federal de Pesca y Océanos en St. John’s (Terranova, Canadá), donde se centró en modelar las interacciones espaciales y temporales entre las pesquerías y las poblaciones de peces. 

Finalmente, en 1991, se unió al Departamento de Biología de la Universidad de Carleton, en Ottawa, donde ha sido profesora desde entonces.

Conectar espacios 

Fahrig ha aportado enfoques que han servido para iniciar nuevas ramas de estudio y orientar las políticas públicas de planificación del territorio. 

Sus trabajos iniciales, en los que luego ha seguido avanzando, mostraban ya, de forma inédita, la importancia que puede tener cualquier terreno natural por pequeño que sea para la conservación de la biodiversidad. 

Frente a las ideas de conservación previas, que apostaban por proteger grandes espacios de terreno virgen, la investigadora canadiense demostró que la biodiversidad prospera también en los paisajes intervenidos. Pequeñas parcelas adecuadamente conectadas también pueden servir para albergar una gran riqueza de vida.  

Puente de fauna construido sobre una autovía en Israel FOTO Hagai Agmon-Snir via Wikimedia Commons

Puente de fauna construido sobre una autovía en Israel: | FOTO: Hagai Agmon-Snir via Wikimedia Commons

Sus estudios, iniciados a finales del siglo XX, cuando el ser humano aceleraba la intervención sobre terrenos naturales en todo el mundo reduciendo las grandes áreas silvestres, mostraron que los efectos de la intervención sobre los hábitats podrían reducirse con una mejor gestión y planificación de las zonas no intervenidas. 

Fahrig usó estudios espaciales, fórmulas matemáticas y exploración in situ de los terrenos para demostrar la importancia de mantener la conectividad entre espacios pequeños y crear mallas de relación entre espacios valiosos para la biodiversidad. 

Remarcó el impacto que las infraestructuras lineales, como las carreteras, generan en el paisaje y la prosperidad de la vida silvestre. También fue de las primeras personas en abogar por la construcción de pasos de fauna sobre autovías o diseñar corredores verdes entres espacios naturales. 

En nuestros días, es habitual ver que, cuando se ejecuta una obra lineal, como una carretera o vía de tren, estas infraestructuras incluyan los llamados “pasos de fauna”, puentes elevados naturalizados o pasajes subterráneos que permiten a los animales pasar de un lado a otro. Estas prácticas actuales tienen su base en las ideas introducidas hace décadas en el debate público por esta investigadora visionaria.

Cuando Fahrig publicó sus primeros trabajos sobre estas cuestiones abrió un horizonte nuevo para la gestión del paisaje y la biodiversidad. Pero en breve tiempo toda la comunidad lo ha entendido. Actualmente, los estudios de impacto ambiental de obras públicas incorporan inexcusablemente un estudio de cómo afectará la intervención a la biodiversidad de la zona y a la conectividad de los ecosistemas.

Reconocimientos a Lenore Fahrig

Entre los muchos reconocimientos obtenidos por Lenore Fahrig está el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Ecología y Biología de la Conservación, que recibió en la edición de 2021. Compartió el galardón con Simon Levin y Steward Pickett por “sus contribuciones a la ecología espacial”. 

El jurado consideró lo siguiente: “El enfoque desarrollista limitaba la conservación a grandes áreas, dejando de lado otras menores; Fahrig demuestra que también es importante conservar áreas pequeñas, porque si están bien conectadas entre sí pueden ayudar a preservar la biodiversidad. Ella es pionera de la idea de conectividad entre reservas; si las reservas no están bien conectadas por corredores naturales, serán deficitarias”.