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BASURERO
armoniayritmo@yahoo.com.mx
La Tierra era preciosa, estaba con lujo hecha.
Todo transformándose, todo evolucionando, desde las algas verdeazules, hasta la humanidad.
Azul, todos los azules la adornaban y la inmensidad del más allá de la capa de ozono, la protegía dándole un lugar privilegiado dentro del Sistema Planetario.
Tierra límpida, Tierra natural; Tierra resguardada por natura, tuviste la mala suerte de hacer evolucionar a millones de cerebros humanos que comenzaron la inextinguible labor de ensuciarte.
Petróleo transformado en plástico: te deben llevar hasta las capas hundidas de magma, para que la Tierra, te vuelva a reciclar.
FIN
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BASURERO
armoniayritmo@yahoo.com.mx
La Tierra era preciosa, estaba con lujo hecha.
Todo transformándose, todo evolucionando, desde las algas verdeazules, hasta la humanidad.
Azul, todos los azules la adornaban y la inmensidad del más allá de la capa de ozono, la protegía dándole un lugar privilegiado dentro del Sistema Planetario.
Tierra límpida, Tierra natural; Tierra resguardada por natura, tuviste la mala suerte de hacer evolucionar a millones de cerebros humanos que comenzaron la inextinguible labor de ensuciarte.
Petróleo transformado en plástico: te deben llevar hasta las capas hundidas de magma, para que la Tierra, te vuelva a reciclar.
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BASURERO
La Tierra era preciosa, estaba con lujo hecha.
Todo transformándose, todo evolucionando, desde las algas verdeazules, hasta la humanidad.
Azul, todos los azules la adornaban y la inmensidad del más allá de la capa de ozono, la protegía dándole un lugar privilegiado dentro del Sistema Planetario.
Tierra límpida, Tierra natural; Tierra resguardada por natura, tuviste la mala suerte de hacer evolucionar a millones de cerebros humanos que comenzaron la inextinguible labor de ensuciarte.
Petróleo transformado en plástico: te deben llevar hasta las capas hundidas de magma, para que la Tierra, te vuelva a reciclar.
FIN
armoniayritmo@yahoo.com.mx
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Disfrutemos de la vida
Natasha Margarita
Un sábado por la mañana, Maggy entró al cuarto de su hermana Maca, le preguntó si estaba preparada y sin dejar que respondiera le dio un toque de corriente en el pie, con un generador de electricidad casero que había construido. Maca molesta la persiguió por toda la casa, hasta llegar al jardín, donde Maggy se detuvo. ¿Por qué hiciste eso? Le reclamo Maca. Maggy se quedó en silencio y le dijo ¿ya notaste que está lloviendo?, pues solo quería recordarte que estás viva y encerrada en tu cuarto te estás perdiendo del mundo. Disfrutemos de la lluvia hermana.
42
Disfrutemos de la vida
Natasha Margarita
Un sábado por la mañana, Maggy entró al cuarto de su hermana Maca, le preguntó si estaba preparada y sin dejar que respondiera le dio un toque de corriente en el pie, con un generador de electricidad casero que había construido. Maca molesta la persiguió por toda la casa, hasta llegar al jardín, donde Maggy se detuvo. ¿Por qué hiciste eso? Le reclamo Maca. Maggy se quedó en silencio y le dijo ¿ya notaste que está lloviendo?, pues solo quería recordarte que estás viva y encerrada en tu cuarto te estás perdiendo del mundo. Disfrutemos de la lluvia hermana.
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Disfrutemos de la vida
Un sábado por la mañana, Maggy entró al cuarto de su hermana Maca, le preguntó si estaba preparada y sin dejar que respondiera le dio un toque de corriente en el pie, con un generador de electricidad casero que había construido. Maca molesta la persiguió por toda la casa, hasta llegar al jardín, donde Maggy se detuvo. ¿Por qué hiciste eso? Le reclamo Maca. Maggy se quedó en silencio y le dijo ¿ya notaste que está lloviendo?, pues solo quería recordarte que estás viva y encerrada en tu cuarto te estás perdiendo del mundo. Disfrutemos de la lluvia hermana.
Natasha Margarita
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el agua sin comas ni puntos
jorge atienza
De agua se no llena la boca al pensar en un hermoso manantial natural rodeado de lisas losas de pedernal que protegen y transfieren un aire de sencillez al preciado elemento cristalino que con su transparencia nos permite contemplar el borboteo fuerte y delicado que demuestra el empuje de sus burbujas que quieren aflorar al exterior desde las profundidades de sus orígenes para poder lanzarse al maravilloso viaje que emprenderán al escurrirse desde nuestros dedos hacia el vivaracho riachuelo que le servirá como transporte junto a otras gotitas compañeras para así realizar un largo y maravilloso viaje por cualquier cauce.
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el agua sin comas ni puntos
jorge atienza
De agua se no llena la boca al pensar en un hermoso manantial natural rodeado de lisas losas de pedernal que protegen y transfieren un aire de sencillez al preciado elemento cristalino que con su transparencia nos permite contemplar el borboteo fuerte y delicado que demuestra el empuje de sus burbujas que quieren aflorar al exterior desde las profundidades de sus orígenes para poder lanzarse al maravilloso viaje que emprenderán al escurrirse desde nuestros dedos hacia el vivaracho riachuelo que le servirá como transporte junto a otras gotitas compañeras para así realizar un largo y maravilloso viaje por cualquier cauce.
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el agua sin comas ni puntos
De agua se no llena la boca al pensar en un hermoso manantial natural rodeado de lisas losas de pedernal que protegen y transfieren un aire de sencillez al preciado elemento cristalino que con su transparencia nos permite contemplar el borboteo fuerte y delicado que demuestra el empuje de sus burbujas que quieren aflorar al exterior desde las profundidades de sus orígenes para poder lanzarse al maravilloso viaje que emprenderán al escurrirse desde nuestros dedos hacia el vivaracho riachuelo que le servirá como transporte junto a otras gotitas compañeras para así realizar un largo y maravilloso viaje por cualquier cauce.
jorge atienza
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Erwin
@microrrelatador
Al gato de Schrödinger le ha mordido otro gato zombi. Mientras no se abra la caja será a la vez un muerto viviente y un vivo muriente. Al abrirla...
Tened mucho cuidado al abrir la caja, nadie sabe qué os podéis encontrar. Llevad con vosotros un ovillo, por si acaso.
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Erwin
@microrrelatador
Al gato de Schrödinger le ha mordido otro gato zombi. Mientras no se abra la caja será a la vez un muerto viviente y un vivo muriente. Al abrirla...
Tened mucho cuidado al abrir la caja, nadie sabe qué os podéis encontrar. Llevad con vosotros un ovillo, por si acaso.
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Erwin
Al gato de Schrödinger le ha mordido otro gato zombi. Mientras no se abra la caja será a la vez un muerto viviente y un vivo muriente. Al abrirla...
Tened mucho cuidado al abrir la caja, nadie sabe qué os podéis encontrar. Llevad con vosotros un ovillo, por si acaso.
@microrrelatador
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Tras la ventana
Shanna2020
Todas las tardes, ella lo veía desde la ventana. Era un árbol bello y frondoso. Pero, “le pasa algo”, pensaba. Ella lo podía sentir. Lo observó y lo observó. Hasta que un día, como les pasa a los científicos, dijo: “¡Eureka! Lo encontré. Este árbol tiene frío”. “¿Qué puedo hacer?” Entonces, midió, cortó, cosió, decoró. Y, cuando hubo terminado, colocó el saco en la ventana. Era de colores tierra, que combinaban con el verde de las ramas. Y, en ese momento, el árbol, muy quieto, esbozó una hermosa sonrisa y dijo: “Gracias, amiga, por pensar en mí”.
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Tras la ventana
Shanna2020
Todas las tardes, ella lo veía desde la ventana. Era un árbol bello y frondoso. Pero, “le pasa algo”, pensaba. Ella lo podía sentir. Lo observó y lo observó. Hasta que un día, como les pasa a los científicos, dijo: “¡Eureka! Lo encontré. Este árbol tiene frío”. “¿Qué puedo hacer?” Entonces, midió, cortó, cosió, decoró. Y, cuando hubo terminado, colocó el saco en la ventana. Era de colores tierra, que combinaban con el verde de las ramas. Y, en ese momento, el árbol, muy quieto, esbozó una hermosa sonrisa y dijo: “Gracias, amiga, por pensar en mí”.
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Tras la ventana
Todas las tardes, ella lo veía desde la ventana. Era un árbol bello y frondoso. Pero, “le pasa algo”, pensaba. Ella lo podía sentir. Lo observó y lo observó. Hasta que un día, como les pasa a los científicos, dijo: “¡Eureka! Lo encontré. Este árbol tiene frío”. “¿Qué puedo hacer?” Entonces, midió, cortó, cosió, decoró. Y, cuando hubo terminado, colocó el saco en la ventana. Era de colores tierra, que combinaban con el verde de las ramas. Y, en ese momento, el árbol, muy quieto, esbozó una hermosa sonrisa y dijo: “Gracias, amiga, por pensar en mí”.
Shanna2020
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Punto Inicial
@microrrelatador
. No, no se suele comenzar con un punto, pero así empezó esta historia hace quince mil millones de años, con uno infinitamente denso. No lo recuerdas, pero tú y yo ya estábamos dentro. Quizás por eso explotó.
Tampoco pudimos verlo, no había luz. Fue sólo tras eones de negrísima oscuridad cuando surgió el primer fotón que, viajando por espacio y tiempo desde entonces, tal vez acabe impresionando tu retina, ojalá también ilumine tu corazón, después de haber rebotado en este punto final.
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Punto Inicial
@microrrelatador
. No, no se suele comenzar con un punto, pero así empezó esta historia hace quince mil millones de años, con uno infinitamente denso. No lo recuerdas, pero tú y yo ya estábamos dentro. Quizás por eso explotó.
Tampoco pudimos verlo, no había luz. Fue sólo tras eones de negrísima oscuridad cuando surgió el primer fotón que, viajando por espacio y tiempo desde entonces, tal vez acabe impresionando tu retina, ojalá también ilumine tu corazón, después de haber rebotado en este punto final.
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Punto Inicial
. No, no se suele comenzar con un punto, pero así empezó esta historia hace quince mil millones de años, con uno infinitamente denso. No lo recuerdas, pero tú y yo ya estábamos dentro. Quizás por eso explotó.
Tampoco pudimos verlo, no había luz. Fue sólo tras eones de negrísima oscuridad cuando surgió el primer fotón que, viajando por espacio y tiempo desde entonces, tal vez acabe impresionando tu retina, ojalá también ilumine tu corazón, después de haber rebotado en este punto final.
@microrrelatador
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Nuestro secreto
Natasha Margarita
Es un niño especial, así se referían a él en casa. Un día su abuela enfermó, sus padres hablaron con él y le explicaron que debía despedirse. Cuando llegó al hospital, la vio conectada a muchas maquinas, se acercó y en el oído le susurro: Abuelita, cuando estés en el cielo, quédate en la Luna, ahí hay agua y yo siempre te dejaré galletas en la puerta. Haré todo para visitarte. No le digas a mamá, porque no me va dar permiso, dice que la Luna está muy lejos. Será nuestro secreto. ¡Nos vemos en la Luna!
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Nuestro secreto
Natasha Margarita
Es un niño especial, así se referían a él en casa. Un día su abuela enfermó, sus padres hablaron con él y le explicaron que debía despedirse. Cuando llegó al hospital, la vio conectada a muchas maquinas, se acercó y en el oído le susurro: Abuelita, cuando estés en el cielo, quédate en la Luna, ahí hay agua y yo siempre te dejaré galletas en la puerta. Haré todo para visitarte. No le digas a mamá, porque no me va dar permiso, dice que la Luna está muy lejos. Será nuestro secreto. ¡Nos vemos en la Luna!
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Nuestro secreto
Es un niño especial, así se referían a él en casa. Un día su abuela enfermó, sus padres hablaron con él y le explicaron que debía despedirse. Cuando llegó al hospital, la vio conectada a muchas maquinas, se acercó y en el oído le susurro: Abuelita, cuando estés en el cielo, quédate en la Luna, ahí hay agua y yo siempre te dejaré galletas en la puerta. Haré todo para visitarte. No le digas a mamá, porque no me va dar permiso, dice que la Luna está muy lejos. Será nuestro secreto. ¡Nos vemos en la Luna!
Natasha Margarita
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Una gota de esperanza
Alexandros
Dejó el libro y prosiguió con los ajustes sobre al extraño artilugio: una enorme pantalla cóncava, cuyas porosas cavidades se vertían en un tubo metálico. Terminó de recubrir su superficie con material aislante y se preparó para el acople. Subió las empinadas escaleras y levantó la trampilla. El extenuante calor lo dejó sin aliento. Un viento desértico agitó sus pasos, hasta que llegó a la plataforma. La aridez lo atenazaba. Encajó la pantalla y regresó. Retomó la lectura de «Dune» para amenizar la incierta espera. Cuando precipitó la primera gota de agua supo que aún había esperanza para la humanidad.
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Una gota de esperanza
Alexandros
Dejó el libro y prosiguió con los ajustes sobre al extraño artilugio: una enorme pantalla cóncava, cuyas porosas cavidades se vertían en un tubo metálico. Terminó de recubrir su superficie con material aislante y se preparó para el acople. Subió las empinadas escaleras y levantó la trampilla. El extenuante calor lo dejó sin aliento. Un viento desértico agitó sus pasos, hasta que llegó a la plataforma. La aridez lo atenazaba. Encajó la pantalla y regresó. Retomó la lectura de «Dune» para amenizar la incierta espera. Cuando precipitó la primera gota de agua supo que aún había esperanza para la humanidad.
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Una gota de esperanza
Dejó el libro y prosiguió con los ajustes sobre al extraño artilugio: una enorme pantalla cóncava, cuyas porosas cavidades se vertían en un tubo metálico. Terminó de recubrir su superficie con material aislante y se preparó para el acople. Subió las empinadas escaleras y levantó la trampilla. El extenuante calor lo dejó sin aliento. Un viento desértico agitó sus pasos, hasta que llegó a la plataforma. La aridez lo atenazaba. Encajó la pantalla y regresó. Retomó la lectura de «Dune» para amenizar la incierta espera. Cuando precipitó la primera gota de agua supo que aún había esperanza para la humanidad.
Alexandros
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El regreso
Alexandros
El agua se abrió paso entre los surcos, desterrando la perenne aridez de aquellas tierras. Gritos de alegría surgieron entre los campesinos, que acudieron a abrazarla. Era una heroína.
De regreso al poblado, todos la felicitaron, pero temía la reacción de su padre. Le había desobedecido incumpliendo el tabú. No solo rechazó aquel matrimonio concertado por ir a la escuela, sino que, además, se había convertido en ingeniera. Su molino de viento acabaría con la hambruna, pero era una mujer y el enfado de su padre tenía raíces de baobab.
Cuando la recibió con una sonrisa, rompió a llorar.
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El regreso
Alexandros
El agua se abrió paso entre los surcos, desterrando la perenne aridez de aquellas tierras. Gritos de alegría surgieron entre los campesinos, que acudieron a abrazarla. Era una heroína.
De regreso al poblado, todos la felicitaron, pero temía la reacción de su padre. Le había desobedecido incumpliendo el tabú. No solo rechazó aquel matrimonio concertado por ir a la escuela, sino que, además, se había convertido en ingeniera. Su molino de viento acabaría con la hambruna, pero era una mujer y el enfado de su padre tenía raíces de baobab.
Cuando la recibió con una sonrisa, rompió a llorar.
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El regreso
El agua se abrió paso entre los surcos, desterrando la perenne aridez de aquellas tierras. Gritos de alegría surgieron entre los campesinos, que acudieron a abrazarla. Era una heroína.
De regreso al poblado, todos la felicitaron, pero temía la reacción de su padre. Le había desobedecido incumpliendo el tabú. No solo rechazó aquel matrimonio concertado por ir a la escuela, sino que, además, se había convertido en ingeniera. Su molino de viento acabaría con la hambruna, pero era una mujer y el enfado de su padre tenía raíces de baobab.
Cuando la recibió con una sonrisa, rompió a llorar.
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