Ella era una chiquilla como cualquiera, con ojos soñadores y pensamientos infinitos, y con el mundo por delante. No paró de leer desde que pudo sostener un libro y allí empezó a soñar con sueños de cielos y aguas limpias, de gente alegre, de plantas verdes y animales sanos. Al crecer pisó la grama con firmeza y avanzó hacia adelante; incubando su sueño más grande "hacer ciencia". No fue fácil, pero su pasión la llevó a ver mundos infinitos en campos microscópicos, a plantar ideas y verlas florecer en las manos y corazones de otras niñas soñadoras como ella....