El mundo que los seres humanos podemos mirar es limitado. Usamos telescopios para mirar el macromundo y microscopios para el micromundo; ambos son vastos, pero uno tiene algo que el otro no: vida observable.
La emoción de colocar una gota de agua bajo un microscopio y deleitarse con las infinitas formas que puedes encontrar es eufórica. Diminutas esferas, bastones, resortes, fideos y otros… que se mueven. Los ignoramos en la vida diaria pero están presentes en nosotros, en lo que comemos, en nuestras manos, y en su mayoría nos ayudan a vivir mejor.
¡Te invito a que los conozcas tú!