La rosa, una fuente de vitamina C

Su belleza, su fragancia y su color hacen de la rosa la flor más popular entre las flores. Su cultivo es uno de los más extendidos en el mundo gracias a que se adaptan a una amplia variedad de terrenos. Por ello, no podían faltar en las plantaciones que Fundación Aquae realiza con Sembrando Oxígeno. ¡Conoce sus características!

Las rosas pertenecen a la familia botánica de las Rosoideae. Probablemente sean una de las flores más bonitas y llamativas de la Tierra. Existen cerca de 100 especies diferentes que suelen compartir algunas características como las espinas o la vistosidad de sus flores.

La rosa y su fruto son una fuente de vitamina C

Este tipo de plantas son muy variadas en función de la especie a la que pertenezcan. Por lo general suelen ser arbustos o matas de tallo recto que suelen alcanzar los 80 centímetros de alto, pero también las hay trepadoras, que pueden llegar a los 20 metros.  La mayoría de las rosas son de hoja caduca y pierden sus hojas al llegar el invierno.

Características de los rosales

Si por otra característica son conocidas las rosas es por sus espinas. Crecen en su tallo como un mecanismo de defensa frente a los herbívoros.

Sus flores suelen estar formadas por 5 pétalos y 5 sépalos. La agrupación de éstos dan lugar a espectaculares formas y dibujos que son una auténtica obra de ingeniería de la naturaleza.

La flor de las rosas está muy vinculada al romanticismo, pero en función de sus colores adquieren un significado diferente. Las blancas representan inocencia y pureza; las rosas, respeto y tolerancia; las amarillas, amistad; y las negras, muerte o enfermedad.

La belleza es la principal característica de la rosa. Su fruto es una fuente de vitamina C y es una planta muy presente en Sembrando Oxígeno.

Su distribución está ampliamente extendida ya que se trata de una planta que se adapta a diversos tipos de terrenos, aunque predomina en climas templados. Algo fundamental para su cuidado es el agua por lo que requiere de zonas donde las lluvias sean abundantes.

Para su cultivo es recomendable colocar piedras en la base de la tierra. Algo que tenemos muy en cuenta cuando las plantamos en los espacios que recuperamos con nuestro proyecto Sembrando Oxígeno. De esta forma, contribuimos al drenaje del agua y a mantener la humedad, clave para el desarrollo de la planta.

Avilés es uno de las ciudades donde actuamos con esta iniciativa. Lo hacemos de la mano de Aguas de Avilés, y allí hemos creado dos jardines botánicos que absorberán cerca de 13 toneladas de CO2 en los próximos 40 años. Las rosas forman parte de estos espacios verdes junto a otras especies de árboles y plantas leñosas.

Sembrando Oxígeno es un proyecto que tiene como objetivo recuperar masa forestal plantando árboles en zonas que así lo requieren. Además, con esta iniciativa, contribuimos a compensar CO2 a la atmósfera a la vez que ayudamos a restaurar nuestros ecosistemas, una labor necesaria y urgente en pleno Decenio de Naciones Unidas sobre la Restauración.

El escaramujo, el fruto de la rosa

El fruto de la rosa es el escaramujo. Suele tener un color rojo anaranjado, aunque en algunas especies sus tonalidades pueden variar hasta el morado oscuro, e incluso el negro.

A partir de septiembre, y fundamentalmente en los meses de otoño, es cuando tiene lugar la recolecta de este fruto. Durante la Segunda Guerra Mundial, los escolares británicos tenían asignada la tarea de recolectar escaramujos para fabricar jarabes. Y es que el fruto de la rosa es una fuente rica en Vitamina C.

La belleza es la principal característica de la rosa. Su fruto es una fuente de vitamina C y es una planta muy presente en Sembrando Oxígeno.

Esta propiedad hace que tenga un uso muy extendido en la medicina. Alguno de sus fines son la prevención de infecciones y el cuidado de la piel, gracias a sus propiedades nutritivas.

Sin embargo, son muchas las disciplinas donde la rosa está presente ya sea de forma simbólica o por sus beneficios de aplicación. El arte, la cultura, la medicina o la cocina son algunas de ellas. Ya en la Antigua Grecia tenían un significado sagrado para las diosas y son multitud las leyendas que versan sobre esta bella planta.