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Prensa digital y negacionistas del cambio climático

17 de Noviembre de 2015
Uno de los cambios que más fascina en el ejercicio del periodismo en los últimos años es la posibilidad de conocer algunas de las opiniones, preferencias y manías del público. Son de agradecer los comentarios constructivos de los lectores más observadores y, en cambio, sorprende el gran número de negacionistas del cambio climático que se esconden en este rincón de los medios digitales. 

La radio descubrió hace décadas la posibilidad de interacción real e inmediata entre el comunicador y el receptor pero muchos soñábamos con que esta relación acabaría de perfeccionarse con la llegada de las nuevas tecnologías (internet y las redes sociales, en especial).

No engañaré a nadie si confieso ser un adicto a la lectura de los comentarios que publican en internet los lectores de los artículos que han pasado por mis manos (por no decir, los que llevan mi firma). Es un ejercicio de humildad que considero necesario porque, en múltiples ocasiones, se señalan errores y se aportan datos complementarios de notable interés. Afortunadamente, en el periodismo digital siempre existe la oportunidad de corregir los fallos y actualizar el contenido de la información gracias a la interacción de los lectores. No es ningún sarcasmo: practico este tipo de revisiones de textos con relativa frecuencia.

En una ocasión reciente, una lectora ofendida criticó uno de los artículos publicados en un medio digital para el que trabajo porque, refiriéndonos a una instalación de una asociación internacional de protección de los animales abandonados, habíamos omitido la palabra “santuario” que aparece -en inglés, sanctuary- en la denominación oficial de esta asociación. La respuesta que ofrecimos a la lectora supuestamente agraviada es que entendíamos que en inglés se reconoce la acepción ‘sanctuary’ para referirse un área de reserva natural donde diversas especies de animales están protegidas de actividades humanas como la caza; pero que en castellano habíamos considerado más oportuno referirnos a una “reserva de animales”.

No contenta con la respuesta, la lectora animalista envió una consulta a la muy eficiente Real Academia de la Lengua a través de su cuenta en Twitter @RAEinforma, con la etiqueta o hashtag #RAEconsultas, y pocas horas después la RAE le dio parcialmente la razón. Según la versión de la Academia, “el uso metafórico de ‘santuario’ como ‘lugar de refugio o asilo’ es normal en español y no hay razones para censurarlo”.

Del 30 de noviembre al 11 de diciembre se celebra en París la Cumbre del Clima (CP-21) y los medios de comunicación, en especial los digitales, están llenos de informaciones referidas a esta conferencia internacional y los múltiples estudios sobre el cambio climático. Aunque a estas alturas del conocimiento científico pueda parecer extraño, muchos de los comentarios que los lectores exponen en la parte inferior de las noticias sobre el cambio climático recuerdan a la triste anécdota del supuesto académico primo de Mariano Rajoy (del año 2007, ver en Youtube un vídeo de aquellas famosas declaraciones.

Rajoy ha reconocido en diversas ocasiones que cometió un error cuando puso en duda el actual cambio climático y la responsabilidad humana en este proceso pero algunos lectores de medios de comunicación digital insisten con sus comentarios negacionistas. Los teóricos de la comunicación de masas reconocen que, en algunos medios digitales actuales, el alabado fenómeno de la interacción se ha convertido en un rincón olvidado que sólo utilizan personas ociosas o excéntricas pero este fenómeno debería mantenernos en alerta. 

El cambio climático es un fenómeno de una importancia tan gigantesca que vale la pena revisar con lupa los argumentos, explicaciones, expresiones y traducciones que hacemos servir los periodistas y divulgadores científicos. El objetivo no es convencer a nadie de que el cambio climático existe y que los humanos hemos tenido algo que ver en su  actual evolución. Lo importante es que los ciudadanos sepan analizar la realidad a partir de los datos estudiados científicamente, tomen una posición coherente al respecto y adopten la medidas -o exijan la adopción de medidas- para evitar o reducir los efectos del cambio climático.

Los periodistas y divulgadores debemos facilitar el acceso a estos datos científicos y confiar en que los ciudadanos utilicen esta información en favor del medio ambiente; y si es posible sin perder demasiado tiempo en consultas marginales a la muy eficiente RAE.

ACERCA DEL AUTOR

Joaquim Elcacho
Joaquim Elcacho. Periodista especializado en medio ambiente y ciencia. Coordinador de La Vanguardia Natural, canal/sección de medio ambiente y naturaleza de la edición digital de La Vanguardia. http://www.lavanguardia.com/natural