Cantuesos, una planta que aroma los campos

Nos encontramos ante unos arbustos ramosos y aromáticos que son utilizados para perfumar los jardines e incluso el interior de los armarios. Los cantuesos crecen sobre suelos silíceos, especialmente en la mitad occidental de la Península Ibérica, y son mencionados en una de las obras más reconocidas de Miguel de Cervantes.

Conocido científicamente como Lavandula stoechas, los cantuesos son unos arbustos ramosos y muy aromáticos pertenecientes a la familia de las lamiáceas. Se trata de una lavanda compacta, con un follaje gres verde que entre los meses de abril y junio produce flores de tonalidad violácea (malva) y están coronadas por dos pétalos más grandes que recuerdan a una multitud de mariposas.

Llama la atención la inflorescencia por ese penacho de hojas coloreadas que como una invitada en una boda llevan los cantuesos en la cabeza. Las flores están apiñadas en densas espigas terminales de forma cuadrangular y las hojas tienden a un color grisáceo sobre todo por el denominado envés. Estas flores llevan en su terminación un conjunto de brácteas de color violeta, rosado o púrpura que puede recordar, siempre que se deje volar la imaginación, a las alas de una mariposa.

Existe una mosca disfrazada de abejorro que se encarga de libar esas diminutas, oscuras y verdaderas flores de los cantuesos, que caen alineadas por la esquinas. Este insecto pertenece al género Bombylius donde las especies se empeñan en parecer abejas o abejorros, pero, si nos fijamos, tiene solo dos alas como una mosca, aunque vuele igual que un colibrí.

¿Dónde se distribuyen los cantuesos?

El también conocido como tomillo borriquero se expande por toda la región mediterránea, especialmente en aquellas zonas que cuentan con matorrales abiertos. Aunque es posible encontrarlas en Macaronesia (cinco archipiélagos del Atlántico Norte relativamente próximos a África) y está naturalizada en Australasia.

A modo de curiosidad, es importante para su desarrollo y crecimiento el hecho de que los suelos no tengan cal o sean silíceos. En este sentido, conviene destacar que los cantuesos crecen de manera espontánea en los terrenos silíceos de la mitad occidental de la Península Ibérica. Requieren, eso sí, un suelo bien drenado (ácido o neutro).

Como hemos comentado, el tomillo borriquero florece durante la primavera y los primeros compases del verano. Su poda se limita a pinzar las flores marchitas y su tallo.

Por otra parte, existen varias subespecies de cantuesos como son la pedunculata, la stoechas, la luisieri y la sampaioana.

Otros usos del tomillo borriquero

Es una de las especies preferidas por los seres humanos para decorar sus jardines debido a su capacidad para perfumar el entorno donde se encuentran. Lo que provoca que también se empleen para el fondo de los armarios con el mismo objetivo. Nos encontramos ante una lavanda adecuada para tiestos pequeños. Asimismo, a lo largo de la historia, también ha tenido usos medicinales para combatir las afecciones de los bronquios.

Pero si hay algo llamativo de los cantuesos es su aparición en la obra Rinconete y Cortadillo, escrita por Miguel de Cervantes. Esta es la mención: “Principios son -dijo Monipodio- pero todo eso son flores de cantueso viejas y tan usadas que no hay principiantes que no las sepa, y solo sirven para alguno que sea tan blanco que se deje matar de media noche abajo”.