Sostenibilidad

Ciudad del Cabo, a meses de quedarse sin agua corriente

Ciudad del Cabo, la segunda urbe más grande de Suráfrica, con cuatro millones de habitantes, está a pocos meses de convertirse en la primera ciudad del mundo sin agua corriente para el suministro diario de su población.

La severa sequía a la que hace frente desde hace tres años, sumado a un aumento desorbitado de sus habitantes —se estima que la metrópolis ha duplicado su población en las últimas dos décadas— ha llevado a sus recursos hídricos a una situación límite. 2017, el año más seco desde que hay registros, ha dejado tan solo 153,5 milímetros de lluvia acumulada, según el Climate System Analysis Group de la Universidad de Ciudad del Cabo.

Hace años las primeras precipitaciones llegaban en abril, pero el cambio climático ha retrasado y reducido la temporada de lluvia, que comienza en junio y se reduce a los tres meses de verano europeos.

La ciudad lleva meses en la cuenta atrás para el día cero, como se denomina al momento en el que los grifos se cierren definitivamente y el agua sólo sea asequible a través de los 180 camiones cisterna donde los habitantes podrán ir a llenar sus garrafas con un límite de 25 litros diarios. Es una cantidad ínfima, si se tiene en cuenta que sólo una ducha de 2 minutos consume 20 litros y que se necesitan otros 5 para comer y alimentarse.

Las autoridades locales tienen previsto activar estas medidas cuando los embalses de los que se abastecen sus habitantes bajen hasta el 13,5% de su capacidad. Una línea roja que al principio se estimó que llegaría en marzo, pero que las intensas restricciones en el consumo han permitido alargar hasta el 9 de julio.

Las opciones que se plantean para solucionar este panorama son dos: invertir en plantas de desalinización o extraer recursos de los acuíferos. El Gobierno local ha optado por la segunda al ser más la económica a corto plazo, pero ni aun juntando los tres acuíferos con los que cuenta Ciudad del Cabo se solucionaría la crisis.

El caso de Ciudad del Cabo es el más urgente, pero no es el único. Según la ONU, más de 1.000 millones de personas no tienen acceso a agua y a otros 2.700 millones les hace falta por lo menos un mes del año.

Una investigación de las 500 ciudades más grandes del mundo, publicada en 2014, estimó que una de cada cuatro de esas municipalidades atraviesa una situación de «estrés de agua», lo que según Naciones Unidas sucede cuando los suministros anuales descienden por debajo de 1.700 metros cúbicos por persona.

Ciudades como Sao Paulo, Pekín, Bangalore, El Cairo, Yakarta, Ciudad de México e incluso capitales como Londres o Moscú tienen severos problemas de escasez de agua y existen previsiones de sequía absoluta si no se toman medidas.