Qué es la clepsidra, el reloj de agua de la Antigüedad

Las clepsidras son relojes de agua, miden el tiempo mediante el flujo regulado de un líquido. Hay dos tipos, según el líquido vaya o venga de un recipiente graduado.

El agua tiene muchos usos, pero ¿sabías que también sirve para medir el tiempo? Hablamos en este artículo de las clepsidras y te explicamos cómo funcionan estos peculiares relojes de agua. Se trata de un artilugio que las diferentes civilizaciones han ido adoptando y mejorando con el paso del tiempo.

Origen del reloj de agua

No se conoce a ciencia cierta qué civilización fue la primera en usar estos relojes de agua. De hecho, los expertos hablan de una probable atribución a la civilización egipcia o la babilónica. Pero un jeroglífico egipcio atribuye su autoría a Amenemhat que inventó un “mrḫyt” en honor al rey Amenhetep I (1514-1494 ac). Y el resto más antiguo es también egipcio, que data 1.400 a.C.: la llamada clepsidra de Karnak. Se trata de una vasija de barro cocido con relieves en su parte externa y marcas para medir el tiempo en su parte interna. Su origen tuvo lugar en los tiempos de Amenhetep III, que gobernó de 1390 a 1353 ac.

Cómo funciona una clepsidra

En realidad, las clepsidras eran utilizadas cuando los relojes del sol no podían ser usados, de noche sobre todo. Más que marcar la hora como los relojes, lo que hacen las clepsidras es medir el tiempo, como los cronómetros. Esto era posible con ayuda de marcas en la vasijas que contienen o reciben el agua. Este concepto es importante para entender el funcionamiento de la clepsidra.

El funcionamiento de este peculiar artilugio es muy sencillo. Se trasvasa el líquido que está en un recipiente a otro que está colocado en una posición inferior. El líquido cae de forma constante. Se utilizan algún sistema como las muescas o los engranajes para determinar la cantidad de fluido que se ha vertido. Esto permite hacer una medición del tiempo, pero este sistema tiene una limitación fundamental. Las clepsidras no se podían utilizar para medir espacios de tiempo largos.

Por otra parte, lo que conocemos hoy en día sobre la ingeniería hidráulica pone en evidencia otra de las limitaciones de este artilugio. Las clepsidras no permitían realizar una medición exacta del tiempo. Esto se debe a que la presión de agua depende del volumen de agua que exista por encima. De esta manera, cuanta menos agua haya en el recipiente de origen menor será la precisión de la medida de tiempo.

Su uso a lo largo de la historia

Este artilugio se extendió por otros lugares. Lo usaron persas, griegos, chinos… Los griegos de la escuela de Alejandría perfeccionaron el mecanismo, construyendo clepsidras más complejas y de ellos nos ha llegado el nombre. La palabra clepsidra nos ha llegado a través del latín, procedente del griego y compuesta por κλέπτειν (kleptein, ‘robar’) y ὕδωρ (hidor, ‘agua’). En los campamentos romanos se usaban para medir las guardias, y en los tribunales griegos y romanos las usaban para repartir de forma equitativa los turnos de palabra.

Las clepsidras se usaron desde la antigüedad hasta el siglo XVII cuando se empezaron a generalizar los relojes mecánicos.

 

clepsidra

Fotografía: “Clepsidra: Reconstrucción de una clepsidra de barro original del finales del sivlo V adc. Museo del Ágora de Atenas”, de Marsyas, vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.5)

 

Clepsidras más conocidas

Además de la clepsidra del templo de Karnak, estas son los relojes de agua más famosos de la historia:

  • La clepsidra de Ctesibio de Alejandría datada en el siglo III ac.
  • La Clepsidra de Dar al-Magana en la medina de Fez, del s. VIII.
  • El reloj de agua de Su Song, construido en el siglo XI en Kaifeng, China.
  • En España, contamos dos ejemplares importantes. Por un lado, la Clepsidra de Azarquiel, construida en Toledo en el s. XI. Por otro lado, la Clepsidra de las gacelas, ideada por el andalusí Ibn Jalaf al-Muradí; también fue creada en el siglo XI y quedó reflejada en su “Libro de los secretos”.
  • En tiempos modernos, El Reloj Gigante de Agua, clepsidra construida en 1998 por el francés Bernard Gitton. Fue creada para el Museo de los Niños de Indianápolis, en EE.UU.