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Inteligencia colectiva (de hormigas, humanos y wikipedistas)

4 de Julio de 2016
La inteligencia colectiva se basa en el poder de la colaboración. Descubre cómo funcionan los sistemas que utilizan esta forma de trabajo.
La inteligencia colectiva se basa en el poder de la colaboración. El poder del colectivo frente a las limitaciones del individuo. Cuando hablamos de inteligencia colectiva, hablamos de redes como Wikipedia, cuya organización no responde ante las órdenes de nadie. Te invitamos a descubrir cómo funcionan los sistemas que utilizan esta forma de trabajo.

¿Qué es la inteligencia colectiva? 

La inteligencia colectiva es un concepto sociológico que describe la formación de una suerte de inteligencia de un grupo en el momento en que diferentes personas empiezan a trabajan juntas. Al interactuar e incluso competir entre sí, el grupo comparte información y resuelve problemas colectivamente. Así se aprovecha el poder de la colaboración.

Esta forma de trabajo genera el clima idóneo para que el individuo, como parte del grupo, pueda encontrar respuestas mejores que las que tendrían por sí mismos. La razón del éxito de la inteligencia colectiva es que la multitud colectiva adquiere conocimiento real. Esto es posible gracias a un proceso basado en la continua búsqueda de consenso. De esta manera se puede validar las respuestas correctas y descartar aquellas ideas consideradas incorrectas o erróneas.

El poder de la colaboración

«La inteligencia consiste no solo en el conocimiento, sino también en la destreza de aplicar los conocimientos en la práctica», Aristóteles.

«El fundamento y el objetivo de la inteligencia colectiva es el reconocimiento y el enriquecimiento mutuo de las personas, y no el culto de comunidades fetichizadas» Pierre Levy, filósofo tunecino contemporáneo.

Hace unos meses, investigadores de la Universidad de Princeton y del Instituto de Tecnología de Nueva Jersey, en Estados Unidos, presentaron un estudio sobre una de las expresiones de inteligencia colectiva más impresionantes de la naturaleza.

Se trata de la que exhiben las hormigas legionario (Eciton hamatum) cuando, en una espectacular exhibición de acción colaborativa, construyen grandes puentes colgantes construidos con sus propios cuerpos. Para hacerlo se encadenan unas con otras, para salvar obstáculos, acortar distancias. E incluso para ampliar caminos ya existentes durante sus salidas en busca de alimento.

No hay hormiga jefe

Todo indica que estos virgueros puentes vivientes, que se ensanchan y se estrechan, se alargan y se acortan y cambian de posición según la orografía del terreno y el tráfico de hormigas, se erigen sin la necesidad de obedecer a ninguna «hormiga jefe». La inteligencia colectiva debe su éxito al poder de la colaboración. En estos sistemas no hay ni líderes, ni jerarquías ni, en fin, nadie al mando que organice y dirija la construcción de esta espectacular bioestructura.

Inteligencia colectiva

El ejército de hormigas muestra una inteligencia y una toma de decisiones colectiva muy eficaz que beneficia al conjunto de su comunidad. Y es que, aunque muchos individuos quedan temporalmente «fuera de servicio» mientras forman parte de ese puente, con lo que se pierde «mano de obra» en la recolecta de alimento, eso se ve compensado por la gran mejora que ostenta el camino «al supermercado».

Funcionamiento de sistemas complejos

La dinámica de estos comportamientos, reza este estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, aporta conocimiento sobre el funcionamiento de los sistemas complejos: tanto da si es una colonia de hormigas, como, en el ámbito humano, el mercado de valores, por poner un ejemplo. Ambos comparten una sofisticada acción de grupo surgida a partir de comportamientos individuales simples.

¿Inteligencia colectiva humana?

Pero… ¿somos inteligentes, los humanos, a nivel colectivo? Hay quien piensa que la inteligencia del grupo suele superar a la del más listo de los individuos. Otros creen que, en general, el grupo suele ser menos inteligente que los hombres y mujeres que lo conforman.

Ciertamente, si varias «inteligencias individuales» se reúnen para afrontar un reto común. Se detonan sinergias positivas que suelen generar mejores soluciones que si cada una de ellas se lo hubiera planteado de forma aislada. La cuestión es que, si juntamos todas nuestras decisiones individuales, como es el caso de las hormigas soldado al entretejer el puente, lo que resulta en nuestro caso muchas veces no  redunda en el bien de la colectividad.  ¿No debería esa ser la premisa principal?

Haciendo en el siguiente link puedes leer la segunda parte de este artículo.

ACERCA DEL AUTOR

Eva van den Berg
Redactora y editora de secciones para la edición española del National Geographic. Guionista y documentalista.