Félix Rodríguez de la Fuente: un incansable defensor de la naturaleza

Naturalista, divulgador y defensor de la naturaleza. Félix Rodríguez de la Fuente se valió de la comunicación para agitar conciencias y convencer de la importancia de proteger nuestro medio natural. Su pasión y carisma hizo que su fama alcanzará todos los puntos del planeta.

Sus salidas campestres por su localidad natal, Poza de la Sal (Burgos), cultivaron en él una auténtica pasión por la naturaleza. Y es que el mismo definía el lugar que le vio crecer como “una comunidad humana en convivencia armónica con los países”.

Su afición por el medio natural lo convirtió en un gran conocedor de la zoología y fue, en una de esas salidas por su pueblo, cuando observó como un halcón capturaba una presa. Desde entonces, comenzaría a interesarse por la cetrería.

Su padre siempre desconfío de que su interés por la naturaleza le llevara a alguna parte y, por esta razón, en 1946, Félix decidía comenzar a estudiar Medicina en la Universidad de Valladolid. Sin embargo, para el naturalista, era solo una excusa para acercarse más en profundidad a la biología y de forma autodidacta, fue adquiriendo unos conocimientos que lo convertirían, con el tiempo, en un auténtico referente.

En 1957 terminaba sus estudios de Estomatología llegando a ejercer como odontólogo en Madrid, pero siempre sin descuidar su interés por el medio ambiente. Con el fallecimiento de su padre, abandonaría la medicina para dedicarse de lleno a la divulgación científica.

En 1965 salvó a dos lobeznos de morir apaleados en un pueblo y los bautizó como Rómulo y Remo. Este hecho removería en el divulgador un creciente interés por este animal que, hasta entonces, era considerado como un feroz depredador a exterminar.

Su extenuante trabajo lograba con el paso del tiempo cambiar esta percepción de la sociedad y contribuiría a que dejara de ser visto como un enemigo del hombre. Es así como Félix Rodríguez de la Fuente se convirtió en el mejor amigo y defensor de los lobos.

Félix Rodríguez de la Fuente: su salto a la televisión

Entre 1968 y 1974 realizaba la primera de sus grandes series televisivas, que le otorgaría un gran reconocimiento internacional. Hablamos de Planeta azul, una producción rodada en blanco y negro que nos acercaba nuestra naturaleza a través de vídeos e ilustraciones explicativas.

Félix Rodríguez de la Fuente inició su colaboración en RNE con La Aventura de la vida, un programa que alcanzaría las 350 emisiones. Pero su producción más famosa fue El hombre y la Tierra . Esta serie de televisión es una obra de referencia sobre la naturaleza, no solo en España, sino también en el resto del mundo. Y es que en ella se abordaba la fauna ibérica, la venezolana y la canadiense. Todas ellas conformaban un total de 124 episodios.

Felix Rodriguez de la Fuente

Las impactantes imágenes que recogía esta serie documental la convirtieron en un referente mundial que cosecharía un gran éxito de audiencia. Esto consolidaba al naturalista como una de las personalidades más influyentes de la segunda mitad del siglo XX.

El hombre y la Tierra se emitió en numerosos países obteniendo grandes premios a nivel nacional e internacional. Su accidental fallecimiento en 1980 conmovió a gran parte del planeta dejando un legado que todavía hoy sigue vigente.

A lo largo de su trayectoria, Félix Rodríguez de la Fuente logró convertirse en un activista integral que, con su carisma, llegó a sensibilizar y activar a la población para denunciar las terribles consecuencias que supone la destrucción de la naturaleza.

“Estamos destruyendo nuestro medio ambiente y si lo destruimos nos estamos destruyendo a nosotros mismos”, así lo advertía mucho tiempo atrás Félix Rodríguez de la Fuente. En aquel momento, la ciencia todavía no podía asegurar la vinculación de muchas de las enfermedades presentes en nuestra sociedad con la alteración de los ecosistemas y entornos, pero ya el divulgador era consciente de que la salud del planeta también es nuestra propia salud.

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