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¿Por qué es importante la divulgación científica?

Naciones Unidas lleva meses lanzando mensajes claros y contundentes. “En la lucha mundial contra la mortífera pandemia de la enfermedad por coronavirus, nos enfrentamos también a otra epidemia, una peligrosa epidemia de desinformación”, señaló en abril António Guterres, su secretario general.

La Organización Mundial de la Salud, UNICEF, la UNESCO, ONUSIDA, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, la Unión Internacional de Telecomunicaciones, Cruz Roja, también han advertido de que la infodemia no ha parado de minar la respuesta mundial, comprometiendo las medidas para controlar la pandemia.

La infodemia es una sobreabundancia de información que incluye la que es errónea o falsa y que, por lo tanto, puede perjudicar la salud física y mental de las personas, amenazar los logros conseguidos en materia de salud, inducir a no adoptar las medidas adecuadas de salud pública. Esta situación se agrava cuando se hace de una forma intencionada para promover los intereses de determinados grupos o personas.

Divulgación científica frente a desinformación 

La desinformación se ha convertido en una compañera de viaje inseparable de la Covid-19. Hace unas semanas, la ONU lanzó la campaña #HazUnaPausa para que “cada persona se detenga a pensar un momento antes de compartir cualquier información para así evitar la diseminación de mensajes equivocados que pueden llegar a ser virales y tener efectos negativos en la salud y la vida de la población”.

La importancia de la divulgación científica es fundamental para hacer frente a la infodemia generada en plena crisis sanitaria. Conocer de fuentes oficiales y expertas la información es la principal arma para vencer las fake news, o informaciones falsas, en torno al desarrollo y evolución de la pandemia mundial. En esta Master Class, Deborah García Bello, química y divulgadora científica nos habla de la importancia de la divulgación científica especialmente en este contexto.

“El trabajo de divulgación es un camino realmente difícil por el enorme ruido que está generando la pandemia”

“Cuando empezó todo esto tuve que tomar la decisión de cuál iba a ser mi papel como divulgadora científica. Decidí que iba a ser altavoz del consenso científico para hacer entender las recomendaciones sanitarias, con la idea de que cuando se conoce por qué tienes que hacer las cosas, en lugar de entenderlas como una obligación, las entendemos como un acto de responsabilidad y de generosidad hacia los demás. Ese es uno de los papeles fundamentales de la divulgación científica”, nos dice.

Esta científica y divulgadora asegura que este trabajo es “un camino realmente difícil”, no solo por explicar conceptos científicos como la diferencia entre virus y bacterias o los mecanismos por los que funcionan las vacunas, para que todo el mundo pueda entenderlos, sino por problemas como el enorme ruido que se está generando con la pandemia. “Gente que comparte cosas que no son ciertas y no están respaldadas por la evidencia científica” lo que contribuye, por ejemplo, a que proliferen los grupos negacionistas y antivacunas.

La ciencia se autocorrige

Deborah García Bello pone un especial énfasis en la necesidad de que la población tenga cultura científica, es decir que sepa cuáles son los mecanismos por los que se genera el conocimiento científico, “que es lo más valioso que tiene la ciencia”, señala. “Una de las grandes virtudes de la ciencia es que se autocorrige. Esto no lo podemos decir de todas las formas de conocimiento y esto es una virtud y creo que a nivel informativo se ha tratado como si fuera un defecto”, asegura.

García Bello nos explica cómo se han ido adaptando las recomendaciones científicas en función de las evidencias científicas que se han ido produciendo. Además de la importancia de la divulgación científica, es muy importante que haya un consenso científico antes de difundir los resultados de las investigaciones.

“Con ese consenso se elaboran las recomendaciones sanitarias que las Administraciones y gobiernos deberían adoptar, pero ese es otro tema. Lo que no debemos poner nunca en cuestión es el valor del consenso científico porque ese es pilar fundamental de la ciencia. Y rebelarse contra eso es rebelarse contra la cultura. Y al final es lo que nos convierte en una sociedad ilustrada y suficientemente civilizada”, señala.

Más libres y críticos

La química asegura que la prudencia y la humildad deben ser cualidades de los divulgadores científicos. También pone en valor la necesidad de que se respete a la ciencia y que las instituciones la apoyen para que su imagen no se vea dañada.

“La ciencia es maravillosa en sí misma, es una forma de descripción del mundo bellísima. Es elegante, es precisa y debería reflejarse en todas las formas de conocimiento” explica García Bello.

Y añade: “Al final el pensamiento critico no es dudar de todo de forma sistemática. Consiste en tener un conocimiento lo más preciso posible de las cosas. A partir de él, se puede dudar o tener una escala por la que medir toda la información que te llega y saber cuándo puedes poner algo en duda y cuándo no. Por eso la divulgación científica contribuye a tener personas más libres y más críticas”.

ACERCA DEL AUTOR

Deborah García Bello
Es química y divulgadora científica. Es autora del blog dimetilsufuro.es por el que recibió el Premio Bitácoras 2014 y del canal de youtube "Deborahciencia". Participa en programas científicos de televisión y radio, entre los que se encuentra Órbita Laika de Televisión Española. También cuenta con los premios Jot Down Ciencia y el Premio Tesla a la divulgación. Es profesora del Máster de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco y la Universidad Pública de Navarra desde 2019.