El registro de vida más antiguo se encuentra en Canadá

Se trata de unos microorganismos que habitaban en el fondo del mar cuyos fósiles fueron encontrados en Quebec, Canadá, y tienen una antigüedad de entre 3.800 y 4.300 millones de años.

Anteriormente llamado Cinturón de piedra verde de Porpoise Cove, el Cinturón rocoso de Nuvvuagittuq fue cartografiado por primera vez en 1965. El Ministerio de Recursos Naturales de Quebec, Canadá, fue el encargado. El área permaneció más o menos sin examinar hasta la década de 2000. En esa década, informes preliminares de circón U-Pb que datan en el área del cinturón encontraron circones con edades de hasta 3750 Ma. Desde entonces, el cinturón de piedra verde de Nuvvuagittuq se ha convertido en el foco de un intenso estudio. Todavía existe un desacuerdo considerable entre los científicos con respecto a la historia y la edad de esta estructura. El cinturón rocoso de Nuvvuagittuq es parte de una unidad másica llamada unidad Ujaraaluk, ambas en la subprovincia de Inukjuak del bloque Minto.

Vida en océano prehistórico

El cinturón rocoso de Nuvvuagittuq es un afloramiento rocoso que se encuentra en un poblado inuit, en el este de Canadá. Se trata de una composición poco inusual formado en su gran mayoría por rocas verdosas y grisáceas. En ellas pueden verse unas especies de venas rojas.

Se cree que estas rocas se fueron formando a lo largo de miles de millones de años en el fondo de un océano prehistórico. Cerca de antiguos depósitos volcánicos. Y ahora, esos fósiles muestran indicios de unas formas de vida muy antiguas. Estas rocas podrían poner en entredicho lo que hasta ahora sabíamos de la historia de nuestro planeta.

El registro de vida más antiguo

En un artículo de la revista Nature, un equipo de investigadores provenientes de todo el mundo, afirman que estas rocas en Canadá pueden tener entre 3.800 y 4.300 millones de años. Son, así, las más antiguas encontradas en el planeta. Además, su singular estructura constituye una prueba de la existencia de microorganismos antiguos, lo que las convierte en los “microfósiles” más viejos encontrados y en el registro más antiguo de vida en la Tierra. Antes de este descubrimiento, los microfósiles más antiguos se habían encontrado en Australia Occidental y databan de 3.460 millones de años.

En principio, en la era en que se formaron estas rocas la atmósfera presentaba un alto grado de toxicidad. Además, las condiciones no podrían haber sido consideradas, a priori, adecuadas para casi ningún tipo de ser vivo que conocemos. De esto, no hace mucho más de algunos cientos de millones de años después de que la Tierra se enfriara y se crearan los océanos. Esta es una de las razones por las que un descubrimiento así resulta tan importante. Si hubo vida en nuestro planeta primitivo bajos esas condiciones, es más que probable que pueda haberla en otros planetas.

Vida en otros planetas

Estos descubrimientos demuestran que la vida se desarrolló sobre la Tierra en un momento en el que Marte y la Tierra tenían agua líquida en sus superficies, lo que plantea preguntas emocionantes sobre la vida extraterrestre. Por lo tanto, esperamos encontrar pruebas de vida pasada en Marte de hace 4.000 millones de años de antigüedad, o si no, la Tierra puede haber sido una excepción especial”, concluye Dodd.

Los investigadores identificaron y localizaron microfósiles y la mineralogía asociada a ellos, pudiendo de esta manera confirmar que la vida temprana prosperó en los ambientes hidrotermales poco después de la formación de la Tierra. Así, analizaron la forma en la que los tubos y filamentos, hechos de hematita podrían haberse creado con métodos no biológicos, como, por ejemplo, cambios en la temperatura o en la presión en la roca durante la implantación de los sedimentos. Pero esta posibilidad quedó descartada.

Nuestro descubrimiento apoya la idea de que la vida surgió de los respiraderos calientes del fondo marino. Y lo hizo poco después de que se formara el planeta Tierra“, explica el investigador Matthew Dodd. Además, añade que el descubrimiento, “sugiere que hemos encontrado evidencia directa de una de las formas de vida más antiguas de la Tierra. Este descubrimiento nos ayuda a reconstruir la historia de nuestro planeta y de la vida. Ayudará también a identificar rastros de vida en otras partes del universo”.