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El defensor de los cromados

Aquel brillante cardiólogo había creado por primera vez corazones para robots. Dichos órganos estaban hechos de material sintético y ADN de humanos. Ahora las máquinas de acero experimentarían emociones. Ante la lluvia de halagos, el galeno agregó: “Sencillamente fui empático”…Sin razón aparente, cayó al suelo. Alguien desabotonó su camisa, tratando de auxiliarle. En medio del pecho, un cruce de cables provocaba un corto circuito. Inmóvil, esbozó una sonrisa de profunda satisfacción.

Luis Carvajal Belisario