La declaración del impacto ambiental, un indicador para prevenir el daño a la naturaleza

La protección al medio ambiente es un objetivo mundial que nos atañe a todos. Y es que cada acción que realizamos tiene un impacto en el medio ambiente. Por esta razón, es necesario establecer una serie de requisitos para minimizar al máximo nuestra huella ambiental y su impacto en el entorno. Uno de estas herramientas es conocida como la Declaración del Impacto Ambiental.

El progreso industrial, la creación de nuevas instalaciones o la realización de nuevas actividades conllevan siempre un efecto en el medio natural. Esto se conoce como impacto ambiental y hace referencia a la conjunto de consecuencias que produce una acción humana en el medio ambiente.

El impacto ambiental puede desencadenar en una ruptura del equilibrio ecológico. Es importante detectarlo cuánto antes para así minimizar los efectos y daños que se pueden ocasionar en nuestro medio natural. Y es que el bienestar de la humanidad depende directamente de la salud de los ecosistemas y su biodiversidad.

Analizar, medir y planificar cualquier actividad sin alterar nuestra naturaleza es fundamental para preservar la supervivencia de todos los seres vivos. Hay actividades que pueden producir efectos en el medio ambiente y ser irreversibles para el planeta como, por ejemplo, la contaminación atmosférica, la pérdida de biodiversidad o la escasez hídrica.

¿Qué es la evaluación de impacto ambiental?

La Evaluación de Impacto Ambiental (E.I.A) es un procedimiento que se realiza para valorar los distintos impactos ambientales que puede llegar a producir una actividad, obra o proyecto en el medio ambiente. A través de esta evaluación, se pretende encontrar la forma más óptima de llevar a cabo una determinada acción reduciendo al máximo su impacto. Esta evaluación suele aplicarse a las diferentes acciones o proyectos en aquellos sectores vinculados directamente con la naturaleza como pueden ser la agricultura, la pesca, la ganadería, la energía, el transporte, la gestión de recursos hídricos, de residuos…entre otros.

Una E.I.A abarca distintas fases del proceso de trabajo desde la realización de un inventario ambiental en el entorno donde se realizará el proyecto hasta el uso de herramientas y metodologías para la identificación de posibles impactos negativos. En función del lugar, esta evaluación debe tener en cuenta las leyes ambientales que rigen en cada país.

Fruto de esta E.I.A. surge la Declaración del Impacto Ambiental (DIA), un documento en el que se detallan las conclusiones de la evaluación del impacto ambiental. En este informe se detallan todos aquellos aspectos ambientales que inciden en el proyecto y, además, se determinan las condiciones que deben darse para su adecuada ejecución. De esta forma, se pretende garantizar la protección de la naturaleza y evitar la explotación incontrolada de los recursos naturales.

¿Cómo surge la declaración del impacto ambiental?

Estados Unidos fue el primer país en aprobar una política de impacto medioambiental. Fue en 1969 con la National Enviromental Policy que supuso un refuerzo de la ya existente Enviromental Protection Agency y la creación del Council on Enviromental Quality que ya contaba con representación en el parlamento.

¿Qué es la declaración del impacto ambiental?

Posteriormente, se aprueba en Francia una ley de protección de la naturaleza en la que introduce, por primera vez, tres niveles de evaluación ambiental. En esta línea, en 1985 es cuando la Unión Europea se crea la Directiva 337/85/CEE referida a evaluación del impacto ambiental en determinados proyectos públicos y privados.

La declaración del impacto ambiental se enmarca en el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), un instrumento que tiene como objetivo prevenir la degradación ambiental procedente de la actividad humana. Todo aquella que este sometida a causar un daño o perjuicio al medio ambiente debe ser analizada y evaluada para valorar qué tipo de impacto tendrá y poder así llevar a cabo alternativas más sostenibles.

¿Por qué es importante?

La acción humana es la principal culpable de la degradación ambiental que sufre nuestro planeta. El afán por la explotación de los recursos naturales está provocando que la capacidad y disponibilidad de éstos disminuya de forma acelerada. En algunos casos, incluso, esta sobre-explotación está llevando a conflictos entre países y ciudadanos por el control de estos recursos naturales.

Según datos de Naciones Unidas, al menos el 40% de los conflictos que ocurren en el mundo están vinculados con la explotación de recursos naturales ya sea madera, oro o petroleo. Esta explotación desmedida supone un grave impacto para el medio ambiente.

Un ejemplo de estos es lo que ocurre en el delta del río Níger, uno de los lugares más afectados por la masiva extracción de petróleo en el mundo desde los años 50. Si quieres saber más acerca de este tema te invitamos a consultar nuestra infografía en la que repasamos los conflictos que mayor repercusión ambiental han tenido a lo largo de la historia.

Sin embargo, el deterioro ambiental también se ve afectado por nuestras acciones y hábitos cotidianos. Una decisión tan simple como optar por viajar en coche o bicicleta repercute en el medio ambiente. También lo hace reciclar los residuos generados en el hogar o darse una ducha en lugar de un baño.

Es importante ser consciente de nuestras acciones. ¿Alguna vez te has preguntado cuánto dióxido de carbono emites o cuánta agua gastas? Desde Fundación Aquae ponemos a tu disposición nuestras calculadoras. Porque sabemos que una de las maneras de sumarnos a esta lucha climática, es saber cuál es nuestra huella hídrica y de carbono.