Historias del cambio

La cultura científica puede romper la brecha de género en las STEM

El talento no tiene genero. Sin embargo, todavía las mujeres no tienen las mismas oportunidades que sus compañeros, algo especialmente significativo en el campo de las STEM. La igualdad de género no solo es un derecho fundamental, también es un requisito indispensable para construir una sociedad pacífica e igualitaria. En esta historia del cambio abordamos la importancia de contribuir al cumplimiento de este objetivo y conocemos algunas de las iniciativas para lograrlo.

Con la vista puesta en la agenda 2030, los Estados Miembros de Naciones Unidas aprobaron una serie de objetivos sostenibles. El ODS 5 dice: “lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas”.

Que cada vez más niñas acudan a la escuela es un gran paso para lograr eliminar la desigualdad entre géneros. Con una mayor preparación, las oportunidades laborales se amplían. Y, gracias a ello, se produce un beneficio en la economía general, que podría combatir esa brecha salarial existente hoy en día, donde las mujeres ganan solo 77 centavos por cada dólar que ganan los hombres desempeñando el mismo trabajo.

Con un poder adquisitivo paritario, una mujer puede comprar la tierra que trabaja (actualmente tan solo el 13% de las tierras pertenece a mujeres) o reducir esa alarmante cifra de 750 millones de mujeres casadas antes de cumplir los 18 años, única vía posible en muchas ocasiones para una mujer.

El trabajo no remunerado, de cuidado de personas dependientes o doméstico, que recae en un índice muy elevado en las mujeres, limita la libertad de movimientos, frenando un crecimiento económico sostenible a nivel mundial. Pero, cada día, aparecen nuevas herramientas que facilitan el acceso al mundo laboral sin necesidad de desplazarse y compaginando la tarea doméstica.

Las carreras STEM

La carrera digital en la que está sumergida el planeta nos hace avanzar a un ritmo vertiginoso. Los avances experimentados en este siglo no se podían presagiar una década anterior. Ahora todo se realiza a golpe de clic en un medio digital, y, lo que es más significativo, sin necesidad de desplazarse incluso del propio domicilio. Estudiar una carrera, comprar comida, reservar un billete de avión o realizar una transferencia de dinero se puede efectuar desde el escritorio en el hogar. La cantidad de datos que se manejan y su capacidad de gestión a nivel mundial son enormes.

El bajo número de estudiantes que se decantan por las STEM es alarmante

Las empresas evolucionan al ritmo que marca el mercado. Por ello, es normal que precisen cada vez más de perfiles técnicos. El trabajo constante de Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+I) que realizan las empresas debe estar cubierto por profesionales adecuados, ya que, cada día la sociedad consume más productos tecnológicos, creados por científicos y técnicos.

No obstante, el sistema educativo no proporciona el suficiente número de graduados en estas disciplinas. Las denominadas carreras STEM. Este acrónimo procede de sus iniciales en inglés: Science (Ciencia), Technology (Tecnología), Engineering (Ingeniería) o Mathematics (Matemáticas).

La cultura científica también debe contar con las mujeres que aportaron su conocimiento a la ciencia y la tecnología

En efecto, el bajo número de estudiantes que se decantan por las carreras STEM es alarmante. Por citar un ejemplo evidente, en EEUU, en 2016 existían más de 9 millones de empleados en trabajos STEM. Es decir, más de un 6% del total del empleo. Su crecimiento ha sido vertiginoso. Pero, a la vez, las universidades politécnicas han visto cómo desciende el número de matriculaciones.

Uno de los motivos tal vez sea el alto precio de las carreas STEM, puesto que sus horas de prácticas son elevadas. Pero también porque el número de mujeres que ingresan en sus facultades sigue siendo muy bajo. En realidad, las mujeres son una minoría muy llamativa.

Tras numerosos estudios, no se ha llegado a una conclusión determinante. Se barajan muchas, aunque ninguna haya podido ser concluyente, como que tendrán que vivir en un entorno laboral masculino, con las consiguientes penalizaciones por ser mujer (salarios más bajos, menor posibilidad de promoción…) o que no encuentran referentes en donde verse identificadas. Un dato curioso: cuando en el colegio, la asignatura de Física la imparte una profesora, más chicas orientan sus estudios a carreras STEM.

De hecho, algunas empresas están poniendo en marcha programas de mecenazgo para fomentar el interés en los estudiantes (haciendo un especial hincapié en las niñas), en la ciencia y la tecnología desde edades tempranas con fondos privados. Uno de esos programas es Aquae STEM, impulsado por las marcas territoriales del grupo Suez, con el objetivo de conseguir un futuro repleto de científicas, biotecnólogas, ingenieras y matemáticas.

Potenciar la cultura científica entre las mujeres

Para Marta Macho, perteneciente al departamento de matemáticas de la Facultad de Ciencia y Tecnología de la Universidad del País Vasco, lo verdaderamente importante es crear cultura científica. Como responsable del blog Mujeres con Ciencia, Marta quiere mostrar lo que hacen y han hecho las mujeres dedicadas a la ciencia y a la tecnología, a través de biografías, efemérides, entrevistas o simples narraciones.

Si la cultura científica aumenta, la vocación es el siguiente paso

Desde Elizabeth Rona, la física que ayudó a entender mejor la radioactividad, a la relación de las matemáticas en la moda, o la explicación que la psiquiatra Juana Poulisis nos da acerca de porqué preferimos el chocolate al apio. Cientos de historias maravillosas, emotivas o ejemplarizantes. Y todas con un nexo en común: mujeres de la ciencia enamoradas de su trabajo.

Si la cultura científica aumenta, la vocación será el paso siguiente y lógico. Y como medio para conseguirlo, dice Macho, es muy importante la transversalidad. Es decir, que cuando se hable de matemáticas, también se compartan conocimientos de otras asignaturas. Y no solo de ciencias. “Nadie puede ejecutar bien las matemáticas sin tener una buena habilidad lectora”, como dice Marta.

La cultura científica también debe contar con las mujeres que aportaron su conocimiento a la ciencia y la tecnología

Es fundamental formar a las personas en pensamiento crítico. Para ello, es esencial captar la atención del alumnado. Emocionar y enamorar con lo que se cuenta. Relacionar conceptos y contenidos es crucial. Y hacer hincapié en que en el esfuerzo está la base de todo. Hay que desterrar la idea errónea y preconcebida de que en las ciencias tan solo hay genios.

Hay que fomentar la cultura del esfuerzo, del trabajo, del compromiso, y alejar la idea de la excepcionalidad. La ciencia es una actividad humana. Evidentemente, hay personas muy inteligentes en el campo de la ciencia, al igual que existen en la literatura o el deporte. Es una parte insignificante, el resto de la población es gente trabajadora. Mucho esfuerzo y dedicación. Para ello, se necesita de un profesorado que sepan acompañar ese aprendizaje. Esa transversalidad dota de coherencia todo el proceso educativo.

Es importante tener referentes. Es fundamental. Pero Marta opina que esos referentes deben ser cercanos. Quitarles ese aurea de excepcionalidad. Por ello, un buen camino para abrir la puerta a las STEM sería que, en muchos programas de mentoras que existen, hubieran más referentes de mujeres más jóvenes. Que les cuenten la profesión que realizan, de manera más directa. Hablarles de ese entusiasmo. Con pasión. Que enamoren al alumnado. Y que creen devoción, tanto en ellas como en ellos. Es muy importante que los niños tengan también referentes femeninos.

“Dejemos a las niñas volar”, dice Marta. Quitémosles el miedo a errar. A la equivocación. Equivocarse no es fallar. Es humano. Tan solo hay que detenerse y analizar el error. Comprenderlo y continuar hacia adelante en el empeño.

Ese es el camino para una mayor vocación en carreras STEM.