¿Qué ocurre en las cuevas submarinas de las profundidades?

Las cuevas submarinas son cavidades naturales del terreno en el mar. Una de las más conocidas en nuestro país es la de La Palma, en el archipiélago canario. En ellas descansas algunas especies, pero otras las habitan de manera permanente. Los buceadores son los exploradores de estos lugares únicos bajo las profundidades marinas.

Las cuevas submarinas engloban aquellas cavidades naturales del terreno en el mar causadas por algún tipo de erosión de corrientes de agua, hielo o lava, o menos común, una combinación de varios de estos factores. En el más común de los casos, las cuevas se forman por la disolución de la roca caliza por parte del agua ligeramente ácida.

Resulta curioso que teniendo el sol forma de globo envíe estos rayos tan rectos, que debajo del agua se diría que están buscando como la linterna de un acomodador de cine el asiento de esas especies que se le han escapado para representar el día.

Bajo las aguas de La Palma

En las cuevas submarinas de Canarias hay peces que dan vueltas como las agujas de un reloj a la espera de que el sol se marche. O se refugian aquí para salvar de la luz su precioso color, estos sucede con los alfonsitos rojos. En ellas también nada con calma, sin alumbrado, el tamboril espinoso.

Se esconden también en las cuevas submarinas los crustáceos, camarones como la llamativa “lady escarlata” cuya librea parece hecha para la luz de un cabaret, y que vive asociada a una anémona gigante.

Todo ello sucede en una de estas cuevas. Concretamente en las cuevas submarinas de La Palma, convertidas en un reducto de fauna insólita, de delicados seres que encuentran refugio en la oscuridad permanente. Pero como bien decimos, no todos los seres son prisioneros de estas cavidades naturales, ya que algunos emplean las cuevas submarinas como un lugar de descanso. Así sucede, por ejemplo, con la raya mariposa o mantellina.

Cuevas submarinas con oxígeno

Los buceadores son los especialistas en explorar las cuevas submarinas con oxígeno. El tamaño de estas varía en función del tipo de rocas que formen el litoral. Una de las particularidades que observan los buceadores al entrar en ellas es que al avanzar pocos metros las algas ya han desaparecido. Un fenómeno que se produce debido a que la falta de luz impide la fotosíntesis, lo que hace que las especies más habituales en ellas sean esponjas, briozoos o algún tipo de gusano.

De hecho, según nos adentramos en las cuevas submarinas de Canarias y otros lugares de nuestro país, además de que reina la oscuridad, el número de organismos disminuye hasta casi llegar a desaparecer en sus profundidades. Cabe destacar que hay importantes diferencias entre túneles y cuevas submarinas; siendo la principal característica de los primeros el hecho de que en sus extremos existan aberturas (una o varias) que permiten la renovación del agua.

Penetrar en las cuevas submarinas con oxígeno es una práctica habitual de los buceadores que quieren contemplar un paisaje único y sobre el que han de tener un especial cuidado, pues el mínimo descuido puede provocar daños en un ecosistema ya único de por sí.

Y lo más importante: todo ello sucede en lugares que el sol no puede ver, lo que demuestra, una vez más, la riqueza de nuestro planeta. Por lo tanto, no dejemos una cueva vacía y sin vida, como aquel que deja un cofre sin abrir.