5 ejemplos de biomímesis: imitar a la naturaleza como solución

La naturaleza y sus procesos han sido la musa del ser humano durante siglos. Una muestra de esto es el trabajo de referentes como Leonardo Da Vinci o Antonio Gaudí, quienes encontraron, en los ecosistemas, la inspiración para desarrollar sus exitosas obras. Esto es el principio fundamental en el que se basa la biomimesis, una disciplina que imita la naturaleza para responder a los desafíos de la sociedad.

Como bien explicamos en nuestro Glosario de la Sostenibilidad, la biomímesis es «la ciencia innovadora que tiene a la Naturaleza como fuente de inspiración». Se trata de un término que fue acuñado en 1969 por el ingeniero Otto Herbert Schmitt (1913-1998) en un artículo titulado Some Interesting and Useful Biomimetic Transforms. Schmitt explica que a través de la observación de la naturaleza era posible encontrar las soluciones que nos hagan ser más eficientes en el uso de recursos como de energía empleada.

Innovar consiste en saber identificar nuevas ideas que puedan materializarse para dar lugar a un producto o servicio que mejore las condiciones de vida o solucione un determinado problema. En este proceso, la biomímesis es una forma eficiente y sostenibles de encontrar soluciones a partir de observar e imitar a la naturaleza y su funcionamiento.

Cinco ejemplos de biomímesis 

La constitución de algunos animales, la textura de sus pieles o sus interacciones con el entorno son la base del funcionamiento de muchos de los productos y servicios que nos permiten avanzar hacia el progreso. A continuación, vemos algunos de los ejemplos de biomímesis más extraordinarios.

1. El pico aerodinámico de las aves. 

En 1964 se inauguró en Japón la primera línea del tren bala caracterizada por ser el primer ferrocarril capaz de circular a una velocidad de 300 kilómetros por hora. Sin embargo, al poco tiempo de comenzar a circular surgió un problema: cuando atravesaba un túnel, el aire se comprimía y, a su salida, producía un estruendo que podía oírse a 400 metros de distancia.

Biomímesis: 5 ejemplos que imitan la naturaleza

Fue entonces cuando el ingeniero, y aficionado a las aves, Eji Nakatsu vio en el pico del martín pescador una fuente de inspiración a replicar en la parte delantera de estos trenes. Esta singular y vistosa ave posee un pico aerodinámico que no solo le permite cazar insectos dentro del agua, sino también le ayuda a disminuir la resistencia del aire durante la marcha. Una innovación que ha sido imitado en otros tipos de trenes de alta velocidad con la que se logra no únicamente eliminar el ruido en los túneles, sino también mejorar la eficiencia energética de este tipo de transporte.

2. La forma de la libélula. 

Los insectos también son un ejemplo de biomímesis. En concreto, las libélulas han servido de inspiración en la ingeniería y la robótica para el diseño de las hélices de los helicópteros. El vuelo de estos insectos se caracteriza por su capacidad acrobática que les permite incluso comer y reproducirse durante el vuelo.

Biomímesis: 5 ejemplos que imitan la naturaleza

A diferencia de otras aves, las libélulas pueden volar hacia delante y hacia atrás, arriba y abajo, e incluso reducir de manera considerable su velocidad. Aunque el vuelo de los helicópteros todavía no se parece al de la libélula, ha servido para que este transporte sea mucho más versátil y ágil.

3. La anatomía de la ballena

Los cetáceos son animales fascinantes que merecen su observación tanto por su relación con el entorno como por sus características físicas. Su modelo de caza colectiva es todo un ejemplo de coordinación y trabajo en equipo bajo el agua, pero, sin duda, es su anatomía la que más juego ha dado a los diseñadores industriales.

La aleta de las ballenas, un ejemplo de biomimesis

Las ballenas poseen unas características aletas de bordes irregulares y redondeados que les permite ascender de las profundidades de los océanos hasta la superficie con rapidez. En esto fue en lo que se fijó el biomecánico Frank Fish para el diseño de las palas de turbinas eólicas e hidroeléctricas mucho más silenciosas y eficientes. Un ejemplo de biomímesis que, en la actualidad, se aplica en multitud de embarcaciones.

4. La piel del tiburón.

A pesar de su fama, el tiburón es protagonista de otro de los ejemplos de biomímesis más conocidos. En este caso, por su piel, que posee una serie de dentículos encargados de dirigir el flujo del agua por todo su cuerpo. Esta característica les permite una mejor resistencia en el agua y una mayor velocidad en su nado. Esta propiedad sirvió de inspiración a un grupo de investigadores británicos para crear un tejido de bañadores destinado a la natación deportiva. Sin embargo, en 2010, quedó prohibido su uso en competiciones olímpicas tras numerosas críticas.

La piel del tiburón, un ejemplo de biomimesis

A pesar de esto, existen otras muchas aplicaciones que utilizan las propiedades de la piel del tiburón. Los científicos de la NASA emplean un tipo de material, que replica la textura y las escamas de la piel de este tipo de especie, para cubrir los casos de barcos o submarinos. De esta forma, logran disminuir la resistencia aerodinámica de estas embarcaciones y, además, contribuye a conservar mejor la energía.

5. El movimiento del girasol

Los girasoles son unas plantas que no solo destacan por sus llamativos colores, sino también por su exposición al sol. Y es que esta especie sigue la trayectoria del sol desde el amanecer hasta el atardecer. Este movimiento se conoce como fototropismo positivo y les permite captar la mayor cantidad de luz para su desarrollo.

El comportamiento de los girasoles para la creación de energía solar, un ejemplo de biomimesis

Este proceso ha sido imitado para el desarrollo de innovaciones tecnológicas en el campo de la energía solar. Por ejemplo, en 2019, un equipo de investigadores de la Universidad de California creó unas placas solares que replican el proceso de los girasoles y son capaces de orientarse a la fuente de luz combinando materiales que permiten absorber la luz y convertir en calor.