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La historia del té y el agua

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Se cree que los neandertales ya usaban el fuego con destreza, y conocían la manera de ablandar los cereales al introducir los granos en el agua que había sido calentada con piedras puestas al fuego.

Seguramente los humanos no tardaron mucho más que los neandertales en descubrir el caldo y enseguida la sopa. Las infusiones serían sólo un paso más en ese camino culinario.

El té es una planta y la infusión hecha con sus hojas secas, molidas o enteras. La infusión es un método de extracción de los principios activos que contienen las plantas, ya sean medicinales o aromáticos; para ello se introduce la planta, seca o fresca, en agua muy caliente, por debajo del punto de ebullición, durante unos minutos.

El té es la tercera bebida que más se bebe en el mundo, según las estadísticas, tras el agua y el café. El té es una bebida de origen legendario, su historia comienza con una leyenda. Para los chinos cuando el mítico emperador de China, Shen Nung, lo descubre mientras descansaba a la sombra de un árbol de té, que mecido por el viento deja caer unas hojas que van a parar a la taza de agua caliente que estaba preparando.

Los hindúes, por su parte, sitúan en su origen al mismo Buda, que bajo el árbol Bodhi contempló el sufrimiento humano, y de las lágrimas que cayeron creció la planta del té, que según los budistas ofrece consuelo espiritual.


Foto: freestocks.org, CC0 License

Para los japoneses el té lo introdujo en las islas el monje Daruma, o Bodhidharma, de origen hindú, que llevó el budismo Chan a China, y posteriormente a Japón, donde se conoce como budismo Zen, en el siglo VI. Tras hacer votos de permanecer nueve años despierto y meditando y no conseguirlo, se arrancó los párpados y los arrojó al suelo. Poco después nació la planta del té como símbolo del sacrificio y debilidad del monje. Por eso los seguidores del Zen recomiendan masticar hojas de té con forma de párpado durante la meditación.

Sin embargo, la primera noticia escrita sobre el té que nos ha llegado es del siglo III adc, en China, cuando un cirujano lo recomienda para aumentar la concentración. China es el país originario de la planta del té, la Camellia sinensis, de su cultivo, procesado y comercialización. Desde China, se expandió a Tíbet, Japón, Rusia, Europa, América... en la actualidad el té ya es una bebida que se toma en casi cualquier parte del mundo, y que ha tenido a lo largo de la historia importantes consecuencias políticas; sobre todo desde que los británicos descubrieran y emprendieran el cultivo y comercio del té en India.

Ver también:
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Experimento: ¿Cuánta agua es necesaria para hacer un café perfecto?
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