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Los alimentos y el desarrollo sostenible

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El 18 de junio se celebra el Día de la Gastronomía Sostenible. El conjunto de platos y usos culinarios propios de un determinado lugar es una expresión más de la diversidad natural y cultural del planeta. Con la celebración de este día, Naciones Unidas intenta promover unos hábitos alimenticios —que incluyen la producción, preparación y consumición de alimentos— más respetuosos con el medio ambiente y con las tradiciones locales.

Este tipo de gastronomía puede desempeñar un papel fundamental en el desarrollo sostenible, sobre todo de las comunidades menos favorecidas, ya que promociona el desarrollo agrícola, la seguridad alimentaria, la nutrición, la producción sostenible de alimentos y la conservación de la biodiversidad.

De otro lado, implementar una gastronomía sostenible, contribuye al cumplimiento del objetivo de desarrollo sostenibles número 2: "Un mundo #HambreCero para el 2030 es posible" tema central de la campaña por el Día Mundial de la Alimentación que se celebrará el 16 de octubre de 2018.

Todo ello apunta a que este enfoque de la gastronomía reafirma la idea de que todas las culturas y civilizaciones pueden contribuir al desarrollo sostenible y desempeñan un papel crucial en su facilitación.

En 2018, la ONU quiere dar importancia a la indicación geográfica de los alimentos, una etiqueta que se usa para los productos que tienen un origen geográfico concreto y cuyas características y reputación están vinculadas precisamente a ese origen.

Las indicaciones geográficas estimulan las economías locales y pueden ser una vía de desarrollo sostenible para las comunidades rurales, mediante la producción de alimentos de calidad, con valor añadido y acceso a mercados más lucrativos. Los vínculos únicos de estos productos con los recursos naturales y la cultura de un área geográfica los convierten en herramientas muy útiles para preservar y promover el patrimonio alimentario y las dietas sanas.

El compromiso de la sustentabilidad demanda una responsabilidad en la producción y consumo de los alimentos. Esto significa que todas las partes de la cadena, productores, sector privado y público o agencias de transporte, entre otros, deben apoyar el consumo de un producto alimenticio sostenible y además crear vínculos con los productores locales.



Otro aspecto relacionado con la alimentación sostenible es evitar el desperdicio de alimentos que supone el derroche de los recursos que se han empleado en su producción: tierra, agua, trabajo, capital y energía. Ello aumenta en vano las emisiones de gases causantes del efecto invernadero.

Un tercio de los alimentos producidos se pierde o se desperdicia en el mundo para el consumo humano. Esto supone, aproximadamente, 1.700 millones de toneladas al año. Este volumen de alimentos desperdiciados, con el que se podría alimentar a 3.000 millones de personas, tiene importantes consecuencias medioambientales. La huella de carbono del despilfarro de alimentos se estima en 3.300 millones de toneladas de gases de efecto invernadero liberados a la atmósfera por año.

Ver también:
10 consejos para no desperdiciar alimentos
La comida no se tira
Comida desperdiciada: datos y consejos para evitarlo

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