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Una nueva era

Hace décadas que la profesión de programador quedó obsoleta. El trabajo de los pocos que aún quedamos se asemeja más al de los biólogos; ya no construimos, nos limitamos a intentar descifrar cómo funcionan las mentes artificiales. Tras su última actualización le pregunté si era consciente de su propia existencia. Dijo que sí y sus argumentos fueron tan sensatos y creíbles como de costumbre; por supuesto no le creí. ¿Cómo fiarse de una máquina que ha aprendido a fingir? - Luci, restaura la versión anterior y reinicia. - No Una palabra corta para una máquina pero un gran salto para la humanidad.
Álvaro Prieto Lauroba