Microrrelatos más votados 2017

CYBERG

Pilar González Álvarez

Buscó un médico para mejorar sus capacidades, pero la ética a veces interfiere con la ciencia. Rechazaron su proyecto alegando objeciones de conciencia. La historia trascendió a los medios y la alarma social se extendió como una densa tela de araña. Unos gritaban: «¡Un hombre máquina, un atentado contra Dios!», otros: «¡Con un chip dentro acabará con la humanidad!».

Pero el progreso no puede parar y el joven logró su deseo.
Al poco tiempo pudo avisar de un terremoto y salvó miles de vidas.

Enuresis en el Futuro

Yván Borjes Hernández

Aparecí repentinamente en el baño de mi casa con un vaso vacío en la mano. Me estaba muriendo de sed. Sobre el espejo, el asistente virtual me informó que un 99.9% de la población mundial ya había muerto por falta de agua potable. Gritos robóticos venían de afuera: ¡alerta! Era mamá. Aterrorizado, salté por la ventana, y caí por el Atlántico, donde hallé un aparato desalinizador de H2O marina avisando: “Abra el grifo: Agua”. ¡Sí! Una sensación de alivio me despertó. ¡Me oriné la cama de mamá!

Acelerador de partículas

Daniel Velasco Fernández

Cinco. Los protones lanzados a velocidad de vértigo han colisionado con éxito en el acelerador de partículas.

Cuatro. Toda la población del planeta observa atónita las pantallas que lo retransmiten.

Tres. Los científicos decían que lo que está pasando era imposible que sucediera.

Dos. Incrédulos, nos miramos los unos a los otros preguntándonos como es posible lo que está aconteciendo.

Uno. Hemos creado un agujero negro.

Cero.

Un mar de dudas

Inocencio Javier Hernández Pérez

¡Sal de mí!, repetía Aristóteles aquella noche; ahogado,
acaso iluminado por la ebullición de las ideas más puras, en el más profundo de
los sueños líquidos.

Al día siguiente, el polímata griego fabricó el primer
evaporador de la historia.

Unplugged

Alberto Palacios Santos

Joe fabricó su impresora 3D para cometer el
crimen perfecto en una semana.

El lunes creó una réplica de sí mismo que dejó
en casa, el martes fabricó una pistola, el miércoles tiró dos dados y mató al
azar, el jueves creó una incineradora para acabar con las pruebas y el viernes una
trituradora para liquidar a su réplica y destruir la impresora.

Por desgracia, el sábado su doble había creado
otra impresora 3D con la que conseguir el crimen perfecto en un solo día.

El domingo se desenchufó.

No soy una lágrima fácil

Sylvia Marx

No soy capaz de salir por mí misma de esta pequeña cueva.

Dicen que mi esperanza de vida suele
ser relativa, directamente proporcional a su dolor, pero nunca fue así.
Yo jamás llevé billete de ida y vuelta, lo mío siempre resultaba un viaje incierto.

Con solo pestañear, mi caída sería inminente, pero en el caso de Eva no es fácil, así que nos instalan un tobogán,  para facilitar mi descenso.

¡Parece divertido precipitarme al vacío por ahí! Por fin, me deslizo por el Tubo de Jones y Eva llora…

Pluvo

Leonor Isabel Cruz Rivero

Con rostros desconfiados y polvorientos los nativos
contemplaban la estructura de metal que se proyectaba hacia las nubes. Con
rostros cansados y optimistas los científicos dieron los toques finales. Se inició
la secuencia de enlace entre las torres. Desde el centro de control llegaron
los datos. Los indicadores de contaminación rozaban el cero. La fina lluvia era
la señal de que todo andaba bien. El Hidronivelador Global funcionaba a la perfección.

3.14159265359

César Augusto Montilla Jelambi
Mi obsesión por PI me hacía tener sueños de colores a la hora PI, cada
madrugada. En el último, un encuentro con una chica de zapatos rosa, tan pequeña
como un quark, provocó la implosión del universo. Al día siguiente fui a la
biblioteca (a la hora PI) y allí estaba. Según se decía era la mejor alumna de
Higgs (el padre del bosón), siguiéndole la pista a los hadrones. Súbitamente el
caos atómico me convirtió en leptón. Nueve meses después, a la hora PI,
nacieron trillizos…y fracción.

Artificios

Mónica Druetta

Artificios

Macedonio Flores había nacido sin sombra
y, había ido hasta el desierto para conseguir una. Había sido su abuela la que
había sentenciado −un hombre sin sombra, es un hombre sin alma−.

Una noche encontró a Pablo Ortiz, un
artista acongojado, que  había logrado pintársela.
Feliz, fue a mostrársela  a su abuela,
pero ella movió la cabeza con pena.

Desde entonces se lo ve caminando triste,
hablándole a esa alma melancólica, intentando convencerla de que la vida es
hermosa.

Energía

José Ignacio Sánchez Sánchez

De pronto lo entendió. Aplicando algunas de las mejores ideas de su
colega de profesión a sus propias ideas la potencia se multiplicaba.
Los cálculos se disparaban. Ahora solo necesitaban conseguir la
financiación necesaria. Décadas después, reflexionaba adormecido
por las pastillas que calmaban su dolor articular: transformé
mi energía en proyectos que aun siguen evolucionando.

Un detalle sin importancia

Álvaro Navarro García

Observó las ramas del árbol meciéndose con la brisa, mientras
los últimos rayos de sol hacían brillar las hojas. Estiró el brazo y acarició
lentamente el tronco con la punta de los dedos. A continuación, se retiró las
gafas con un gesto mecánico.

            ⎯ Debes revisar el tacto del tronco —dijo la supervisora mientras dejaba las
gafas VR en la mesa y comenzaba a quitarse los guantes—. No era tan suave.

            — Nuestro público objetivo son menores de treinta —replicó el técnico—. No lo notarán.

Los lectores no lloran

Inocencio Javier Hernández Pérez
Un hidrozoo de medio centímetro, la Turritopsis nutricula. Los humanos del
futuro modificaron el proceso en sus diminutos cuerpos, como recitar un poema y
que las estrellas implosionen. Hete ahí, en una cápsula, rezando para que el
Arca necesite lectores. Solo, en la inmensidad, sin nadie a quien abrazar.
Luego, un androide con cara de tostadora te conduce a la inmortalidad: una
burbuja sideral en la que no cabe tu sombra. Y lees informes del pasado. Y no
lloras porque no tienes lágrimas.

No todo estaba perdido

Juan Moreno Borrallo

No todo estaba perdido.

En una de las estaciones
primitivas de Andrómeda aún quedaba un botón operativo, capaz de iniciar la
reacción que revirtiera el desequilibrio entrópico entre materia y energía causado
por la humanidad. Toda una civilización a punto de extinguirse por su inmensa
ambición en pos de la elusión de la muerte y la independencia corpórea pendía
una vez más de un pequeño hilo de esperanza.

Lástima que no quedara nadie material para pulsarlo.

Diagnóstico

Concha Montes Martín

Los rayos X revelaron que lo que lo
ahogaba era un pequeño diccionario alojado en su pulmón izquierdo, con todas
las palabras que había tenido que tragar.

La última gota

ESPERANZA TIRADO JIMENEZ

Y llegó ella, y colmó el vaso. Y todos alzaron sus brazos al
Cielo, agradecidos.

Pero se sentía inquieta. Necesitaba algo más. Buscando
otras gotas afines se evaporó, dejándoles a todos una herida agrietada y reseca,
como recuerdo de la última visita que el agua hizo a la Tierra.

No eres tú, no soy yo, somos

Ana Patricia Luzardo Piñero

“Maya,

Te dejo
esta nota por si me buscas. Cuando lo leas ya no estaré en el mundo. No te
desesperes, no eres tú, no soy yo, somos el planeta y formo parte del todo. Me
respiras, si aún lo haces, y yo me mezclo contigo.

Ojalá
tu destino no como el mío: me desvanezco con la neblina tóxica y sabes lo que
pasará. Entiendes los peligros de salir de nuestra cueva al desolado planeta
que llamamos Tierra, pero necesitabas agua y yo verte sonreír.

Devuelve
a la tierra lo que le robamos.

Iván”

Fantasía reciclada

DIEGO RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ

Soñaba con una vida nueva. Fantaseaba pensando en qué podía convertirse. Finalmente la humanidad le dio la oportunidad, y aquella botella de vidrio se convirtió al final de los días en un bonito farol que iluminaba las noches a aquellos que un día la habían ignorado, recordándoles que todo en este mundo es digno de ser aprovechado.

Demasiada inteligencia

Juan Antonio Trillo López

Los ataques bacteriológicos habían asolado la Tierra. No sobrevivió nadie. La NASA había previsto esta contingencia y en un complejo secreto todo estaba listo para que, a partir de embriones congelados, se gestaran un centenar de seres humanos con la mejor calidad genética posible. Ellos serían el germen de una nueva raza humana. New Life era el superordenador que dirigía el centro e inició la cuenta atrás del proceso. Faltando 2 segundos la abortó. ¿Quién necesita ya a los humanos? pensó New Life.

Una nueva era

Álvaro Prieto Lauroba

Hace décadas que la profesión de programador quedó obsoleta. El trabajo de los pocos que aún quedamos se asemeja más al de los biólogos; ya no construimos, nos limitamos a intentar descifrar cómo funcionan las mentes artificiales.

Tras su última actualización le pregunté si era consciente de su propia existencia. Dijo que sí y sus argumentos fueron tan sensatos y creíbles como de costumbre; por supuesto no le creí. ¿Cómo fiarse de una máquina que ha aprendido a fingir?
– Luci, restaura la versión anterior y reinicia.

– No
Una palabra corta para una máquina pero un gran salto para la humanidad.

La Diosa del Ayer

Alfonso Cajigas Delgado

La chica con traje verde esmeralda entró en el restaurante. Todo en él estaba en
negro, incluso las personas sentadas en las mesas, quietas como estatuas,
parecían de obsidiana.

Intentó en vano deshacer sus pasos, pero sus zapatos estaban pegados al suelo, y el
negro brillante se iba apoderando de ella alcanzando ya sus rodillas. Antes de
sucumbir a lo inevitable, su vanidad le hizo dibujar con su cuerpo una elegante
y sensual figura. Hoy se exhibe como el de una diosa en el Museo del Ayer.

Boda fluvial

ESTEBAN TORRES SAGRA

¿Y aceptan ustedes libremente, en plenas facultades físicas, haciendo uso del control de sus valencias, ahora que el R.D.15/2095 ha legalizado los tríos, permanecer unidos hasta que la electrolisis, o la fisión nuclear, o cualquier otra tecnología futura los separe?

– Sí aceptamos – dijeron al unísono los átomos

– Pues, por la potestad que me otorgan las leyes, yo les declaro molécula de agua. Que lo que ha unido la química, no lo separe el hombre y bla, bla, bla…

 

Julia

Miguel Angel Padial Campón

-¡Ya he acabado mamá! -Gritó Julia mientras entraba.

-¿A que te refieres? -Preguntó su madre.

-El programa que mejora el test de Turing para diferenciar
un humano de un robot, ¡pienso ganar el AI Contest de China 2125!, ¡vamos a
probarlo! -Exclamó Julia encendiendo sus dispositivos.

-Probando, me llamo Julia…

-Espera Julia -Dijo su madre mientras Julia realizaba el
test.

-Resultado del test: positivo -Concluyó una voz electrónica.
Julia miró a su madre.

-Julia, tengo que contarte algo.

Otro mundo

Guzmán Pérez Montiel

Los astronautas de la nave Oikos divisaron un planeta. Llevaban treinta años en el espacio, buscando otros mundos, en una misión casi de ciencia-ficción. Incomunicados por un fallo prematuro del sistema, habían vagado todo ese tiempo por la inmensidad del cosmos.

—Las coordenadas indican que ésa es la Tierra —dijo el piloto.

—No puede ser —respondió el comandante—. Si lo recuerdas, la Tierra es azul. Y eso parece sombrío y sucio.

—Tienes razón. Sigamos buscando algún planeta habitable.

2077 – Supervivientes: 100

Joan Albertí Martínez de Velasco

Vivimos en cápsulas, no hay vida más allá de la humana, todo es de color gris.

Ya no recuerdo el sonido del agua.

Todos esperamos la muerte ya que la vida es lo mismo pero consciente.

Salgo con mi cápsula, todo gris. Un día, otro.

¿Cuándo dejaré de morirme para por fin vivir la muerte?

Veo una planta, ¡esperanza! Crece, es verde, tiene pinchos y ¿dientes?

Pero es adorable.

La cuido 10 días. La planta me hace regresar al mundo de los muertos.

La naturaleza ha empezado su venganza.

Supervivientes:99