Recopilación microrrelatos 2017
Ambrosio 3.0
Manuel Llongo Renat
Apuró la taza de café y regresó a su despacho. Se quedó ojiplática; no daba crédito al ramo de flores que acababa de recibir de su “ex”
por el aniversario de boda (como cada año de casados) que incluía una cita en aquel bistró con vistas y velas. Recordó el
ciber-asistente que él acababa de comprarse y sonrió con pena; no era capaz de arreglar su caos ni con
ayuda de tecnología.
Declinó la invitación en un mensaje con un archivo adjunto: “Actualización a divorcio para androides mayordomos.exe”.
Abrazo al aire
PATRICIA DEL OLMO ESTEBAN
María calculó el tiempo. El silencio, roto por el balanceo del Escasany, le hacía compañía. Delia entró risueña y se sentó a su lado. Hablaron y al rato, su asistente personal se levantó para despedirse. María quiso abrazarla. Lo intentó, como siempre, sin éxito y Delia desapareció en un abrir y cerrar de ojos. Este era el peor momento. Las holografías tenían apariencia humana pero no eran personas, solo imágenes que se proyectaban desde la lejanía y la distancia, para cumplir el expediente.
Atrincherada
Pilar Alzuguren Maza
La molécula cual artillería pesada recorría las arterias, alcanzando los capilares
y abriéndose paso entre los hepatocitos, avanzando inexorablemente hacia la
trinchera de su diana, desencadenando una catarata de señalizaciones en la que
un sinfín de moléculas actuaban como constructoras de la autopista que llevaría
a la destrucción del invasor. Años de creatividad y esfuerzo rezumaban entre
probetas y erlenmeyers, mudos testigos de un resultado que sanaba cuerpos
desahuciados.
Imprimiedo
Jorge Mota Adrados
Disponía únicamente de unos pocos minutos para fabricar la
última versión de su diseño. La política de racionamiento de energía del
Gobierno era cada vez más estricta.
Encendió la impresora y pulsó el botón de inicio.Cerró los ojos y cruzó
los dedos. Era una carrera contra el reloj. Tenían que imprimirse las 123 capas
antes que el vecindario se sumiera en una nueva oscuridad. El silencio le
indicó que ya podía abrir la puerta. Cogió la pieza con mano temblorosa. Estaba
aún caliente y latía.
Mecánica cuántica
Angélica Ortiz Guerra
Solíamos ser todo un fenómeno. ¡Siempre juntos los dos!
hasta que nuestra relación comenzó a decaer. Nos alejamos tantas veces sin
dejar de girar uno en torno al otro, vibrando. A veces más o menos cerca, a
veces inconscientes, pero aun así, tan opuestos.
Finalmente, llegó el día en que terminamos por desaparecer. No
reencarnamos en el mismo sitio, ni reaparecimos ahora concordantes, pero
sabíamos que a pesar de haber sido algo casi fugaz, nos habíamos influenciado…
eternamente.
Sensibilidad
Ramón Vera Pérez
Lo último que recuerdo del accidente es el resplandor de la llamarada. Un periodo indeterminado de oscuridad y luego la blancura del hospital. Mis padres dudaron un momento, pero al final consintieron el procedimiento. El jefe de cirugía me aseguró que pronto me acostumbraría. Sinceramente, si no me lo dicen, no me habría percatado. Esa piel de laboratorio transmitía toda sensación, incluso con más claridad de lo que era capaz de sentir donde aún había tejido orgánico.
Cielo Azul Infinito
Iván Martín Velasco
Dicen que este texto, tú, yo, el planeta, el universo podría no
ser el único. Múltiples ‘tú’ son generados a partir de cada elección. Como un óvulo
al penetrarlo un espermatozoide, infinitos duplicados iguales, infinitos
duplicados diferentes. A cada elección otro universo paralelo. Infinitos Yo’s.
La suma de todas las elecciones en la vida te lleva a un único final. Este de
aquí, de este universo, te entrega, su vida. Su alma. Quieras o no estoy
destinado a estar contigo. Mi final eres tú.
La súper red mental
Edgar Fernando Carbajal López
Había llegado la nueva era de Internet. Bastaba sintonizar un módem móvil con las ondas
cerebrales, para acceder a información ilimitada, en cualquier momento y lugar.
Con la aplicación adecuada, se podía chatear en varios idiomas a la vez, y
compartir las vivencias del día estando incluso dormido. En esta súper red
mental, nunca más se volvió a soñar. Hubo quien compartió los recuerdos de su primer
viaje a Marte, y todos lo bloquearon, porque ya nadie podía imaginarse una
emoción así.
A Chavela Vargas
Sara Pazos Martínez
Yo, Chavela, soy la llorona. Aquella que, al son de tu guitarra, llora y llora en las noches de frío.
¿Recuerdas cuando te enseñé todo esto? Si ahora lo vieses, Chavela, llorarías conmigo. Pues ya no hay mar, lago o río vivo. Solo nos quedan las lágrimas, llorona, para mojar los labios o regar el trigo.
Ahora, Chavela, muerta de sed y entre tierra seca, seré llorona hasta que de llorar me muera.
Al son del viento
Maia Skorupsky Añasco
Hoy el sol se esfumó mas tarde, pasadas las nueve, como si en realidad no quisiera irse.
Los focos irrumpen la paz de la noche y un centenar de insectos danzan desordenadamente sin pasos al son del viento.
Señora bolsa dormitaba bajo un banco triste, hoy la habian abandonado!!
Secó sus lágrimas y estiró sus arrugas plásticas entregàndose al son del viento.
Las hojas secas se lanzan al suelo formándose en rondas para celebrar.
Festejan su nuevo comienzo…muerte y vida se desarmaràn para nacer de nuevo.
Todos celebran durante la noche, todos disfrutan cada instante, menos el sol. Que los observa tímido detrás de un edificio contando las horas que faltan para volver a salir.
Una persona diferente
Amira Benali Boukhar
Hola, este soy yo…
Yo soy el alumno que en mis estudios mi corta memoria no servia, el que mis profesores dijeron que fracasría y al que la gente de mi entorno no entendía. Todo porque no era igual, yo era especial y por mi cuenta un día pude demostrar. Si este soy yo, Albert Einstein un premio nobel que nadie creía que la ciencia llegaría a ser mía.
Se acerca el apocalipsis
Julio Gómez Ballester
Hola, soy Eugene y me encuentro en un laboratorio secreto de
ubicación confidencial en el que se ha estado investigando ilegalmente para crear
un virus mortal como arma. Estoy incumpliendo las normas al escribir ésto pero
debo avisarles de que lo que hemos hecho no es humano y podría causar la destrucción
de la raza humana. El virus infecta a las personas haciéndolas mas agresivas y anula
la capacidad de pensar, ya no son personas, son animales con un único instinto:
MATAR.
Aleteo de mariposa
Irene Gómez Ballester
Días más largos, noches más cortas. Los rayos incidentes sobre
el hielo son siniestros y le causan hemorragias, se desvanece cuando es tocado
por el centro del sistema solar. Ascenso de los grados centígrados y descenso
de la pesca, desolación invade mi pensamiento. En este hábitat de sufrimiento, me
hundo ante el pensamiento de qué será de mi especie, del ciclo de las aguas, de
los hielos y de la vida. Y pensar que el aleteo de una mariposa puede causar un
terremoto en la otra punta del mundo…
El cometa
Angélica Ortiz Guerra
“Es mal augurio, calamidad”. Pero juraría haber visto la Vía Láctea en sus ojos.
Como todo lo sublime, era esporádico, compartiéndose sólo a quienes sabían dónde mirar. Como aquel
fenómeno astronómico, hermoso, tan inusual que dejaba maravillado y exhausto. Me
atraía y me liberaba cada vez.
No busco más en lo palpable. Cierro
los ojos y me resuelvo a regresar a ese instante. No puedo evitar levantar la
mirada ciega en la oscuridad.
Aún a veces puedo percibir la
estela de su sonrisa ausente.
Turno de guardia
Ana Sarrías Oteiza
Se escabulló entre la gente que abarrotaba el piso. Se había convertido en una experta furtiva para evitar dar explicaciones. En la calle aún resonaban la música y las risas de sus amigos pero en cuanto dobló la esquina se hizo un denso silencio, sólo roto por el repique de sus tacones. Caminaba absorta. Si funcionara… Abrió el laboratorio. Se acercó hasta la jaula de sus ratones. Cogió al que llamaban Martín y realizó la medición. No podía abrazarlo así que le dio un feliz mini beso. Luego anotó en el diario: Día diez. Año nuevo de 2017. Misma dosis. Se observa una reducción del tumor de 3 mm
Lo que somos
Cristina Martí Solana
Somos consecuencia de las nubes de gas y polvo que un día decidieron rebelarse, de las masas cansadas tumbadas en el colchón de la realidad, del perfecto reino del carbono, de esos planetas mareados.
La de vueltas que da la vida, de ser las estrellas del programa a ser una simple mota de polvo en uno de los decorados.
Gracias a la ciencia por explicar lo que somos, lo que fuimos, y lo que podemos llegar a ser.
Capicúa
José Luis Domínguez
El tiempo gotea imperceptible
su medida categórica. Ha sido ácido asido a nuestra epidermis; caudaloso río
que nos irremediablemente arrastra. Creemos que le hemos inventado. A contrario,
con nuestro nacimiento y muerte, se mide a sí mismo. Cae en su trampa,
catoblepas, al devorarnos se devora. Somos sus creadores, sus víctimas y sus
asesinos. Tiempo: único ser, única cosa que tiene a la vez dos pensamientos
contradictorios y apuesta por ambos. Tiempo: capicúa.
¡Ya nos lo habían advertido!
Mireya Arcos Pulido
Habían transcurrido menos de 10 años. No podía creer lo que estaba observando. Bajo una visibilidad muy
reducida, un desierto carente de vida donde antes la explosión de colores y
movimiento eran inimaginables. ¡Me asaltó el miedo! Emergí como pude a la superficie
y me despojé del regulador ante el embate de las olas. ¡Ya nos lo habían
advertido! ¡No hay vuelta atrás!
12. Amor por ti
Irene Barciela Domínguez
¿Conoces a James?
Ramón Ferreres Castell
Muchos siglos ha, Moisés separó las aguas del Mar Rojo en su travesía por
el desierto. Y tal gesta fue recogida en la Biblia, la Torá y el
Corán. Y su figura fue cincelada por Miguel Ángel. Y su hazaña
fue llevada al cine, y a la televisión. Y aún hoy se preguntan los
expertos si fue debido a un extraño fenómeno meteorológico.
En 1827, James Simpson construyó un filtro de arena: el primer
procedimiento efectivo para purificar el agua. Y Wikipedia le dedicó
unas pocas líneas.
Civilizados
Eladio González Zerolo
Me acerqué al niño y le pregunté:
¿A dónde llevas todos los días
ese bidón de agua?
A casa – contestó- es que no
tenemos agua corriente.
Yo vengo del mundo civilizado,
allí también cargamos garrafas, aunque tenemos agua corriente.
No tendrás siempre
Siempre
No será potable
Es el alimento más controlado
Será más cara
Es 1.000 veces más barata
El niño me miró con desdén y alejándose
con su bidón encaramado en la cabeza me dijo:
Pues serán civilizados, pero muy
listos no son…
El fin del mundo
Raquel Fernández Fernández
Bajo sus pies crujían los restos renegridos y violados del bosque de su infancia. Hectáreas y hectáreas destruidas por aquel fuego en el que adivinaba la mano del hombre. Regresó a casa y solo unas semanas después llegaron las deseadas lluvias, entonces el bosque herido de muerte se desangró en despojos contaminando la potabilidad del agua y él con el corazón negro como la ceniza que vertía el grifo de la cocina pensó: Que el fin del mundo había empezado por su pueblo.
Nanorelatos electrodébilmente unidos
Josep Oriol Bellot Miana
Big Data. Y correlación no implica causalidad. Fin de la Ciencia? PostVerdad de la Inferencia.
Cisnes Negros. Escapando de la interpolada
cetrería. Epigenética. Funeral senil
del viejo Charles…¿Dónde habré dejado mis mutaciones espontáneas? Súpercuerdas. Metalinguística cerebral
en 4D. De lóbulo izquierdo a derecho, vía marketing viral. Monetización mi-cuite
sobre burbuja crustillante. Inteligencia colectiva. Hormiguero de
la intuición, raciocinio hereje a la hoguera de la Inquisición evolutiva
Over the rainbow
Jorge Isaacs Quispe Correa Angulo
Correr por unos prados verdes mientras un riachuelo brota de entre las montañas.
Sentir el trotar de ágiles caballos y las risas de unos niños por entre los
árboles. Algo debe estar fallando en nuestra programación de sueños pues
siempre deberíamos soñar con colores que no nos produzcan alteraciones.
Considero necesario dar la voz de alerta antes que el problema se generalice y
ya no sepamos qué hacer. Aunque siento curiosidad si los androides podríamos soñar con ovejas eléctricas.
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