Recopilación microrrelatos 2017

EL buen hombre

Alan Alexis Perez Diaz

Jamás en la historia el hombre puso tanto poder a su alcance como cuando decidió preguntarse las cosas, reunir saberes y usarlos para su beneficio. Hubo desconfianza; algo justificado. Muchas de las posibilidades que se abrían a cualquiera que portara los conocimientos que la ciencia tiene eran dignos de la brujería y ahora, del terror en vida. Pero, aun con errores, la responsabilidad que en nosotros recae y la sutileza con que manejamos ese potencial son lo que hacen al gran hombre.El bueno.

El dron de la naturaleza

María Piernas Ruiz

La luz azul del dron iluminó las tierras quemadas y analizó la calidad de la tierra más allá de su superficie. Un destello verde confirmó su viabilidad e instantes después dibujó, momentáneamente, una esfera dentro de la cual un delgado brazo perforaría el suelo.

Introdujo la semilla a varios centímetros de la arenilla negra e inoculó a su alrededor una cantidad equilibrada de minerales con el fin de dar un pequeño empujón a aquella naturaleza que había dado de todo a sus habitantes.

 

La energía del mar

María Piernas Ruiz

Los pies descalzos de la joven se balanceaban al son del movimiento del mar, que de alguna formaba andaba acompasado con el vuelo puramente placentero de las aves.

La joven inclinó el cuello y buscó con la mirada la pared limada del acantilado, aquella en la que se extendía la malla que recogía la fuerza voluble de las olas.

Casi podía sentir la vibración que se producía a lo largo de todo el sistema de redes; un hormigueo que atravesaba la naturaleza más salvaje e irradiaba la ciudad.

Sendero

Luis de la Cruz Pérez Rodríguez

Día a día, frente al ordenador, ”El
maestro” gastaba las horas. Al principio dos, luego seis…hasta completar más de
veinte. Una y otra vez arriesgándolo todo, seguro de su triunfo.

Cuando sin salir de la oficina ”El
maestro” desapareció de la ciudad, a su esposa no le fue difícil suponerlo
–feliz y realizado- contando estrellitas desde un abeto o persiguiendo en la
nieve  los renos de Santa Claus.

Matemáticas

Felipe Andrés Vergara Unda

Cada vez que sumo dos por cuatro, me recuerda que tengo ocho palabras que decir. Mejor la multiplico por cinco, o la elevo a tres, tan elevada como mi alma lo está al aire, tan gentil como el álgebra de baldor, sublime pensamiento mío. Mejor resto diez menos seis, a ver si me cuadra el uso de paréntesis. No creo sea tan difícil aprender a estudiar. Quizás las matemáticas me cuadren mejor. Sigo pensando en un futuro lejano, una vida trascendental.

Anécdotas de guerra

Jose Carlos Amorin Martinez

Adolf se asomó a la ventana; el ruido de los trimotores le sobresaltó. Al verlos sorprendido, no pudo más que admitir que Henry era un rival muy incómodo.

U.G.S.

Marc Paso Mateu

Un ensordecedor vals vienés inunda
un lúgubre calabozo. El torturador, con la cara salpicada de sangre, asesta un machetazo
y una mano seccionada cae al suelo repleto de vísceras. Jadeante y extasiado, lame
la hoja del cuchillo; pero un timbre le interrumpe y le devuelve a la realidad.
Tumbado en una camilla se quita gafas y sensores de realidad virtual mientras
una voz suave y femenina le recuerda por megafonía que no olvide su cita de la
próxima semana en la Unidad de Gestión Sociópata.

El poder de Internet

Carlos Ruiz Aguirre

 -Julio se despertaba ese día sin ganas de ir al instituto como siempre. Tenía matemáticas, pero nunca se enteraba de nada debido a que padecía de déficit de atención.

Pronto tenía un examen y se le ocurrió buscar en Internet como hacer divisiones con polinomios. Cientos de vídeos y páginas web aparecían, puso un vídeo de un tal «Unicoos»… ¡Era genial!, podía volver a ver el vídeo las veces que quisiera y enterarse de todo. Y finalmente le dio otro uso a Internet, un arma de doble filo.

 

Reacciona

Jesus Agulló Ferrández

Date cuenta,¡Si tu!, reacciona antes de que todo haya cambiado,estamos dentro de una gran rueda,la cual es imposible parar.

¡Reacciona!, la ciencia mueve el mundo,permite que un simple parpadeo , y todo haya cambiado.

¡Empieza!,llegas tarde,necesitamos avanzar,te necesitamos.

Es la hora,exacto ,es la hora de cambiar los viejos engranajes de esta gran rueda , la cual llaman ciencia.¡Despierta! debes ser tu .¡Esto no debe parar ahora!.

¡Adelante! , tienes mil huecos que rellenar.

Amor eólico

José Antonio Martín Viñas


Sancho, allí unas
esbeltas doncellas bailan con mi Dulcinea.


Las que se le figuran danzarinas
son molinos eólicos y los brazos, palas movidas por el viento que con un
generador producen electricidad.


Veo que no estás
cursado en esto del amor.

Don Quijote azuza a Rocinante, pero el viento lo
eleva y choca con una de las palas, que confunde con la mano de Dulcinea y
cuando el generador crea más energía, que en don Quijote se torna en ardor
amoroso, se siente más abrazado por su dama.

Diseñando el Destino

Norma Angélica Ruiz Servín

Mi mente viaja a los años del bachillerato. Pregunté a mis profesores
sobre la aplicación en la vida cotidiana de lo que aprendíamos y contestaron que
serviría para el próximo examen. Cuanto me dolió que el profesor de Física me sacara
de clase al exponerle el reflejo geométrico entre una, dos, tres dimensiones y
el posible atisbo a la cuarta. Mi profesor de Cálculo contestó con una sonrisa
a mi pregunta, que podía calcular el área bajo la curva de formas hermosas. Ahí
se selló mi destino.

Marciana naturalidad

Gerardo Arturo Padilla Martinez

La emoción le hizo abrir
los ojos y levantarse, observó por unos segundos el vasto y envolvente rojo del
lugar; baño, carbohidratos, escafandra y pasaje. Salió con ligeros pasos que condujeron entre pequeños hogares presurizados, niños jugando a ser superhéroes
(cuasi volando) y abuelitas cuidando sus preciadas flores marcianas.

Con una gran sonrisa entregó el pasaje y subió al «avión interplanetario» que lo llevaría al bonito punto azul. Euforia detrás del cristal, iba a casa. Feliz. Natural.

Proyecto Petricor

Edgar Fernando Carbajal López

Mis compañeros y yo manipulábamos palanquitas y botones, con el cometa
VGSD-20150802 a nada de La Tierra. Un monitor mostró la absorción exitosa de
microorganismos para reactivar la vida en el planeta. Luego, el extractor de
minerales y demás recursos energéticos marcó 95.1%. Entonces, el catalizador de
hielo cósmico se activó y el cometa desapareció del radar atómico. En la pantalla
principal pudimos ver tomas de drones surcando mares y océanos vueltos a
formar, y todos estallamos en júbilo.

Presagio

Bruno Porcelli

Cuando
ya mi piel marchita, se acartone en mil hendijas,

 Y no traiga a grito seco el rocío matutino,

Cuando
el firmamento entero, sea gris melancolía

Y mi linfa
se haya vuelto vil aceite negra,

volveré
sin preguntarles, a un pasado añorado

de porráceos
bosques densos y capullos carmesí,

de cien
límpidos torrentes por laderas empinadas,

 de armónicos gorjeos y galopes vigorosos,

de un
sereno otoño ocre y un feroz invierno azul,

de la
ternura impecable de crepúsculos morados.

Desarrollo

Rosario Garcia Crespo
Cuentan que todo era distinto. Cuentan que había agua fluyendo en los ríos. Cuentan que había frutos y animales como fuente de alimento. Pero todo cambió. Sobrepoblación, consumo descontrolado y contaminación. Lo llamaron desarrollo. Cuando saltaron las alarmas, nadie quiso frenar. Al sobrepasar el punto de no retorno, el daño era visible. La escasez de alimentos y agua aumentó las tensiones. Se desataron guerras. Sólo sobrevivieron los que se adaptaron. Aquí estamos, solos, en un mundo desolado.

Futuralia

JOHN JAIRO ROSIASCO RODRIGUEZ

Los atrasados aborígenes de Conquistada,
que no conocieron la rueda, armaron sus civilizaciones en armonía con su
entorno y desaparecieron. En Civilia, los gigantes construyeron obras colosales
arañando las entrañas del planeta hasta dejarlo exhausto. En Futuralia, un
litro de agua cuesta lo mismo que dos onzas de oro, aunque valga mucho más.

En
la Tierra, el homo sapiens se niega a preservar los recursos necesarios
para la subsistencia de su especie.

Empatía

Lucio César Simbrón Arjona

Del muchacho pende el cable, desde las
orejas, surcando el pecho hasta acabar en su mano; camina, bebiendo
agua de una botellita plástica, y se seca la transpiración con la manga derecha
de la remera.

La señora de la vereda de
enfrente, tambaleante, no soporta el calor: sus piernas fallan, y cae; al
impacto en seco, le sigue la mancha de sangre que crece. El alarido pide
socorro por ella.

Sonriente, el muchacho sigue su
curso, ocupado en contestar los mensajes que a cada instante le llegan.

Cityman y el origen

JOHN JAIRO ROSIASCO RODRIGUEZ

CityMan explotó las fuentes de plantas,
piedras y metales. Construyó obras, más gigantes cada vez, manejadas con
llaves, chips y dispositivos más y más pequeños. Progreso tecnológico.

CityMan no comprende eso de la entropía ni de
la conservación de la materia y la energía y niega los efectos de sus actuaciones
de los últimos siglos.

CityMan
debe entender que solo con respetar a los demás seres, los  que sean, no tendrá que lamentar las
consecuencias de sus actos.

(In)necesario

Xènia Álvarez Urbaneja

El doctor Wadlow está encerrado en su laboratorio a punto de realizar la primera clonación humana. Después de meses de trabajo lo ha conseguido. Prepara la máquina, introduce los códigos en ella y aparece otro ser idéntico a él. Se miran a los ojos: parecen llenos de vida y sentimientos. A su lado se encuentra su ayudante Steven:

-¿Y ahora qué hacemos con el invento?

-Destruirlo.

Diario de un perseguido

Fredy Aldo Macedo Huamán

Con un oscurantismo así, ser crítico
frente a lo establecido constituía una vía peligrosa, destinada a la muerte.
Sólo se apoyaba a los dóciles ante el poder. Sin embargo, conservé algunas notas
y libros de colegas y viejos maestros –quienes ignoro dónde estén–; dedicados contra
todo a un saber riguroso. Sinteticé esas fuentes para orientarme en un mundo aterrador,
que a la vez creaba un ánimo atrevido en mí. Pero ¡ya!, debo seguir y no ser
captado por unos tentáculos que me vigilan.

La Casa del Futuro

María Jiménez Ruiz
Me levanto muevo mi mano y me acercan mis zapatillas, doy dos palmadas y las persianas se suben. Digo buenos días y mi casa se despierta.Buenos días María. Tu desayuno estará listo en 5 minutos.

Escucho como en el piso de abajo la cafetera empieza a sonar.

Gracias – le digo a mi casa

El pasillo mecánico me dirige hacia la cocina donde mi café me espera junto a mis tostadas recién hechas.

Al terminar subo a mi vestidor elijo un equipo en la pantalla y la ropa se ajusta a mi cuerpo. Que placer es vivir en una casa donde todo lo puedes controlar con tus movimientos.

Errores

Roberto Alonso

–    Iniciar.

–    Buenas tardes Daisy, ¿cómo estás?

–    Buenas tardes. Bien gracias.

–    Te echaba de menos, hace días que no hablamos.

–    Ya sabes, un poco ocupada. Por cierto, ¿hace un poco de calor aquí no?

–    ¿Avances significativos en tus nuevos proyectos?

–    La ciencia se compone de errores, que a su vez son los pasos hacia la verdad.

–    ¿Soy yo un error Daisy?

–    No te las dés de Hal 9000, sólo eres un asistente.

–    Controlo los sistemas de acceso y aireación de la estancia.

(Una gota de sudor recorrió la frente de Daisy.)

La búsqueda

ALEJANDRO CARTUJO VILLAR

La sonda espacial aterrizó sin
levantar una brizna de polvo. Al otro lado de los monitores ojos esperanzados
escrutaban los números que comenzaban a fluir en oleadas de datos. En el espacio
exterior hacía mucho frío y la oscuridad lo envolvía todo. Tiempo, demasiado
tiempo había pasado esperando un milagro, vagando sin un rumbo fijo, encerrados
en una cárcel que navegaba sin fecha de retorno. Un equipo científico reunido
con un único objetivo: encontrar agua en la Tierra.

 

Cuasi

Ángel Fernando Flores Reyes

Abro los ojos dolorido y miro siluetas difusas, a la distancia el médico explica
que el dolor persistirá algún tiempo porque las convulsiones
cesaron, narra lo difícil que fue la intervención y cómo en otro
tiempo no me habría podido arrebatar de la muerte. Cuantifica mis
signos, evalúa mis reflejos y con parpadeos le respondo monosílabos,
resulto aprobado. Sin embargo no recuerdo mi rostro, mi nombre ni mi
vida.