Recopilación microrrelatos 2017
El amor del corazón
Carlos Eduardo Acosta Ortiz
Esperando
no ser el único en esta laguna sin sentimientos dentro del mundo inteligente
gobernado por la razón, intentando no perder la esperanza del cariño, sirviendo
fielmente como patrocinador de la vida, decidió finalmente dejar de esperar y
comenzar a buscar, dejar de callar y ser la voz del que no la tiene, hasta que
terminó amando con locura. Desde ese día, él se diagnosticó como demente, pero repetía
con pasión: “Si el amor no es locura, entonces no es amor”
Cambio de perspectiva
Yenny Mildreth Vargas Querubín
Todo se veía como un verano sin sol, invierno sin lluvias,
otoño sin colores, primavera sin flores. Se había perdido el sentimiento y gobernaba
en su mundo la inteligencia, pero solo con que se desconectara un segundo de la
razón que lo tenía atrapado, vio el aroma de una nueva esperanza no dependiente
del sistema, una nueva razón para vivir, y entonces tembló de amor y de pasión
toda su primavera ardiente.
¿Avanzamos o retrocedemos?
Carla Benavent Lledó
Marta, tenia 20 años cuando comenzó el fenómeno de las redes y las nuevas tecnologías, ella decidió probar y consiguió el trabajo de su vida.
Pero un día se suicidó, dejando publica una carta, en la que decia que los últimos años de su vida habian sido lo contrario a lo que publicaba, vivía en su propia mentira.
Quiso dar su vida para que todos pudieran darse cuenta de que solo vemos el lado bueno de los avances y no somos capaces de ver que alguien vive su propia mentira y está sufriendo.
Percepción
Eduardo Jose Cardona Reyes
La feria de ciencias colegial
era la oportunidad para mostrar mis dotes de inventor. Mi imaginación volaba
con el universo de posibilidades, los días pasaron y con tantas ideas no pude
iniciar ninguna. La noche anterior y aun no tenía nada. Fue cuando vi mi
salvación en la base de una licuadora vieja. De inmediato le adherí un palo de
escoba y me presente al evento, el maestro al verla me pregunto. ¿Es una
licuadora en un palo? A lo que respondí, no, es una cortadora de césped eléctrica.
Las mil y una noches
David Domínguez Parrilla
Los ríos de agua salada corren
salvajes por las mejillas de mamá. Tiene miedo. Papá llegará pronto y la tormenta
del alcohol descargará sobre su espalda. Como siempre.
No quiero
verlo, ya han sido demasiadas tardes lluviosas en mi vida. Huyo a mi cuarto y
sigo trabajando. Pronto seré capaz de hacer que la alfombra vuele y mamá y yo podremos
huir entonces a un mundo de algodón y regaliz.
La reivindicación de los poetas
María Luelmo Vargas
los juglares hasta los dadaístas, los poetas languidecimos bajo la practicidad
metálica de militares o ingenieros; nunca me pagaron bien por mi genialidad. Cuando
comenzó esta era de las máquinas, el nuevo mundo prometió que los poetas
reinarían porque serían los únicos cuyo trabajo no podría ser replicado por
autómatas. Heme aquí, en este asilo de ancianos inmortales, donde esa horrenda
enfermera androide me mantiene vivo más allá de mis 200 años y me gana en todos
los concursos de poesía
La indeterminación de Heisenberg
Francisco Javier López Martín
Me han preguntado muchas veces si Hitler no dió con la madre de todas las bombas porque nos dedicamos a boicotear los experimentos, o si, simplemente, no fuimos capaces de acabar el trabajo antes de que la guerra acabase con el Führer. Si un buen día me concedieron el Nobel de Física, que no de la Paz, sería porque sabían que años más tarde,cuando optásemos por conocer el punto exacto en el que nos encontrábamos, renunciaríamos a participar en la acelerada locura que conducía al desastre final
Animales
Manuel Peris Junco
He recibido
autorización de la Comunidad para experimentar con ratones. Antes he tenido que
capacitarme para cuidar de su bienestar, justificar que no es posible emplear
otro procedimiento incruento y obtener la aprobación del proyecto en mi centro
de investigación, con el informe favorable del Comité Ético y la evaluación del
Órgano habilitado.
Caigo derrengado en el
sofá. Enciendo el televisor.
—…oleada de inmigrantes
ilegales intentando saltar la valla de Melilla ha podido ser repelida…
PI
César Montilla
Me enamoré de la hija de Peter Higgs (el padre de la
partícula de Dios), en el café de la Universidad. Ella, amante de los quarks, sintió
una inexplicable atracción por mí, pues
además de feo, era enano. Medía exactamente
48 veces el valor de PI, es decir: 150,7968 centímetros. No obstante, la perfecta
conjugación matemática entre ambos (ella medía 52 veces PI), nos llevó a la
cama esa misma madrugada, casualmente a la hora PI. Concluí que tendríamos un genio,
y fueron algo más que trillizos.
Gotas de agua
Román Ignacio Ksybala
En medio de
ese país seco, pobre y árido, él despertó feliz porque había logrado soñar con un
grifo. Un grifo grande, del cual manaba ese dulce tesoro líquido, para él y su familia.
Qué hermoso…
Tenía que repetirlo… Se prometió que esa noche, antes de dormir, en lugar de ovejas
iba a contar gotas de agua.
Mi primera imagen
Ana Isabel Rodríguez Vázquez
Lo primero que quiero que vean mis ojos, es el agua.
He sentido su calor sobre mi piel y su frescura calmando mi sed.
Su rumor me dormía siendo niño,como una dulce nana,y me hacía estremecer durante la noche, cuando golpeaba con fuerza los cristales.
Ahora,la ciencia me devuelve la vista y el milagro se produce al fin.
Puedo ver…. agua transparente, cristalina,y en ella, como en un espejo, por vez primera me veo a mi mismo.
La luna sobre la fuente
José Lara Ruiz
El agua
cayendo está sobre la
musgosa toba, sin parar de
salpicar.
La luna en su
plenitud; el silencio
más sonoro; más inmóvil
la quietud.
Una mujer llamada universo
antonio del castillo albarracin
Tienes que ser verdad…
Que tú, mujer universo; de órbita elíptica y dilatada,
tenga un lugar donde guardar mis secretos más encumbrados.
Tiene que ser realidad…
Que cuando yo te beso, consigo que tus partículas de
hidrógeno se trasmuten a helio. Y brille así tanto tu sol, que de energía tuya viva
mi corazón.
Tiene que ser irradiación; porque así lo siento yo…
Morir de amor
Ana Isabel Rodríguez Vázquez
Aquel hombre de hojalata lloraba porque le habían roto el corazón.
Parecían lágrimas de verdad, calientes y saladas, pero nadie creía que bajo aquel montón de chatarra , pudiera haber sentimientos.
La autopsia lo confirmó, parada cardiaca.
Aquella nueva generación, tan avanzada, seguía muriendo de amor.
No soy una lágrima fácil
Sylvia Marx
No
soy capaz de salir de esta pequeña cueva. Dicen que mi esperanza de vida suele
ser relativa, directamente proporcional a su dolor, pero, nunca fue así.
Sí, jamás llevé billete de ida y vuelta, lo mío siempre resultaba un viaje incierto.
Ella solo
debería pestañear y mi caída sería inminente, pero como el momento nunca llega,
le instalan un tobogán cerrado, una cánula, para facilitar mi descenso. Así parece divertido precipitarme al vacío. Y es
que… yo no era una lágrima fácil.
La palabra mágica
Rosa María García Barja
Jhalil viene del
campo de refugiados del Sahara. Aprende las palabras que mejor le suenan, pero
si hay una mágica para él, esa es ¡AGUA!
El mejor regalo es dejarle abrir el grifo y se queda
extasiado mientras el chorro de agua fresca le hace cosquillas en los pies.
Chapotea hasta en los charcos y cristalinas, se quedan las
gotas colgadas de sus pestañas.
Me parece a mí que llora a veces, queriendo retenerlas entre
sus dedos y no, no sabe que el agua es la libertad…
Nanorelatos electrodébilmente unidos
Josep Oriol Bellot Miana
Big Data. Y
correlación no implica causalidad. Fin de la Ciencia? PostVerdad de la Inferencia.
Cisnes Negros. Escapando de la interpolada
cetrería. Epigenética. Funeral senil
del viejo Charles…¿Dónde habré dejado mis mutaciones espontáneas? Súpercuerdas. Metalinguística cerebral
en 4D. De lóbulo izquierdo a derecho, vía marketing viral. Monetización mi-cuite
sobre burbuja crustillante. Inteligencia colectiva. Hormiguero de
la intuición, raciocinio hereje a la hoguera de la Inquisición evolutiva
Ingeniero
FRANCISCO JAVIER AGUIRRE GONZÁLEZ
Mi padre es
ingeniero. Desde niño quiso ser inventor. Era su vocación. Pensaba que podría crear
algo maravilloso para la sociedad. Estudió mucho para prepararse. Pronto se dio
cuenta de que casi todo estaba ya inventado: la radio, la tele, el tren, el
coche, el avión, la Internet… pero no desistió. Se asoció con una investigadora
de primer nivel, que buscaba algo semejante, y entre los dos me inventaron a
mí.
La tetera de Rásel
Joan Grau Cebrián
-«Se pronuncia Rásel».
Se quedó impávido, ojeando la pantalla del ordenador de la biblioteca, mientras algunos chistaban el atrevimiento de su nieto a puntualizar sus susurros. Le pareció vertiginoso que un tal Bertrand Russell hubiera especulado con una idea semejante hace tanto tiempo. Imaginó que en alguna conversación de bar podría haberse quedado con todo el mundo, de haberlo sabido antes. Pero sin exagerar. Seguramente, pensó, su inteligencia le hubiera maravillado más a él que a los demás.
Una Semillita
Eva Marina Moreno Valero
Soy una cosita
que estoy en tu cabeza y al principio cuando naces soy pequeña pero fuerte y
conforme vas creciendo me voy haciendo más débil,
me vas haciendo más débil,
me
van haciendo más débil
los que te dicen que no valgo para nada cuando
valgo para todo y sin mi nada avanza nada evoluciona y nada sale…
Yo te digo
que nada es imposible y te impulso a crear y a hacer realidad lo que una vez
pensaste…
Una semillita
llamada imaginación
Huracán constructor
Electra Lagos Ruiz
Asome mi cara en el nuevo manantial
del lago cerca de mi casa, después que paso el Huracán María, que cambio la geografía
de mi pueblo. Como aun soy niño, me doy cuenta que el agua habla mi leguaje y le
pregunto: Que paso ayer, que pasa hoy y que pasara mañana, quiero
saberlo todo?. Gira y se inquieta el agua, mueve sus arenas y pequeñas rocas y luego aparece un pequeño cangrejo, le recojo con mis dedos, se que tiene la respuesta, y me dice: somos el futuro, víveme!
Nakawé la del Bosque
Electra Lagos Ruiz
Atrás quedo
el inmenso bosque de la montaña sempiterna de mis ancestros. Ráfagas de vientos,
hélices que nadan bajo el agua, me llamaban, no pude parar, seguí caminando sin
ver atrás, mas allá de la frontera prohibida, olvide las advertencias de los
ancianos. Y aparecí yo, niña indígena, curiosa. La
atmósfera de capas gaseosa, la mezcla de gases y aerosoles sobre mi cabello
desaparecieron. Afuera el viento sopla mi nombre huichol, me llamo Nakawé dueña
de las estrellas y del agua.
El dinero para la ciencia es mejor ahora
Juan F. Pelayo
Una señora, sabe
que un día no muy lejano, puede enfermar. Y que tal vez su
enfermedad sea una de esas que no ha sido convenientemente estudiada.
Así que decide ahorrar, poco a poco, con esperanzado altruismo.
Cuando enferme donará el dinero a la investigación científica y,
tal vez, puedan salvar su vida. Pasan los años. Como suponía,
contrae una dolencia grave, alzheimer. Ya no recuerda para qué
guarda el dinero.
El relevo
ÁNGEL DE DIOS RUBIO
El
nivel del agua apenas llegaba a la línea roja que marcaba la muerte del
embalse. Este de Contreras había sido una reserva para las huertas valencianas,
un lugar de vacaciones para las truchas del río Cabriel y un indescriptible espectáculo
desde cualquier lugar de la sierra.
Junto
a la presa, agonizaba la central de producción eléctrica. La fuerza del agua
apenas podía mover las turbinas que, durante años, habían sido las que habían
llenado de luz y calor las casas de la comarca.
El
sol, sin embargo, ahí seguía, impertérrito, iluminando las placas solares que
poblaban toda la serranía.
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