Recopilación Microrrelatos 2014

El Concurso Microrrelatos científicos 2014 recibió gran cantidad de relatos llegados de todas las partes del mundo. Aquí puedes leerlos:

En realidad lo del amor

En realidad lo del amor no tenía ninguna lógica y lo de la vida tampoco, como la suerte de los espermatozoides, que esprintan ligeros en busca del óvulo, a codazos con los otros esprínteres, sin premio final verosímil. 

Y yo, agua que piensa, ¿qué soy? Fruto del amor según mis padres, hoy divorciados. Fruto improbable del azar, según mi esposa, hoy embarazada. No hay respuestas salvo en supersticiones, siquiera religiosas. Dudamos de quiénes somos y de dónde venimos, mientras vamos en busca del amor o su espejismo para perpetuar nuestra especie en un acto reflejo e irracional de la existencia.

El tesoro (2014)

No te preocupes madre. Los dolores desaparecerán.

Ya sé que esta sequía dejará sin agua el cauce del río y el manantial curativo desaparecerá.

Pero yo, cada día,  en silencio, durante dos años me acerqué a él y sin su permiso le arrebaté en un frasquito, unas gotas del tesoro que portaba.

Un tesoro que nos da vida y que sin él, la perderíamos. Un tesoro que sin darnos cuenta se nos escapa de entre los dedos. Un tesoro que nos hidrata y nos limpia.

Madre, aunque no lleguen las lluvias, tú tendrás ese tesoro.

Dicen de mí que soy un científico demente

Dicen de mí que soy un científico demente y no logro comprender el porqué. En ocasiones, algún alma compasiva se apiada de mi suerte con un «pobre hombre», creyéndose cómplice de semejante infortunio. Me quedo pensando… “ah, quizás es por Laura o por lo que se parece a Laura». 

Mi esposa falleció hace cinco años. Tan numerosos fueron los mensajes de consuelo, como infinitas las noches de soledad. Hastiado, este aprendiz de demiurgo decidió revivir a Laura creando un humanoide a su imagen y semejanza, tornándose entonces el olvido en recuentro. Nuevamente, la ciencia era la cura a mi desdicha.

La caja de Schrödinger

Ante la débil señal reorientaron los radiotelescopios expectantes. Los potentes ordenadores enloquecieron para descifrar el mensaje. Ellos contuvieron la respiración esperando escuchar  la voz de una inteligencia extraterrestre. En realidad se trataba de una señal antigua de un  científico ya fallecido. Aseguraba que en caso de recibirla se demostraba que el universo era  finito: la señal habría llegado al límite y regresado al origen. «Puede que estemos encerrados en una enorme caja de Schrödinger», dijo un astrofísico. Otro disintió: «Si es así, ¿no habría una caja mayor que la contuviese?»; «Quizá infinitas cajas unas dentro de otras», propuso un tercero.

Humanoide

Dicen de mí que soy un científico demente y no logro comprender el porqué. En ocasiones, algún alma compasiva se apiada de mi suerte con un «pobre hombre», creyéndose cómplice de semejante infortunio. Me quedo pensando… “ah, quizás es por Laura o por lo que se parece a Laura».

Mi esposa falleció hace cinco años. Tan numerosos fueron los mensajes de consuelo, como infinitas las noches de soledad. Hastiado, este aprendiz de demiurgo decidió revivir a Laura creando un humanoide a su imagen y semejanza, tornándose entonces el olvido en recuentro. Nuevamente, la ciencia era la cura a mi desdicha”

Aquel sueño

Un profesor cualquiera.

Juan Orti era un hombre paciente, elegante y muy educado. Enseñaba química, física, biología y botánica. Aunque sus alumnos no sabían apreciar sus clases, él fue en su momento el hombre más importante de la historia.

Ayudo a salvar a millones de personas gracias a sus investigaciones, cosecho cultivos donde nunca nadie se lo había imaginado y elaboró una vacuna para enfermedades mortales.

Sí, Juan Orti fue en su momento el hombre más importante de la historia pero para él lo más difícil de su carrera profesional fue dar clases a sus alumnos de instituto.

¡Vivo! Un mundo futuro

Joan Albertí Martínez de Velasco

2714. Despierto, hoy he dormido en la luna, desconecto la máquina de sueños…

Hoy celebro que vivo, independiente a cualquier otra vida, pero vivo.

Me conecto  a la máquina de necesidades diarias, ¡estoy listo!

Me pongo mi traje, filtros… hace años que no respiro aire puro.

Fuera, nadie, como siempre.

Reviso el aire, lo escucho, lo siento, sin vida, inerte, irrespirable… Oxigeno 0.

Entro en mi refugio, espero, vuelvo a salir, nadie… Oxigeno  0.

Ya no hay vida exterior.

Está contaminado y nadie sabe porque. Vida  0.

Tal vez mañana lo logre… Duermo.

Despierto en la tierra, 2014, ayer soñé…

Philae

– Señor, ha llegado el último informe sobre las señales detectadas en el cometa 300K. Se trata de un robot muy rudimentario provisto de un taladro que va tomando muestras del terreno y envía los análisis al planeta azul. Parece que se ha reactivado por energía solar. Tal vez fue enviado allí para alguna misión hace mucho tiempo. 

– No comprendo, en ese planeta no hay vida inteligente. Aunque dice la leyenda que la vida empezó allí.

– Me extrañaría, señor, su atmósfera es irrespirable, está compuesta de oxígeno y apenas contiene el helio tan necesario para la vida. 

8 minutos

La luz del Sol tarda 8 minutos en llegarnos a la Tierra. Así que, si un mal día aquél explotase, aún tendríamos 8 minutos más de vida.

Primero nos quedaríamos a oscuras. Después, el impacto de la explosión la empujaría violentamente eliminando sus movimientos de equilibrio, para salir despedida por la Vía Láctea como una frágil y liviana pelusa.

La Tierra, en ese viaje descontrolado, podría llegar a irrumpir como un astro huérfano en el equilibrio de otro Sistema, bajo las directrices de otro Sol que como anfitrión pudiera aceptarla, esperando con renovada ilusión, otros moradores que la traten mejor.

El Salto

Seis horas después de haber alunizado al sur del mar de la Tranquilidad, y tras recibir autorización del centro de control, efectúan los preparativos de la primera actividad extravehicular. El primer astronauta en salir del módulo, mientras desciende lentamente por las escaleras, activa la cámara de televisión que retransmitirá imágenes a todo el mundo y comprueba el retorno de radio. Se detiene en el último peldaño, toma impulso mientras se repite mentalmente la frase que han acordado entre los tres, da un paso adelante, oye un desgarro en la entrepierna y pisa, ya muerto, el suelo lunar.

Abu, cuéntame el principio por favor

-Abu, cuéntame el principio por favor

-Érase una vez… 

-No abuelo, ese no. El de que hace mucho todo era un agujero que explotó y formó los colores y los sabores, y las partículas. Y luego vino el Sol y en el agua unas células chiquititas escupían oxígeno, y luego aparecieron los dinosaurios que son los que me gustan, como el Tiranosaurio, mi favorito. Pero cayó el meteorito en el Yucatán, y sólo vivieron unas ratitas… 

-Pero Mario, ese cuento es muy largo y tú sólo tienes tres años.

-Pero abuelo, eso no es un cuento, es ciencia. 

Sueño de una noche estrellada

Desde la noche en que vi las estrellas reflejadas en tus ojos no he cesado de buscar respuestas a la enigmática belleza del cielo, las estrellas, galaxias, y nebulosas.

Cuando la luna se cubre del manto estelar, me dispongo a contemplar la historia de la humanidad desde la lente de mi telescopio, a la par que mi corazón late cada vez más rápido mientras que el tiempo se ralentiza atrapado en el recuerdo de tus labios.

Cuando llegue el día, la estrella que alumbrará el cosmos camino hacia nuevos y recónditos planetas llevará tu nombre.

Soulmate

De tez pálida y ojos brillantes, su apariencia evocaba todo lo que acontecía en su mente, una sucesión numérica que la llevaría a la cima de su particular Asgard o a una habitación aislada del resto del mundo.

La ciencia ha sido su amiga, confidente, amante y compañera, le ha robado muchas cosas pero también le ha dado una razón para vivir, para anhelar la llegada de un nuevo día y lamentar su final cuando la oscuridad acaba con las últimas pinceladas doradas del sol para dejar paso a la fría y bella sensualidad de la luna.

Gotas

La consigna del guía fue clara: Había que cuidar el agua. 

Este vital recurso es cada vez más difícil de obtener y por ende más escaso, además la lluvia de hoy por la mañana apenas alcanzó para dar de beber a los niños. Sólo la esperanza nos hace creer que podemos tener éxito en esta travesía por el desierto. 

A veces sentimos que esta situación ya ha sido vivida hace mucho tiempo, pero la diferencia es que nosotros no vamos en busca de nuestra tierra, sino que estamos pagando el precio de haberla contaminado.     

La abogada 4.0

Esa mañana, Johanna Jeong estaba terminando de redactar una apelación cuando comenzó a dolerle la cabeza. De repente, aquella palabrería le resultó incomprensible. Comenzó a pensar en monumentos de la ciudad de Roma. Decidió tomarse un descanso de quince minutos. Fue a la cantina y pidió un zumo natural. Cuando regresó al ordenador, se dio cuenta de que seguía teniendo en la cabeza monumentos romanos. Estaba claro que el chip de memoria sufría algún problema. Llamó al operario de mantenimiento. Mientras esperaba, cerró los ojos. Esas ruinas eran hermosas. Más que el código penal eslovaco.

Como tantas otras veces

Como tantas otras veces, los sueños llegaron antes que la tecnología. El día que leyó sobre su existencia, Rubén soñó que alguna vez sería capaz de fotografiarlo de algún modo, que podría observar con sus propios ojos el bosón de Higgs. Hoy, al fin, cree haberlo conseguido. Respira hondo y acerca la frente al nuevo visor que acaba de desarrollar. No, imposible, debe de estar mal calibrado. Se aparta y se frota los ojos antes de volver a mirar. En el centro de la partícula puede leerse con toda claridad: “Dios, Natura y Cía. Reservados todos los derechos”.

Del amor y las especies

Tomas acudía diariamente a un prístino manantial de una umbrosa ladera. Estudiaba allí una comunidad de sapos cuyos machos transportaban y cuidaban los huevos previamente fecundados de las hembras y que estos portaban durante casi dos meses.

Esa mañana Juan acompañaba a Tomas y ante las explicaciones de este Juan exclamó,

– ¡Qué curiosa la genética y la evolución que otorga a estos animales comportamiento tan extraño!

-¿Cuidar de sus crías? Contestó Tomas -Nosotros a eso le llamamos amor. No es solo pues recopilación de datos científicos. Mi estudio trata tambien entonces del amor.

 

 

El arte, mi arte es mi ciencia

El arte, mi arte es mi ciencia. Todos nacemos con algún don, que a largo de nuestra vida se convertirá en arte. Nacemos para emprender un camino, en el que se nos revelará nuestro arte; el que llevamos dentro. Se nos cierran muchas puertas, no conseguimos descubrirlo y mucho menos  explotarlo. Nos considerarán bichos raros y seremos infravalorados. Y entonces nuestro arte, no se convertirá nunca en ciencia. Porque necesitamos experimentar, para tropezar y caer, para seguir adelante. Recibir apoyos para conseguir nuestro arte, que después de que nos brota de dentro, sea reconocido y se convierta, en nuestra ciencia.

Ronda de enamorado

El virión era curioso por naturaleza. Deseaba explorar el cuerpo humano de esa hembra que lo exacerbaba. Nadó por su sangre, se paseó por sus pulmones y cuando el calor se le hizo insoportable, asomó la nariz en una esquina del ciclo de Krebs para escuchar con horror que Sheik Umar estaba ensayando una vacuna. Pegó un salto hasta Sierra Leona con objeto de acallarlo para siempre. La imagen quedó grabada en el escáner de la sonda Philae que decidió hibernar hasta el siguiente brote de ébola.

Para mí la ciencia me ha dado amor

Para mí la ciencia me ha dado amor, me ha dado vida, locura sana y control. Procedente del mundo de las letras y perturbado por naturaleza, hace unos años comparto mi vida con Nuria, ingeniera química, apasionada del progreso y la innovación y deseosa de encontrar una cura para su querido novio, servidor, que la vuelve loca con sus estrambóticas ideas. Su carácter cartesiano y científico me calma. Cuando yo trepo, ella me agarra. Cuando yo chillo sin saber por qué, ella me calla con un beso matemático. La ciencia, para mí, es equilibrio. Es amor. Es Nuria.

Ecuación imperfecta

Suma una célula, otra, una tercera igual a la primera, otra más y otra hasta el infinito.

Multiplicación, multi, multi, multipli, multipli, multiplica, multiplica.

Resta tiempo, menos años, sólo meses, algunas semanas, pocos días y escasos minutos.

Divide entre recuerdos, sueños, enfados, viejas historias, momentos buenos y también discusiones.

Resultado, confirmado por el médico; toda una vida. 

Peores cosas

− Entonces… ¿es real lo que está pasando? ¿Todo lo que estoy viendo en este momento?

− Es real y tendrás que acostumbrarte. Toma este libro, allí encontrarás todas las explicaciones que necesitas. Ya hemos comprobado en este laboratorio que las paradojas espacio-temporales serán cada día más frecuentes. En especial, desde que se puso en funcionamiento la mal llamada “máquina de Dios”.

− Aún así me da muchísimo miedo. ¿No te parece aterrador?

− ¿Aterrador? En esta época… pasan peores cosas, ¿no te parece? Recuérdalo bien… este libro va a cambiar el mundo – me respondí.

Lo tomé entre mis manos y empecé a hojearlo. Le di la mano a mi otro yo –me di la mano − y salí del laboratorio, insultando a todos los científicos del mundo, al bosón de Higgs y al maldito universo paralelo donde me desperté esta mañana.

No podía pararlo

No podía pararlo, no dejaba de sonar una y otra vez dentro de mi cabeza, se repetís mil veces, me estaba volviendo loca. Me levanté de la cama, descalza, notando el frío suelo de microcemento tintado de rojo, avancé hasta la cocina y lo hice. La tranquilidad llegó a mi, había cerrado bien el grifo. 

El agua entra a raudales

El agua entra a raudales entre las columnas. El valle se llena de agua modificando para siempre la geografía. Desde su atalaya observa el oro azul en movimiento. Se sienta y mira el horizonte. Columnas de nubes semejan la supuesta línea que no ve. El sol no brilla siempre que lo deseamos. Decepcionado, baja la cabeza. En sus manos sí distingue claros horizontes vitales: la edad. Los músculos descansan tras el arduo trabajo. Los párpados se cierran tras el trabajo hecho. El hombre se convierte en mito. Ulises deja paso a la historia.