Recopilación Microrrelatos 2014

El Concurso Microrrelatos científicos 2014 recibió gran cantidad de relatos llegados de todas las partes del mundo. Aquí puedes leerlos:

Gravedad

El joven James trabajaba en un laboratorio. Día y noche. No hacía otra cosa. Experimentaba, como todo en la vida, era una lección de aprendizaje. Probaba a juntar sustancias químicas. Anotaba sus descubrimientos. Creía que estaba cambiando el mundo, pero no era cierto, solo se estaba cambiando a sí mismo. Metamorfosis. Los agujeros de las ojeras colgaban de sus ojos. Parecía un anciano en el espejo. Los años habían transcurrido sin él darse cuenta. Su pelo era de un color blanco níveo. Las arrugas marcaban las dobleces de su rostro. Había encontrado la gravedad de la vida. La Muerte.

Se hizo el canal

Se hizo el canal…. Se abrió el dique…. Ahora somos felices. Hasta ayer mi madre, mi padre, mi gente no sabía cómo seguir adelante. Hoy, aunque no tenemos otra riqueza nos ha llegado la esperanza. El agua nos ha devuelto la vida, de ella y por ella nos ha surgido un nuevo rumbo: sabemos lo que es un buen aseo, lo que significa tener una cosecha, lo que representa un  alimento merecido, ya olvidamos la sed. Pero como ya conocemos el agua y sabemos que puede agotarse, también hemos aprendido que hay que cuidarla, que hay que aprovecharla y ahorrarla.

Nací en la era del desarrollo tecnológico

Nací en la era del desarrollo tecnológico. Desde niño aprendí a usar esos “aparatos”, – claro, los llamo así hoy porque soy un adulto- mis padres gustosos me los compraban para que estuviera a la moda, o quizás para que estuviera tranquilo. Hoy soy un adulto, creo que lo mencioné, entonces entiendo que me faltaron tantas cosas importantes: poco sé de besos, casi nada de abrazos, mucho aprendí del silencio en mis juegos, estoy ávido de un susurro tierno; además soy casi incapaz de escribir sobre las palabras cariño, afecto, amor… ese soy yo, quien nació en plena era tecnológica.

Vocación

Autor desconocido

Presión y tiempo. Así dicen en Cadena Perpetua para explicar cómo cavar un túnel y huir de prisión. Así piensa también el lavaplatos mientas saca copas húmedas del túnel de lavado.

Al fondo, un cocinero abre la cajita de brotes verdes para aderezar ensaladas. El lavaplatos recuerda el tiempo invertido en estudiar Biología, y mete otra bandeja de copas sucias. Rememora el esfuerzo para crear unos mejores injertos de brotes. Lo hizo para la empresa que ahora los comercializa. Luego, vino la crisis.

Calcula la presión y tiempo necesarios para salir del atolladero. Es algo matemático, y él es científico.

Agua en Laetoli

Eva, la primera mujer y su familia, nos dejaron sus huellas en el camino a Laetoli, Africa. En busca de agua cruzaron la sabana, desafiando el peligro de los  depredadores . Armados con palos y piedras para repeler sus ataques. Necesitaban el agua, no solo como sustento, también fue su refugio, pocos animales se atrevían a entrar en ella. Siguiendo el curso de los ríos llegaron al mar. Encontraron puentes de agua congelada y pasos libres por la evaporación. Así conquistaron el mundo. Sin agua no habría sido posible. Ocurrió hace cuatro millones de años.    

Érase un científico

Érase un científico que creó un mini-hombre, éste no medía más de cinco centímetros. Su creador lo nombró Bicho de Laboratorio.

El científico lo introdujo en una pecera y dijo; Este es tu mundo. De hoy en más vivirás aquí. Serás un ser único y te amarás como narciso. Yo te di la vida y te daré la educación. Yo demarco los límites de tu dominio. 

El científico lo visitó horas antes de morir, ambos tenían una barba similar, blanca y larga. Algo los unió, entonces el científico lloró. 

El bicho no lloró la muerte del científico.

Amantis

Toda una vida dedicada a la Biología, específicamente a la Entomología y para ser más precisos al estudio de la mantis religiosa. Sí, acepto, mi pasión por estos insectos hizo que descuidara mi relación con Samantha pero ¿tenía que abandonarme en este momento?.

Y ahora mirando al vacío, aparentando observar la vitrina del laboratorio la veo a ella, bella, maravillosa. Él, sin poder resistirse acude al llamado. Por algunos instantes se acoplan, ella queda fecunda de vida, él de muerte. La hembra mantis le arranca la cabeza al macho y comienza a devorarlo tranquilamente. 

Evidente que tu estructura entera

Evidente que tu estructura entera revista complejidad, pues tu evolución sorprendente ha beneficiado y perjudicado a la humanidad. Resultan maravillosos los avances medicinales que has permitido, aumentando probabilidades de vida en distintas condiciones y ritmos. Pero has alejado la belleza terrenal de nuestra percepción; ya no se juega en grama sino se ve televisión, se apagaron fogatas por encender el calentador. Cero ocasos, amaneceres playeros, ni sonatas en montañas, sólo moda, internet y características de un disco SATA. Qué viva la ciencia y la poesía dijo ya el virtuoso Drexler, por ser –entre cosas buenas y negativas– desarrolladora de mentes.

Ecos.

Tantos años, capturando el  canto de las grandes ballenas, procesando espectrogramas de sus ecos buscando descifrar su misterio…  De repente, la pantalla se ilumina.  La magia que se esconde en las matemáticas  despliega ante mí, toda la belleza, la unicidad y la geometría perfecta y sagrada del universo. La voz de las ballenas como un mágico y místico mándala tibetano  que la ciencia no puede ignorar, me lleva a intuir,  la grandeza  y la armonía que se refleja, inequívocamente, en todo lo creado.  Siento en mi interior ecos de pasado y de futuro. La voz de todo en todo.

Un padre y un hijo

Un padre y un hijo desayunaban en una cafetería mientras dos hombres sentados en una mesa discutían acaloradamente por los equipos de fútbol de los que eran aficionados, intentando demostrarse cuál era mejor. El niño los miró y luego dirigió la mirada al televisor en alto. Tras 10 años de viaje, la sonda Rossetta, llega a contactar con el cometa 67P, a 405 millones de kilómetros de la Tierra. El niño, asombrado, dijo:

—Mira, papá, qué lejos hemos llegado.

A lo que el padre contestó:

—Da igual lo lejos que lleguemos hijo, si entre nosotros no llegamos a entendernos.

Despiste

La llamaban “Despiste” y era la hija del profesor de química. El padre se desesperaba por enseñarle los nombres de los elementos, las fórmulas químicas de las bases, los ácidos, las sales, y el de las distintas combinaciones; pero a ella no le interesaba. Lo único que logró enseñarle fue que el agua es protóxido de hidrógeno y la sal común es cloruro de sodio.

Lo que le encantaba era la cocina. El drama ocurrió cuando faltó la sal.

Fue al laboratorio y leyó en un envase: Hipoclorito de sodio.

—Debe ser lo mismo —pensó.

Química I

Química I. Todo terminó en un terrible desastre pero finalmente la hipótesis planteada por su co-investigador quedaba comprobada, pronta a sorprender y revolucionar a toda la comunidad, tanto por el descubrimiento mismo como por sus efectos. Los seis años de investigación (que coincidían con su edad) habían dado sus frutos. Arrojar un Menthos dentro de una Coca Light provocaba la más asombrosa y desastrosa cadena de reacciones químicas de lo más divertida. Claro, la comunidad quedó tan sorprendida y revolucionada que la premiaron con dos días de claustro en el laboratorio para continuar con sus investigaciones.

Se detecta interacción masiva de neutrinos

«SE DETECTA INTERACCIÓN MASIVA DE NEUTRINOS, señor».  El viejo profesor permanece sentado en silencio.

«SEÑOR».  «Siéntate, hijo» su voz suave tranquiliza al joven científico, que obedece desconcertado.  «Escucha» continúa sin alterarse, «Hace tiempo que lo sospechaba. Era demasiado extraño. Resulta incomprensible que los neutrinos no colisionaran con otras partículas. No, cuando atraviesan la Tierra cuatrillones cada segundo».  Respira profundamente y prosigue «¿sabes qué está ocurriendo ahora? Desintegración de partículas a gran escala. Nos quedan sólo unos minutos. Se acabó todo». Unas lágrimas comienzan a resbalar por sus blancas mejillas. «Dios se ha cansado de nosotros».

Zaahira tras la ventana

Zaahira tras la ventana no miraba a la gente que paseaba bajo el paraguas, ni el tráfico, ni ninguna otra actividad urbana. No despegaba sus dos grandes ojos del cristal porque llovía y por él  corrían  gotas de agua , era un espectáculo único, le entusiasmaba ver cómo se posaban y emprendían carrera, diminutas , cristalinas, brillantes y hermosas, cómo se unían formando un fino hilo de plata o cómo se esparcían adoptando las más impresionantes de las formas, a veces esas gotas se besaban, otras apenadas se despedían entre sí reacias a separarse.

Zaahira sabía que en ese trocito de cristal había mil historias que contar, la de la vida de aquellas mil gotas de agua.

Lo que sea.

-Pídeme lo que quieras, lo que sea. ¿Una estrella? Por ti, mi amor, bajaría las estrellas.

    Ella besó su frente y se puso en pie.

-La más cercana después del sol se encuentra a 4’4 años luz de distancia respecto a la Tierra…tardarías mucho en recorrer esa distancia. Lo siento, sería esperar demasiado por alguien.

 

 

La ceguera y las palabras

Hacia 1950, un hombre promediaba el medio siglo de vida y gradualmente le fue ganando la ceguera. Los rostros se borraban a su alrededor; las páginas se le mostraban en líneas negras indescifrables; las rayas del tigre pasaron a ser meras manchas del noble pelaje, acaso todo negro o todo amarillo; desaparecieron las lágrimas de los rostros amigos. Hoy, el progreso de la cirugía oftalmológica quizás le hubiera devuelto la vista valiéndose del láser en una intervención ambulatoria. Yo me pregunto en ese caso, si hubiera sido el mismo Borges que nos fue maravilloso conocer.

Es impresionante

Es impresionante como avanza la ciencia, la tecnología… tan rápido. Cuando era pequeña mi madre siempre nos decía que en su época no existían móviles yo  creía que mentía pero ahora tras 70 años sé que me decía la verdad porque lo he vivido. Nadie se esperaba  cuando empezaron  a investigar como introducir un chip en el cerebro que poniéndonoslo podrías hacer cosas como comprar a través de Internet solo moviendo las manos, porque delante de nuestros ojos lo veríamos todo. Ahora cuando les digo a mis nietos que cuando era una niña esto  era inimaginable no me creen.

La arquitecta

Nada para alimentarse durante el sitio. Sólo murallas alrededor y una biblioteca adentro. Hasta las ratas despreciaban el papel incomible. Debilitada, la arquitecta revisó tomos. Sabía que estaría allí, la ciudad natal de sus sitiadores. Alentó a las demás mujeres la noche entera. Trabajaron. Construyeron con apenas aire en las venas. Acabaron antes del amanecer. Bostezando, con legañas de incredulidad en los ojos, los enemigos reconocieron su cuna en el nuevo perfil de la muralla. La nostalgia los puso a empacar y volver. El cansancio, morir de agotamiento, resultó más pacífico que la violación para ellas.

La atmósfera en que vivimos

La atmósfera en que vivimos y hace que todo sea posible, nos oxida. Hasta por dentro de la mente. Pero no de repente. Sin darnos cuenta, la oxidación se va produciendo de forma imperceptible, pero dramáticamente gradual con el transcurso del tiempo. Estropea todas las cosas, disolviéndolas poco a poco, hasta hacer desaparecer los recuerdos memorizados. Final inevitable y despiadado: no sabremos quién somos ni ordenar lo que hemos vivido, hasta convertirnos en nada, cuando ya no tengamos recuerdos. Habremos llegado a ese estado, cuando un día escuchemos “no le hagas mucho caso al abuelo, porque ya está mayor”.

Es científicamente inexplicable

«Es científicamente inexplicable»,  escuché tras las cortinas con mi roja nariz.  Al entrar, de nuevo las risas como tabla de salvación.

Ciencia inmortal

El nieto deja en la repisa el brigadista estelar con su alma láser. Sin meter ruido, se dirige al taller de su abuelo. El barro amasado sin burbujas de aire, el torno para el modelado, hilo para cortar, el fresco de la noche para secar; después, alcanzar los mil grados lentamente y al final, pintar la figura. El abuelo observa a su nieto sin que él lo perciba. Tiene el futuro colgado de su mirada. Sonríe, cierra los ojos para no alertar a su nieto y se adormece. Ahora sabe que sus manos de raza vieja son inmortales.

Tenacidad por norma

No dejaba de contemplar los resultados de las pruebas. No sentía nada, no era capaz de razonar. Otra derrota más en su extenso historial. Tanto trabajo, tanto desasosiego… Tardaría en asimilar este fracaso. De nuevo las burlas, de nuevo… volver a empezar. Un pensamiento cruzó por su mente.

 

Debería descansar…

 

¡No! Ya había reflexionado bastante. Se incorporó, se ajustó la bata y fue a por una bolsa. Introdujo en ella los resultados erróneos y lo arrojó todo a la basura. Se concedió cinco minutos más para llamar a su mujer y comunicarle que esa noche tampoco llegaría a cenar.

 

Seguiría intentándolo.

De sphaera mundi

Los gritos de los marineros le alertaron. Observó, impasible, cómo caía el navío por el borde precipitándose hacia el Infierno. «Otra vez», pensó llevándose las manos a la cabeza. Harto ya de aquella escena que tanto se repetía, Dios cogió el mundo y volvió a moldearlo.

Y así, la Tierra fue redonda.

Y Dios anunció el cambio a través de los griegos.

3d

Lo primero que hizo al recibir su nueva impresora 3D fue imprimir un nuevo mundo, una réplica exactamente igual del planeta en que vivía. La copia era de tan buena calidad que al día siguiente ya se apreciaban conflictos armados.