Quiénes somos
Sobre Aquae
Nuestra organización
Cómo trabajamos
Dónde trabajamos
Qué hacemos
En Aquae
Educación
Becas
STEM
Junior Water Prize
Cátedra Aquae
Doctorados industriales
Biblioteca
WikiAquae
Premios
Juegos&Quiz
Sostenibilidad
Sembrando Oxígeno
RIC
Agua
para la Amazonía
Encuentros
para la biodiversidad
Act4Water
Campus Aquae
Firmas
Entrevistas
Master class
Reportajes
Podcast
Experimentos
Infografías
Historias del cambio
Calculadoras
Huella de carbono
Huella hídrica
Quiénes somos
Sobre Aquae
Nuestra organización
Cómo trabajamos
Dónde trabajamos
Qué hacemos
En Aquae
Educación
Becas
STEM
Junior Water Prize
Cátedra Aquae
Doctorados industriales
Biblioteca
WikiAquae
Premios
Juegos&Quiz
Sostenibilidad
Sembrando Oxígeno
RIC
Agua
para la Amazonía
Encuentros
para la biodiversidad
Act4Water
Campus Aquae
Firmas
Entrevistas
Master class
Reportajes
Podcast
Experimentos
Infografías
Historias del cambio
Calculadoras
Huella de carbono
Huella hídrica
Microrrelatos Científicos 2020
Relatos
Reglas y Premios
Subir Relato
Tus Relatos
Los más votados
Acceda a cuenta
Más recientes
Más antiguas
Más votada
Menos votos
Aleatorio
El científico
jntorrez
Desesperado por no conseguir lo que deseaba, lo intentó nuevamente.
0
El científico
jntorrez
Desesperado por no conseguir lo que deseaba, lo intentó nuevamente.
0
El científico
Desesperado por no conseguir lo que deseaba, lo intentó nuevamente.
jntorrez
0
Intercambio cognitivo
miguel81274@hotmail.com
La manzana también se dio cuenta cuando el hombre comenzó a dar saltos de alegría.
1
Intercambio cognitivo
miguel81274@hotmail.com
La manzana también se dio cuenta cuando el hombre comenzó a dar saltos de alegría.
1
Intercambio cognitivo
La manzana también se dio cuenta cuando el hombre comenzó a dar saltos de alegría.
miguel81274@hotmail.com
1
La aspereza de la fruta
miguel81274@hotmail.com
Mientras Isaac la miraba fijamente, reflexionaba y murmuraba entre dientes el primer conato de idea que alumbraría la futura ley, la manzana se preguntaba con estupor: " ¿pero este hombre no ha saltado nunca?"
1
La aspereza de la fruta
miguel81274@hotmail.com
Mientras Isaac la miraba fijamente, reflexionaba y murmuraba entre dientes el primer conato de idea que alumbraría la futura ley, la manzana se preguntaba con estupor: " ¿pero este hombre no ha saltado nunca?"
1
La aspereza de la fruta
Mientras Isaac la miraba fijamente, reflexionaba y murmuraba entre dientes el primer conato de idea que alumbraría la futura ley, la manzana se preguntaba con estupor: " ¿pero este hombre no ha saltado nunca?"
miguel81274@hotmail.com
1
El desconocido
Arquimedes
—¡Arquímedes hace flotar los barcos, Newton mantiene unidas las galaxias, Watt nos libra del trabajo físico, Volta nos descubrió la electricidad, Faraday nos la proporciona, Benz nos traslada a cualquier parte de la Tierra, Einstein nos explica la energía de las estrellas y los límites de la Física! ¿Qué nos ha dado usted para entrar en el paraíso de la Ciencia?
—El Universo.
—¡Ah, disculpe! No le había reconocido, señor Galileo.
0
El desconocido
Arquimedes
—¡Arquímedes hace flotar los barcos, Newton mantiene unidas las galaxias, Watt nos libra del trabajo físico, Volta nos descubrió la electricidad, Faraday nos la proporciona, Benz nos traslada a cualquier parte de la Tierra, Einstein nos explica la energía de las estrellas y los límites de la Física! ¿Qué nos ha dado usted para entrar en el paraíso de la Ciencia?
—El Universo.
—¡Ah, disculpe! No le había reconocido, señor Galileo.
0
El desconocido
—¡Arquímedes hace flotar los barcos, Newton mantiene unidas las galaxias, Watt nos libra del trabajo físico, Volta nos descubrió la electricidad, Faraday nos la proporciona, Benz nos traslada a cualquier parte de la Tierra, Einstein nos explica la energía de las estrellas y los límites de la Física! ¿Qué nos ha dado usted para entrar en el paraíso de la Ciencia?
—El Universo.
—¡Ah, disculpe! No le había reconocido, señor Galileo.
Arquimedes
0
Riña de pareja
miguel81274@hotmail.com
Cuando la División de Ciencias Planetarias llevó a cabo el plan de desplegar un escudo magnético en el planeta rojo para restaurar su atmósfera de forma natural, descuidó ciertas variables que provocaron la imposibilidad de contrarrestar la fricción del viento solar. Como consecuencia, los primeros habitantes murieron achicharrados a las pocas horas de la colonización. En la etiqueta que cuelga del dedo gordo carbonizado de uno de los pioneros, exhibido en la NASA, sala 3, la viuda lee emocionada y orgullosa: “el primer marciano”, mientras su madre reprime una mueca de alivio al recordar el mal carácter de su yerno.
1
Riña de pareja
miguel81274@hotmail.com
Cuando la División de Ciencias Planetarias llevó a cabo el plan de desplegar un escudo magnético en el planeta rojo para restaurar su atmósfera de forma natural, descuidó ciertas variables que provocaron la imposibilidad de contrarrestar la fricción del viento solar. Como consecuencia, los primeros habitantes murieron achicharrados a las pocas horas de la colonización. En la etiqueta que cuelga del dedo gordo carbonizado de uno de los pioneros, exhibido en la NASA, sala 3, la viuda lee emocionada y orgullosa: “el primer marciano”, mientras su madre reprime una mueca de alivio al recordar el mal carácter de su yerno.
1
Riña de pareja
Cuando la División de Ciencias Planetarias llevó a cabo el plan de desplegar un escudo magnético en el planeta rojo para restaurar su atmósfera de forma natural, descuidó ciertas variables que provocaron la imposibilidad de contrarrestar la fricción del viento solar. Como consecuencia, los primeros habitantes murieron achicharrados a las pocas horas de la colonización. En la etiqueta que cuelga del dedo gordo carbonizado de uno de los pioneros, exhibido en la NASA, sala 3, la viuda lee emocionada y orgullosa: “el primer marciano”, mientras su madre reprime una mueca de alivio al recordar el mal carácter de su yerno.
miguel81274@hotmail.com
1
La vida minúscula
Arquimedes
El pequeño electrón me miró con su cándida sonrisa. Era un crío, y se le veía feliz. Estaba claro que aún le divertía el trajín de paradas, aceleraciones y vaivenes propios de nuestro trabajo diario. Cuando el capataz gritaba “¡Empujad!” o “¡Tirad!” ponía todo su párvulo esfuerzo en ello, sin soltar mi mano. Yo no quería desvelarle la desidia que nos va desmoronando con el tiempo y la monotonía de nuestra condición de fluido, pero un día me preguntó qué nos pasa cuando nos hacemos viejos.
—Viene a buscarnos y desparecemos en la nada.
—¿Quién?
—La entropía.
0
La vida minúscula
Arquimedes
El pequeño electrón me miró con su cándida sonrisa. Era un crío, y se le veía feliz. Estaba claro que aún le divertía el trajín de paradas, aceleraciones y vaivenes propios de nuestro trabajo diario. Cuando el capataz gritaba “¡Empujad!” o “¡Tirad!” ponía todo su párvulo esfuerzo en ello, sin soltar mi mano. Yo no quería desvelarle la desidia que nos va desmoronando con el tiempo y la monotonía de nuestra condición de fluido, pero un día me preguntó qué nos pasa cuando nos hacemos viejos.
—Viene a buscarnos y desparecemos en la nada.
—¿Quién?
—La entropía.
0
La vida minúscula
El pequeño electrón me miró con su cándida sonrisa. Era un crío, y se le veía feliz. Estaba claro que aún le divertía el trajín de paradas, aceleraciones y vaivenes propios de nuestro trabajo diario. Cuando el capataz gritaba “¡Empujad!” o “¡Tirad!” ponía todo su párvulo esfuerzo en ello, sin soltar mi mano. Yo no quería desvelarle la desidia que nos va desmoronando con el tiempo y la monotonía de nuestra condición de fluido, pero un día me preguntó qué nos pasa cuando nos hacemos viejos.
—Viene a buscarnos y desparecemos en la nada.
—¿Quién?
—La entropía.
Arquimedes
0
Magia
Arquimedes
Malika ha oído que en Occidente las máquinas lavan la ropa, y piensa en ello y maldice mientras mira sus nudillos desgastados. Pero sabe también que esas máquinas necesitan la invisible y escurridiza ayuda de la misteriosa electricidad, y allí la única energía es la de los pedales de la bici de Jawara, el cartero. Así que deja de maldecir, tornea una gran vasija, le encastra un eje y le pide a Jawara unos pedales y una rueda vieja. Y cuando prueba su máquina, pedalea y observa cómo lava la ropa mientras exclama: “¡Lo conseguí! ¡He creado electricidad!”
0
Magia
Arquimedes
Malika ha oído que en Occidente las máquinas lavan la ropa, y piensa en ello y maldice mientras mira sus nudillos desgastados. Pero sabe también que esas máquinas necesitan la invisible y escurridiza ayuda de la misteriosa electricidad, y allí la única energía es la de los pedales de la bici de Jawara, el cartero. Así que deja de maldecir, tornea una gran vasija, le encastra un eje y le pide a Jawara unos pedales y una rueda vieja. Y cuando prueba su máquina, pedalea y observa cómo lava la ropa mientras exclama: “¡Lo conseguí! ¡He creado electricidad!”
0
Magia
Malika ha oído que en Occidente las máquinas lavan la ropa, y piensa en ello y maldice mientras mira sus nudillos desgastados. Pero sabe también que esas máquinas necesitan la invisible y escurridiza ayuda de la misteriosa electricidad, y allí la única energía es la de los pedales de la bici de Jawara, el cartero. Así que deja de maldecir, tornea una gran vasija, le encastra un eje y le pide a Jawara unos pedales y una rueda vieja. Y cuando prueba su máquina, pedalea y observa cómo lava la ropa mientras exclama: “¡Lo conseguí! ¡He creado electricidad!”
Arquimedes
0
Astronauta
Andromeda
Primero las letras, después los colores. Un pequeño agujero negro creciendo, absorbiendo la luz.
Setenta años, los últimos diez buscando la estrella que ilumine el camino a casa. No hay cura. Él, junto a otros astronautas que están atrapados en la oscuridad.
Llamadas del hospital, citas en el quirófano, nada es seguro, la primera prueba humana.
Horas soñando, rodeado de personas con bata, una nave rumbo al mundo de luz. Cuando despertó sintió que podía verlo todo.
Había vuelto a casa y ahora contemplaba la noche más brillante. Solo debía esperar, pronto sus hermanos astronautas se le unirían.
0
Astronauta
Andromeda
Primero las letras, después los colores. Un pequeño agujero negro creciendo, absorbiendo la luz.
Setenta años, los últimos diez buscando la estrella que ilumine el camino a casa. No hay cura. Él, junto a otros astronautas que están atrapados en la oscuridad.
Llamadas del hospital, citas en el quirófano, nada es seguro, la primera prueba humana.
Horas soñando, rodeado de personas con bata, una nave rumbo al mundo de luz. Cuando despertó sintió que podía verlo todo.
Había vuelto a casa y ahora contemplaba la noche más brillante. Solo debía esperar, pronto sus hermanos astronautas se le unirían.
0
Astronauta
Primero las letras, después los colores. Un pequeño agujero negro creciendo, absorbiendo la luz.
Setenta años, los últimos diez buscando la estrella que ilumine el camino a casa. No hay cura. Él, junto a otros astronautas que están atrapados en la oscuridad.
Llamadas del hospital, citas en el quirófano, nada es seguro, la primera prueba humana.
Horas soñando, rodeado de personas con bata, una nave rumbo al mundo de luz. Cuando despertó sintió que podía verlo todo.
Había vuelto a casa y ahora contemplaba la noche más brillante. Solo debía esperar, pronto sus hermanos astronautas se le unirían.
Andromeda
0
EL RINCONCITO
Antusas
Una semilla en esta tierra desolada por el odio y la incomprensión no germinará. Aún nos creemos civilizados, capaces de haber inventado, a través de la ciencia o no, lo más inverosímil y desarrollado el mundo como nunca en los últimos tiempos. Menos mal que, a pesar de haberlo destruido casi todo, siempre nos quedará ese rinconcito en el que podremos abonar nuestras penas. Ahí, algún día, deberá brotar ese árbol donde no tendremos más remedio que volvernos a cobijar para empezar a reconstruir un mundo en el que todos, sin excepción, podamos emprender una nueva y mejor vida.
0
EL RINCONCITO
Antusas
Una semilla en esta tierra desolada por el odio y la incomprensión no germinará. Aún nos creemos civilizados, capaces de haber inventado, a través de la ciencia o no, lo más inverosímil y desarrollado el mundo como nunca en los últimos tiempos. Menos mal que, a pesar de haberlo destruido casi todo, siempre nos quedará ese rinconcito en el que podremos abonar nuestras penas. Ahí, algún día, deberá brotar ese árbol donde no tendremos más remedio que volvernos a cobijar para empezar a reconstruir un mundo en el que todos, sin excepción, podamos emprender una nueva y mejor vida.
0
EL RINCONCITO
Una semilla en esta tierra desolada por el odio y la incomprensión no germinará. Aún nos creemos civilizados, capaces de haber inventado, a través de la ciencia o no, lo más inverosímil y desarrollado el mundo como nunca en los últimos tiempos. Menos mal que, a pesar de haberlo destruido casi todo, siempre nos quedará ese rinconcito en el que podremos abonar nuestras penas. Ahí, algún día, deberá brotar ese árbol donde no tendremos más remedio que volvernos a cobijar para empezar a reconstruir un mundo en el que todos, sin excepción, podamos emprender una nueva y mejor vida.
Antusas
0
64
65
66
67
68
Compartir: